Bautizada

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Casi lista.

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Cuando cursaba mis años de educación secundaria conocí a una compañera de clase que admiré (y admiro) a ella y a su familia por su fe, siempre me decía que yo quería ser como ella, admiraba mucho la fe y amor incondicional que sentía (y siente) por Dios, me preguntaba cómo era ese sentimiento y cómo él le demostraba que siempre estaba a su lado.

Los 5 años de clases pasaron y otros más hasta el año pasado que tomé la decisión de bautizarme en la religión católica, mi llamado había llegado. Cuando se lo conté a mi madre se alegró mucho, porque – estoy segura – pensó que me había alejado tremendamente de la fe de creer en alguien más. Pero la verdad es  que aquel llamado llegó en el momento preciso. En los años anteriores no lo había pensado, ni planeado en bautizarme en una edad adulta, sinceramente yo me había ilusionado con ser budista, pero nunca llegue a fondo con ese tema, así que los días pasaron, los problemas vinieron, la esperanza se presentó, la compañía de Dios se dejó sentir y mi fe fue creciendo, y yo junto a ella o a él.

Y así fue que el día de mi bautizo llego en una edad adecuada          (a mi pensar). Al inicio creí que sería solo ir a la iglesia y pedir al padre que dejará caer algo de agua sobre  mi cabeza y decir unas palabras, pero no fue así, tenía que recibir una preparación, la cual fue una muy bonita experiencia de aprendizaje y de valoración al acto que había decidido realizar este verano. Porque comprendí que ser ‘católica’ o de alguna otra religión, o de tener fe en alguien es decisión de cada uno, una decisión que implica compromiso y sobre todo entendimiento de los pequeños detalles y respuesta que están ante nuestros ojos, pero que muchas veces no queremos ver.

La ceremonia llegó y comprendí que durante los años que permanecí sin este sacramento habían tenido la labor de hacerme crecer como persona para poder comprender el verdadero significado de estar bautizada, estos años sirvieron para que aprendiera a sentir esperanza, compañía, fortaleza y fe en alguien más. Y aunque en ocasiones guardaba mi escepticismo, hubo siempre señales para no sentirme sola, señales que hacían que los días tengan sentido y señales para seguir avanzando aunque pensara que el camino se iba perdiendo.

Mi ceremonia de bautizo llego este sábado pasado (22/03/14), estuve acompañada de toda mi familia, y derramé algunas lágrimas de alegría porque aunque haya sido una ceremonia de representación que Dios me acepta en su reino (como dicen) siento de corazón que realmente fue así.

“Still have the hard times when nothing’s going right
Just wanna pull the covers over my head
You gave me a new perspective
When the days get heavy and I feel rejected
There’s someone to run to
Since the day that I found you

So long all that lonely living
That something that was missing isn’t missing anymore
So long to the way that wasn’t working
And the hurting that was all I knew
It’s all gone so long as I have you” ~ (Francesca Batistelli- So Long)

 

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