En mis 30’s: los comienzos

Los treintas llegaron sin esperarlos, cómo la mayoría de situaciones que se me presentan. Y como ya estoy viviendo el segundo año de esta etapa primaveral de la adultez (por así decirlo), quiero plasmar en varios escritos la experiencia de transitar por estos años, porque he notado que tienen un particularidad especial y porque definen como queremos o vamos a vivir nuestro futuro (al menos en mi caso). He decidido llamarla etapa primaveral de la adultez, porque hay libertad con madurez, hay diversión con responsabilidad y hay sueños con planes organizados.

¿Por qué los treintas y no los veintes? He podido confirmar la conciencia plena que uno tiene a esta edad (por experiencia personal), quizá hay mucho más por aprender pero lo valioso de este tiempo es la capacidad de poder ser conscientes de lo que estamos viviendo, de lo que hemos pasado y lo que podría venir en el futuro; algo que en los veinte no es posible.

¿Cómo empezó? Esto de escribir sobre los 30’s rondaba mi cabeza cuando tenía 29. Había planeado empezar a realizar cosas importantes o especiales en mi vida, entonces me dije ¿por que no escribirlas? era una gran idea, además me ayudaría a mantener la rutina de escribir. Pero ¡oh sorpresa!, nada de ello ocurrió. Se presentaron situaciones que oscurecen las ilusiones, esas que ayudan a hacernos conscientes de la realidad.  Así que todo quedo en el aire y se fue en poco tiempo. Nada de lo que tenía planeado para mis treinta lo hice con exactitud, pero noté que cada cierto tiempo analizaba mi accionar frente a las distintas situaciones que se me presentaban (mi rutina, el trabajo, mis cambios, mis planes, mis enojos y más), entonces noté que ya no pensaba en ilusiones sin pies y cabeza, sino que estudiaba las posibilidades para poder lograrlo. Estaba haciendo que mi lado adulto y mi lado infantil se pusieran de acuerdo.

Es así es como en mi cumpleaños número treinta decidí hacer mi primer viaje sola (está bien, hay gente que viaja sola desde hace mucho, pero cada situación es diferente, el hecho de ser mujer lo complica más, aunque queramos ponernos fuertes; el temor, de lo que le pueda suceder a una chica sola andando por ahí, es siempre mayor en comparación a un hombre), aquel viaje significó salir de mi zona de confort, significó que puedo seguir haciendo más y que mi vida no se acababa al cumplir treinta (digo esto, porque siempre tuve la idea de que llegar a ese número significaba estar más cerca de los cuarenta, los cincuenta y así sucesivamente, lo sé muy mal de mi parte, pero era así como pensaba). Regresando al punto, resumiendo mi experiencia y en conclusión: comprendí que la vida empieza realmente en esa etapa, todo lo anterior es para experimentar y aprender.

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Ayacucho, primer viaje sola

En estos dos años que llevo transitandola, veo los cambios de paradigmas que solía tener, la compresión plena de temas que antes me agobiaban,  el crecimiento que logro con cada esfuerzo propio y el aprendizaje de decisiones que solo han dependido de mi; todos asimilados con la madurez de estar en los treintas. Por eso, de aquí en adelante esta nueva categoría se empezará alimentar de escritos en donde reflexiono sobre algunos temas que me están tocando vivir y de los cuales solo tenía una idea vaga de ellos; porque sabemos que la realidad es distinta a los cuentos que nos decían. Espero lograr este cometido. 😉

 

 

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Adiós Rómulo

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Rómulo era un gato agradecido por la segunda oportunidad que se le dió, engreído porque era el líder del grupo y juguetón porque siempre conservó su lado cachorro.

