Un año más para mi madre

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Volando una cometa al cielo.

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Los cumpleaños son para dar y recibir regalos. Pero más que nada son para recibir palabras sinceras con los mejores deseos que se pueden dar hacia la otra persona. Hoy quiero regalarle unas líneas a mi madre. Porque un día como hoy Dios me dio el mejor regalo: darle la vida. Sin ella yo no estaría escribiendo ahora mismo. Y hoy es un año más (de todos los demás que vendrán) que Dios me concede tenerla conmigo. Bueno tenerla con nosotros, es decir la familia.

A pesar de todas las circunstancias tengo los mejores recuerdos de mi infancia. Y lo que más extraño de ella es estar cerca de mi madre. Porque ella se las ingeniaba para al menos estar algunas horas con nosotros. En el poco tiempo libre que tenía nos revisaba las tareas, nos tenía la ropa lista, nos prepara el desayuno, las loncheras y un sinfín de cosas que aun no comprendo de dónde sacaba tanto tiempo a pesar de su trabajo. Por ello y otras cosas…

Mi madre es de esas personas que nada la detiene. Demuestra que ella puede hacerlo sin importar cuantos obstáculos le pongan en frente. Es la mejor referencia que puede tener una mujer, si alguna vez piensa que no puede salir adelante con cuatro hijos, trabajar doble turno y, se madre y padre al mismo tiempo.  Ella es capaz de ver y agotar todas las posibilidades posibles para que se alcance un objetivo, meta o sueño. Sus manos son muestra  fiel de una mujer y madre trabajadora y luchadora. Es de las mujeres creativas, ingeniosas e inteligentes que aprenden algo y lo hacen con sus propias manos, sin esperar que alguien más venga hacerlo por ella. A pesar de tener  temores como cualquier persona ella es capaz de superarlo si se lo propone. (Aún estoy feliz que haya logrado vencer a las escaleras eléctricas y a los pisos altos). Su voz fuerte y labia que expresa cuando se para delante de un micrófono, pódium o en frente de otras personas son símbolo de valentía y coraje, sin temor a lo que digan los otros.

Gracias a ella aprendí a amar a los animales y a las plantas. Aprendí a ser sensible con otras personas y seres vivos. Y lo que más me gusta de ella es que es constante con lo que quiere hacer. Y es difícil hacerla cambiar de parecer cuando una idea se le queda en la cabeza. Yo ya quisiera tener esa virtud. Estoy segura que con ello ya hubiera hecho todas las cosas que quiero hacer en esta vida.

Mi madre es como todas las mamás del mundo, solo que un poquito mejor, un poquito más ingeniosa, un poquito más trabajadora, un poquito más luchadora y un poquito más de todo eso que la hace ser especial e importante para mí (y para la familia).

Feliz cumpleaños Má. Seguiré esperando por más años para seguir dedicándote unas líneas.

 

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