Adiós de primavera en el museo

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Cuando estuve frente a la puerta respiré profundo para poder soltar un gran suspiro lleno de valor y tras ello entré al museo acomodándome los audífonos en los oídos. No quería que ningún sonido del exterior se filtrara en el ambiente que me estaba creando.

La música empezó a correr y yo empecé mi recorrido acompañada solo por ella. Para esa ocasión Chopin había sido el elegido, me había enamorado de sus sonatas y me conquistó con Spring Waltz así que la tomé prestada para ese día.

Mientras caminaba viendo las pinturas que decoraban el museo, identifiqué cada una de ellas en las que aquella vez contemplamos juntos. Sí las recordaba todas, y al volverlas a ver con detalle todos los recuerdos vinieron a mí  para decir su último adiós. En cada estadía de alguna pintura era el mismo ritual, contemplarla por unos minutos y ver cómo el recuerdo venía y se iba. Un ritual extraño para alguien que buscaba olvidar para ya no recordar, pero sí, así fue el mío para soltarte.

El museo estaba lleno, al parecer había alguna nueva muestra de visita, pero no importaba. No importaba que las personas me vieran derramar lágrimas en silencio, estoy segura que muchos pensaron que me conmovía por el arte, o por la historia, o por el detalle de esas obras maestras. Pero la realidad era que te estaba dejando libre, te estaba dejando escapar de mis recuerdos, no por una ocasión, sino para siempre o al menos eso me había propuesto.

Chopin me acompaño una y otra vez con la misma sonata, no le molestaba volver a tocar el piano para mí. Era el único al que había dejado formar parte de mi propósito con mucho sentido. Cada una de sus notas fueron perfectas para sostener la nostalgia, la tristeza y el adiós que decía y me invadía cada vez que estaba frente a una de las pinturas. Dolía pero sanaba al mismo tiempo decir adiós.

Me habían dicho que era una locura hacer de nuevo ese recorrido. Pero sabía que era la mejor forma de terminar algo por completo, y así sucedió, el circulo se fue cerrando, los recuerdos dejaron de volver otra vez, terminaron los supuestos y las expectativas de algo nuevo o de un reinicio. Y empezaron días con nuevas historias para escribir, Chopin y sus otros compañeros serían las fuentes perfectas para llenarme de inspiración y esperanza para empezar a fluir floreciendo.

 

—    FIN   —

 

Gracias Chopin 🙂

 

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  1. Sabes, suena como uno de los míos. Yo ando en sube y bajas. Extraño cuando te tenia al otro lado del mundo para saludar. La realidad y la gente me aturde. . Me estoy desenfocando de nuevo y desenchufando de lo social . C no te pierdas, la filosofía de amateur es lo que queda. Saludos

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