En un atardecer lo encontré junto a su hermano en un caja de zapatos, estaba atada y sin nigún agujero para respirar, claramente la intención era que no ingresara aire. Yo regresaba a casa junto a mi padre, cuando aun se veían los últimos rayos de sol y las luces del alumbrado público iban a encender.  Recuerdo que no tomé atención a la caja cuando pasé cerca de ella, pensé que era basura, pero de pronto se movió y me asusté. Mi padre dijo que no me acercara porque podría ser una culebra, la zona en donde vivimos es bastante rural así que no sería nada extraño encontrarse con algún animal de esa especie. Tenía alguna intuición de que no se trataba de una serpiente, así que tome un palo y moví la caja. Me llamó mucho la atención que estuviera atada, eso me dió más curiosidad por saber que había adentro. Cuando estuve segura que no era nada peligroso, me acerqué y la tome, la moví un poco y cuando intenté abrirla escuche los maullidos, al sentirlos desaté con mas prisa la tira que la ataba. Entonces, al abrirla con confianza, los encontré: dos gatitos pequeños, muy anaranjados, me miraron y maullaron como si pidieran ayuda y estuvieran asustados. Miré a mi padre como quien pide permiso para llevarlos a casa y el asentó a mi pedido.

Y fue así como Rómulo llegó a la casa, eso fue en el 2011 si no me equivoco, estuvo toda su infancia y adultez conmigo. Pero estuvo solo hasta hace unas semanas porque él ya partió al cielo. Ahora está con su hermano y con todos los integrantes que han conformado la familia gatuna.

Rómulo era especial, tanto y mucho como todos los gatos que tengo y he tenido. El anaranjado de su pelaje siempre fue fascinante. Su mirada tierna y con personalidad de un gran felino te invitaba a deleitarlo. Aunque a veces era rudo con otros, tenía su lado infantil con nosotros. Parecía que siempre estaba pensando en algo, no era despreocupado como otros. Y sus ojos reflejaban claramente el agradecimiento por haberlo rescatado.

Gracias mi querido Rómulo, yo soy la que debe agradecerte por tu amor incondicional, por tu presencia todos los días en casa, por tu mirada profunda, por tus ronroneos y por tu hermoso color anaranjado de atardecer.

 

Respira

No todo esta perdido, no al menos, hasta que dejas de respirar. A veces, olvido que el solo hecho de seguir respirando ya es un logro diario.

 

Respira en cualquier momento

y olvida todo pensamiento

Respira y suelta el lamento

Respira, ven y vuélvete el viento

 

Cambios

“Sin cambios en la vida no se sabría si se esta progresando.”

Nuestros intereses son raros, a mi parecer, cuando hay muchos cambios, pedimos calma y cuando hay rutina pedimos cambios; no siempre estamos satisfechos con lo que tenemos, hacemos o deseamos.

Ante lo inesperada que es la vida, solamente me queda aceptar lo que ella dispone de mí. Años anteriores, quería calma, todo pasaba derrepente, sin esperarlo y sin pedirlo; ahora estoy en la época de la rutina, pidiendo cambios aunque no sepa cuales. Hace poco, tenía algo de frustración por creer que me estaba quedando quieta, pero con lo dolores que ello significó, aprendí que la vida, dios o algo más, disponen de mis días por alguna razón: aprender, vencer, fortalecer o simplemente cumplir un proceso. Así que, aquí estoy, cumpliendo con lo que se me ha encomendado, o al menos eso espero, porque cuanto más quiero escapar más quieta debo quedarme. 

Los cambios son buenos, definitivamente son una señal de que se está progresando, pero he notado que esa señal no vendrá hasta que hayamos alcanzado con el objetivo que esa rutina significa.

Aquí unas herramientas para seguir cambiando, aunque estemos en rutina.

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by Tori Press ( IG:  @revelatori )

 

 

 

Libro #11: Confusio Koelho, si cambias serás diferente

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Libro de Benjamín Edwards

“Si quieres ver la luz mira directamente al sol” ~ Confusio Koehlo

Tras un accidente, un hombre logra cautivar la vida de muchos por la transparencia de sus frases; todas oportunas y evidentes, saciando así, la necesidad de aquellos que buscan respuestas en otros. Una historia sutilmente cómica para los seguidores de los contenidos antiayuda, para quienes no buscan respuestas en lo evidente y para aquellos que necesitan palabras más clarar que el agua para entender el mensaje de trasfondo.

Me he divertido con este libro, la particularidad de cada frase, del protagonista en situaciones necesarias, ha sido exquisita.

Después de leer el libro te recomiendo este enlace, o leerlo antes te puede animar más.

