Archivo de la categoría: Confesiones

Confesión #18: Por amor a ti he aprendido del amor

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Creo, aún no haber estado enamorada realmente, pero creo que ya sé de que trata el amor. No se necesita tener una media naranja para saberlo, porque todos los días recibimos acto de amor y aprendemos a crear otro para darlo de alguna manera.

Siempre lo digo, y lo reafirmo ahora,  no sé nada del amor. Pero por amor a ti, haría lo posible y lo imposible para hacerte feliz. Soñaría despierta y dormida para poder construirte un lugarsito en dónde nadie pueda dañarte. Por amor a ti, dejaría mis gustos y disgustos para que hagas lo que más quieras. Viajaría en el tiempo para borrar esas marcas que aún lastiman el alma. Por amor a ti, desearía ser otra persona para evitar lastimarte. Y soportaría la rutina por saber que ese rumbo nos dirige a esa tranquilidad que buscamos.

Por amor a ti, he aprendido del amor con cada acto de protección, de cuidado, de ejemplo, de esfuerzo, de fortaleza, de resistencia, de trabajo arduo, de lucha constante, de ingenio y de ilusiones que me has entregado y demostrado. 

Creo ya saber de que trata el amor, y temo que será complicado un encuentro con otro ser que brinde actos de amor como tu lo haces y que genere en mi esta sensación de entregarme completamente. Porque el amor de madre siempre sera incomparable.

Por amor a ti he aprendido del amor, y me has demostrado que no necesito de una media naranja para sentirlo.

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Confesión #17: leer para estar en otro mundo

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Quisiera decir que soy una lectora voraz pero no es así. Pero cuando entro en mis épocas de lectura me ilumino por dentro. Leer es lo que más necesito en tiempos difíciles y escribir es lo que hago para descargar lo que llevo dentro.

La lectura me lleva a otro tiempo. Me saca de este mundo real para acogerme en uno soñado e imaginado por alguien más. Y por suerte he tenido el placer de estar en lugares grandiosos que ni yo misma hubiera podido crear.

Adoro ser la protagonista de esas historias que están en los libros, y que yo no puedo dibujar. Amo poder experimentan nuevas emociones, o sentimientos que sentí en un pasado, o sensaciones que espero encontrar en un futuro.

Sólo la lectura, y otras cosas más, me ayudan a escapar de este mundo. Y en realidad leo para estar en esos mundos imaginados por alguien más.

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vía: mejorconsalud.com 

 

 

Confesión #16: Ingrata

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Soy de pocas personas cercanas a mí o yo de ellas. Mis amistades y conocidos van y vienen como las novedades de la tecnología, algunos duran poco otros mucho. Pero ello no hace que tenga amigos de corazón, los cuales son realmente poquísimos.

Esta confesión se titula ingrata, porque siento que es así como soy o como la situación hace que sea. Quizá no sé conservar a conocidos porque siento que ya tengo amigos que comprenden lo complicado de mis pensamientos y de mis días. O quizá yo no me sé conservar cerca de ellos.

Recuerdo que en épocas escolares era totalmente considerada con las amistades, quizá hasta los quería más que a la familia, pero con el tiempo comprendí que los que realmente están ahí para siempre es la propia familia, son ellos los que en verdad nos conocen y reconocen.

Soy ingrata haciendo nuevos amigos, soy ingrata manteniendo algunas amistades, soy ingrata conectando con gente nueva, soy ingrata intentando recuperar amistades, soy ingrata con algunas personas y soy ingrata muchas veces porque no tengo otra salida o porque hay otros asuntos ocupan más.

Quizá con esta confesión no sume más amigos, pero como un día me dije, no quiero personas que me sumen en número, quiero personas que me ayuden a ver entre líneas, que me ayuden a reconocer eso que me cuesta o a lo que estoy ausente.

 

8 años

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Ocho años de mi vida están aquí, entre escritos, imágenes, canciones y pensamientos; muchos míos y varios ajenos. Todos tienen algo de mi: una idea, una ilusión, algún recuerdo, alguna emoción o sentimiento, algunas experiencias y dedicatorias. Cada palabra, imagen y canción dicen mucho de mi; en ocasiones, no de forma directa, pero detrás de ellas algo se esconde o delata de mi. 

No pensé llevar la cuenta de cuanto tiempo ha transcurrido, pero olvide que WordPress te recuerda el paso del tiempo cada año, y hoy ha llegado mi octavo aviso. Hace ocho años empecé con este blog buscando una forma de gritar en silencio para liberarme de mis pensamientos, y no creí que tuviera tanto de qué escapar pero vaya que si ha valido la pena. 

 

 

Es posible que en algunos días desaparezca… pero no estoy segura. Pero si eso llegara a suceder y no me encuentran más… seguiré con mis palabras en: sinpeculiaresenmivida.wordpress.com

Y si aún no desaparezco por esta ventana – en unos días – pues seguiré existiendo por aquí. 😉

Confesión #15: Leo, desde el sol viene mi signo solar

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Ayer comenzó el mes astrológico del signo Leo, y confieso abiertamente que eso me hace feliz, porque se viene mi cumpleaños. Imagino que pensarán que la razón son los regalos, la torta, los saludos, fiestas, pompones y todo lo que involucraría una celebración cumpleañera. PERO, la verdad es que no es por ello. Para mí cuando esta fecha se acerca es un nuevo comienzo, es como mi segundo año nuevo. Un nuevo año de vida llega a mí y lo que me entusiasme de esto – aunque no lo haya dicho antes – es imaginar todo lo que puede ocurrir en los días que están por venir, esa incertidumbre me hace sentir entusiasmo por crear historias, situaciones y sorpresas. También hace que me proyecte a un año más y es cuando debo resolver preguntas de a dónde quiero ir, cómo quiero seguir, qué quiero cambiar, y que debo mantener cerca de mí.

