Palabras

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Como en otras ocasiones llegué tarde, pero algo a tiempo, antes de que toda la audiencia estuviera presente. Mientras se acercaba el momento de pararme frente a todos ellos, mi corazón poquito a poco iba palpitando más fuerte.

Todas aquellas personitas pequeñas, para mí, empezaron a llenar la sala, de a pocos las sillas se cubrieron de caras jóvenes, todas llenas de algo de vergüenza intentando no llamar la atención. Intentando pasar lo más desapercibidas posible. Y entonces todas se pusieron de pie, indicando la señal de que el micrófono ahora pasaba a mis manos.

Cuando lo tuve muy cerca a mis labios, mi corazón saltaba de mi pecho haciendo notar mis nervios. Mi voz intento afianzarse para ser lo menos temblorosa posible. Entonces, entre unos segundos los mire fijamente a todos, intentando encontrar sus miradas; y me dije: “Celene, son chicos adolescentes que tiene tanto o quizá más miedo y vergüenza que tú. Ya no eres una niña, miedosa”

Pude ver la sorpresa de algunos y la duda de otros mientras les decía que había tenido un tiempo de duda, de miedo y de vergüenza como ellos. Y que ahora deseaba tener la oportunidad que ellos tenían  frente a sus ojos, pero que para mí era algo imposible, pues no podía retroceder el tiempo. Les dije que hicieran suyas las palabras que yo había escrito un tiempo atrás, y que de alguna forma encontraran algún mensaje o que lograrán identificarse con ellas. Porque aunque a veces lo dudemos o lo olvidemos, siempre hay alguien cerca de nosotros para darnos aliento.

Y así, con mis voz algo miedosa, pero que de a pocos ganó confianza, compartí con ellos parte de mi escrito “Querido Padre (2)”

“Padre, tu que sabes todo de mí, y yo poco de ti. Ayúdame a encontrar el camino cuando lo pierda de vista. Protégeme cuando mis alas estén caídas. Bríndame el aliento que me falte cuando esté cansada. Fortaléceme para ser el soporte de las personas que lo necesitan. Y no permitas que crea que me has abandonado cuando este ciega y no pueda ver todo tal cual es.

Querido padre, aun temo seguir creciendo, pero sabemos que otra vez no podré evitarlo. Hoy me siento más segura que antes porque sé que estás conmigo aunque a veces yo te haga creer que no estoy contigo. Cada señal tuya pequeña o grande será suficiente para recordarme que tu estas ahí.

Gracias por tu compañía y por cada día que he vivido hasta hoy.”

 

 Fue la primera vez que compartía con una pequeña audiencia parte de lo que escribo. 

 

 

 

 

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