 

 

 

No escapar del lugar correcto

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Imagen: Mia Astral

 

Parece que llevamos tiempo mirando de manera equivocada el lugar correcto o el que está abriendo otras posibilidades. A veces solo queremos escapar, olvidando que tenemos que hacer frente a lo que se nos presenta. Así que, no escapemos, avancemos con todo o con lo que está en nuestras posibilidades.

~

El tiempo de escapar llega solo.

Tres preguntas para escribir de nuevo

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Write! — Rebecca Green illustration

No quiero perder este blog, el no escribir, está haciendo que lo deje de lado. Hace ya 3 años, no puedo mantener la constancia con los escritos. Intento recordar, qué hacía antes para escribir más, caigo en cuenta que la rutina del trabajo me está matando y la lejanía a casa me está consumiendo.  Por eso y otras más, respondo estas tres preguntas que estoy evadiendo hace tiempo, para ver si logro enfocarme de nuevo.

A veces es bueno sacarlo para materializarlo 😉

¿Dónde quedo la ilusión por la letras?

Llevo muchas noches pensando en eso. Antes, escribir, para mí, era libertad de pensamiento. Antes, tenía menos años y más ilusiones en la vida. Pero hoy, con unos años de más, esas ilusiones se han vuelto realidades que afrontar, algunas siguen pero hay otras prioridades. Parte de culpa tiene: la madurez, que se va adquiriendo al crecer y, otra la desilusión, que generan las pruebas que se nos presentan.

No hay justificación para alejarse de los intereses personales, mucho menos de aquellos que nacen con el corazón. Pero, seamos realistas, la vida cambia, uno cambia y muchas veces de forma inesperada. Muchas situaciones nos van transformando, haciendo que pensemos en solo continuar.

¿Qué estoy haciendo para regresar a mi rutina de escritura?

Como para algunas cosas de interés, en especial las más valoradas, no nos damos por vencidos. Este año, me he propuesto vaciar mis pensamientos, aunque a veces cuesten, siempre hay algo que contar, algo que debe perdurar; o para el recuerdo o para lecciones futuras.

También, con el temor de intentar algo nuevo, he concentrado mis esfuerzo para alimentar mis conocimientos en el mundo de la edición de textos. ¡Es fascinante! Me ha dado aliento para intentar insertarme en este mundo de letras y publicaciones.

Finalmente, la lectura me esta ayudando a volver a las letras. Es mágico entrar a un universo nuevo a través de las palabras de otras personas. Porque las que resuenan con uno, ayudan a crear más.

¿Que quiero para los próximos años?

Esta es difícil de responder. Desde que aprendí que la vida cambia y todo puede pasar en cualquier momento, me cuesta pensar en el futuro. A lo mucho puedo proyectarme a 2 años, pero sabiendo que esos planes podrían ser cambiados inesperadamente.

Quiero en los próximos años trabajar en una editorial o en algún centro de generación y edición de contenidos. Espero poder leer más y agregar lecturas en otros idiomas. Quiero escribir un libro, mío o de alguien más; podría ser, también, algún cuento. Definitivamente, quiero seguir escribiendo aquí; quizá sea tiempo de editar escritos del pasado. Y quiero no alejarme de este camino de la edición de textos y escritura con el que me he reencontrado.

 

Definitivamente es mejor escribir las respuestas de las preguntas que evadimos, para valorar y materializar el trabajo que nos toca hacer o ya estamos haciendo.

 

Confesión #21: No esperar por el futuro

En los últimos 3 años he aprendido algo muy importante para mi vida: no esperar por algo o por alguien. Costó interiorizarlo pero tenerlo presente alivia las ansias y expectativas que el futuro genera.

Recuerdo que cuando era chica tenía mas o menos mapeado en edad o fecha lo que lograría o sería. Por ejemplo, había pensado, que para los 25 años ya había terminado de estudiar (veterinaria para ese entonces). También, calculé que para la edad de 30 años, ya tendría un super trabajo  y quizá ya estaría casada con el amor de mi vida. Obviamente, nada de ello ha ocurrido, a pesar de que con el tiempo tenía la esperanza de que sí sería así.

