Si esto no es amor… Historia de una huérfana

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En las últimas semanas, su carácter había cambiado. Ya no era la misma persona. Al parecer los demás ya lo estaban notando Ya no sonreía, su mirada se perdía en el vació, se encontraba atrapada en un mundo que los demás desconocían y en momentos dejaba notar la confusión que traía día a día.

 El día comenzaba de nuevo, la rutina de siempre daba inicio a una soledad que se marcaba con mayor profundidad cada semana.

 El despertador sonaba a las 5:30 a.m. el cielo aun estaba oscuro, al abrir la puerta del dormitorio sentía aquel frió oleaje de aire que acariciaba su liso rostro, aun marcado por el sueño y cansancio del día anterior. Cogía una cobija, y como de costumbre el primer lugar a donde iba era el retrete.

 Después de prender el fogón para calentar el agua con el que se bañaría. Alistaba y ordenaba las cosas que llevaría consigo en ese día. Un libro para leer  y calmar su soledad, una pequeña agenda de piel de cocodrilo, la billetera heredada por su madre, algunas monedas en el sen cillero que le había enviado su tía de Francia, su libro de la clase de español. Y finalmente una pluma y  algunas hojas libres por si se le ocurría una de las tantas frases que se le cruzaban cuando intentaba  no pensar.

 Mientras se bañaba, entre la espuma causada por el jabón de miel y leche que acostumbraba comprar en la tienda cerca de su trabajo, pensaba que  diferente le traería ese día. Se preguntaba si había alguien más despierto a esas horas en la quinta en donde vivía, que estaría haciendo el al otro lado del mundo y con la diferencia de horarios, si aun la recordaría,  pues el tiempo había pasado inesperadamente, sin embargo ella aun recordaba aquella etapa que significo mucho en su vida, llenos de ilusiones y sueños que quiso realizar algún día antes de que el la dejara.

 El desayuno fue breve, un café caliente para despertar y algunas tostadas con mermelada y mantequilla. Sabía que a su madre no le gustaba tal combinación, pero ya no estaba ahí para recordárselo, solo aquel momento la traía de vuelta.

 Extrañaba aquellas largas conversaciones que se originaban en el desayuno, le contaba sobre lo que aprendía la noche anterior en su clase de español, veían las noticias juntas, comentaban sobre las novelas, se organizaban diariamente a cerca de lo que harían y donde se encontrarían para regresar juntas a casa. Sin embargo ya no estaba ahora. En sus andares por las calles de una ciudad de piedras y recuerdos se encontraba sola con aquel recuerdo, sin importarle cuanto tiempo ya había pasado.

 Al pasar por el viejo museo de la ciudad le recordaba aquellos momentos que vivió con el. Se preguntaba a donde se habían ido todas ilusiones y sueños de vivir más cuando se encontraba a su lado. Todo era diferente desde su partida. Espera su llegada pronto, desde hace cinco años. Creía sentir que su corazón tenía un reloj en donde sabría cuando regresaría. Pero el tiempo seguía pasando.

 

 

 

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