Conforme fui creciendo, noté que la vida adulta no era como te la pintan en las películas. Por mucho tiempo, (en mis veintes) tuve la esperanza de que todo se arreglaría y mi plan infantil sí sería posible…Pero, ¡oh sorpresa! no fue así. Muchos años después, con algunas lecciones ya aprendidas, comencé a solo dejarme llevar por los días. Noté que todo era sencillo y tranquilo, ya no habían expectativas ni deseos por un futuro; nada de planes de trabajo, de estudios o personales.  Aunque todo parecía estar bien, sentía que faltaba algo, no relacionado a lo material o compañía, sino algo que alimentara el interior. No había rumbo, no había camino, no había sueños.

Había aprendido que estaba bien no esperar por algo o alguien para que sucedan cosas y que dejarse llevar por los días era bueno, pero para que todo tenga sentido y valor personal, comprendí que tiene que haber un rumbo que resuene con el interior y que alimente el presente para seguir haciendo más.

Hoy, no tengo muchos planes, pero en cuanto tengo la oportunidad de hacer algo lo intento para seguir alimentadome de experiencias, porque no hay un día mañana, un día viernes, el próximo mes o el siguiente año, todo es ahora.

🙂

 

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Vía: Qué seas muy feliz

 

Día 2

Día 2
Día 2 

Día 2 de un nuevo año. Hoy ha tocado regresar al trabajo y aunque no lo he hecho con toda la alegría del caso, resisto porque algo me dice: hay mucho más detrás de la rutina que te envuelve. 

No tengo hechas mis resoluciones para este año y tampoco idea alguna para plantearlas. Por ello, hoy decido que debo retomar el camino de las letras, aunque presienta que no tengo más que decir. Propongo que la flexibilidad será mi aliada y la constancia mi amiga, para hacerle frente a las circunstancias que se presenten. También visiono tiempos de autoaprendizaje y descubrimiento aceptando lo que se encuentre, igual todo suma. Permito la compañía de la comprensión y el afecto a mi manera. Y con el dolor que causa, decreto el perdón por la paz interna.

Acepto que no hay acciones específicas, pero los años ya transcurridos dejaron la lección de ir por aquellas corazonadas que a veces son confusas. Por eso, los planes pueden existir pero hay que dejarlos mutar conforme las circunstancias se presentan.

No hay mucho por alcanzar en este 2019, solo hay que seguir con lo que quedó inconcluso en el 2018. (Quizá por ello, comienzo continúo con el día 2 y no con el 1) 🙂

 

Diciembre 2018

Como es de costumbre, aquí mi post de Diciembre en el que hago mis reflexiones de fin de año acerca de las lecciones aprendidas y los retos superados.

Empiezo con un mea culpa de no tener uno en versión 2017, la tradición venía bien desde el 2013, pero el año pasado, pasaron muchas cosas que entre mis enojos y resentimientos omití hacerlo.

2018 ha sido un año ligero, superfluo, silencioso y sin expectativas. Tal vez suene algo deprimente, pero la verdad, así tal cual ha sido, me ha llenado mucho de satisfacción. Cada mes que ha transcurrido, ha tenido lecciones, retos y esfuerzos. A diferencia de 2017, este año, he estado presente al 100% cada día a pesar de que hayan sido rutinarios. Por ello, este 2018 ha sido para:

  • Liberarse de las ataduras que no dejan crecer, liberarse de los temores de creer que no se puede y de liberarse de los rencores para andar más ligero.
  • Continuar sin expectativas. Claro que no han faltado las sorpresas, pero al vivir los días tal cual son y sin expectativas o ilusiones, las situaciones inesperadas de alegría y recompensa se han disfrutado mejor.
  • Actuar sin rodeos analíticos. Este año deje a un lado los análisis profundos antes de tomar una decisión; se trata de que si algo resuena internamente hay que poner manos a la obra para tomar acción y entrar de lleno al ruedo.
  • Creerse completa. Llevaba tiempo comparando mi avance con el de otros, esto hacía que siempre notara que algo me faltaba; pero este año, caí en cuenta que llevo tiempo superando temores que antes me hacían sentir incompleta.

Después de todo, 2018 ha sido para valorar los propios esfuerzos y mirar hacía dentro; reconocer ello, solo en diciembre.

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