Y aunque aún estemos en julio y ya esté pensando en mi cumpleaños que es en agosto, lo siento muy cerca porque el mes Leo ha iniciado, y aunque no esté tan pero tan tan pendiente de detalles de los signos y esas cosas – porque siempre olvido lo que leí en los horóscopos – . De alguna forma, me identifico con ello, porque en su describir hay algo que encuentro de mí.

Se dice que las chicas leo son glamour, les gusta llamar mucho la atención, brillan por su cuenta, la denominan la mujer de oro y bla bla bla …todo eso porque tiene al sol de su lado. Pero no es con esa descripción que me yo me identifico, sino con la que dice que ‘brillan para dar calor a los demás para invitarlos a brillar también’; con la que dice que ‘tienen facilidad para reparar heridas emocionales, depresiones y encontrarse de nuevo’. Y con la descripción que dice que ‘cuando saben reconocerse tal cual es, la validación de otros no la hace ni le quita más.’

Casi siempre me ha pasado que cuando me preguntan o saben que soy Leo, dicen que no lo parezco. Pero la verdad es que soy otro tipo de persona Leo, además que hay otros factores que influyen para que uno sea como es y no solo el mes y día que nace.

Si soy Leo, pero prefiero identificarme con esas descripciones que están fuera de las populares 😉

Confesión #14: No más luchas contra mi enojo.

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El enojo lo llevo por dentro, pero muchas veces se desborda asomándose al exterior para delatar la rabia, malestar e incomodad que la situación me ha provocado.

 

Imagen: Aslan Kapak

Conocerme ha sido la mejor opción que he tenido para controlarlo. Mi familia es el único entorno cercano que realmente conoce mis reacciones cuando el enojo me invade. Y quizá como yo, ellos ya saben que la indiferencia es el mejor remedio para lidiar conmigo en aquellos momentos.

Mi enojo es como esas pequeñas fogatas que se van acrecentando cuando encuentran más leña fresca. Y esas ramas que la alimentan son disgustos, impotencia, coraje de ir contra todo, la hiper-perfección, el desencuentro y las decepciones.

No todo es color de rosa conmigo y mi familia lo sabe. Y ahora lo divulgo en un mundo dónde no todos me conocen, porque es más importante aceptarse tal cual uno es que intentar ser otro. Es importante también, sentir esos momentos de rabia cómo lo hacemos con los momentos de alegría o tristeza.

Si algo que he aprendido de mis enojos ha sido a aceptarlos, porque sólo de esa forma puedo comprender su proceso: su inicio o causa, picos altos y bajos, y sus resoluciones. Aceptarlos me ha ayudado a liberarme de otra forma, porque he comprendido que no siempre se puede estar bien y mal, también se puede estar enojado.

Y por eso desde hace unos meses no hay más lucha contra mis enojos, solo hay aceptación; y lo seguirá habiendo hasta que los pueda domar por completo para guardarlos para siempre.

 

Ps:

¿les dije que soy del signo leo? quizá eso también contribuya en algo, ¿no? 😛

estoy viva

Confesión #13: Silenciosa, cuando el silencio invade

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time to thinkingCuando el silencio invade se puede escuchar mejor, la mente vuela y la respiración es más profunda. El silencio es el mejor acompañante, nunca te interrumpe, no te detiene y hace que tus sentidos se expandan. Confusio decía “el silencio es el único amigo que jamás traiciona”. El silencio siempre está ahí, fiel a tu búsqueda, esperando que le des la oportunidad para dejarte escuchar mejor.

Ya confesé que soy solitaria e introvertida, aunque a veces tenga ese impulso de ir contra ello. Pero si no puedo ir contra mi silencio. Soy silenciosa y a veces mucho; en especial con personas que recién conozco, y lo soy porque quiero escucharlas bien. Soy silenciosa cuando necesito hablar conmigo misma, cuando estoy enojada y no quiero lastimar, cuando analizo y me cuestiono la realidad, cuando los momentos son especiales, cuando viajo y quiero escapar a otro lugar, cuando escribo, cuando intento desconectarme y cuando sueño despierta.

El silencio suele invadirme seguido últimamente (aún casi siempre ha sido así 😛 ), pero no creo que sea un problema siempre y cuando no lastime a alguien más. Y quizá el problema sea que otros no puedan respetar ese silencio, porque “el silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos ~ Miles Davis.

Confesión #12: ¡Diez años de ser tía!

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Ayer cumplí oficialmente 10 años de ser tía. Es fácil de calcular porque mi primera sobrina cumplió 10 años ayer, así que yo también y junto a mis hermanos cumplimos ese tiempo de ser tíos. Ahora comprendo que debimos celebrar doble, pero se me pasó este detalle. Ya será para la próxima. 😛

Ser tía no es nada fácil. Muchas veces he querido hacerme de la vista gorda con ese gran detalle, pero es imposible teniendo tres sobrinos que te dicen todo el tiempo “tía” (aunque uno aún no aprende a hablar). Lo que intento decir es que no se puede no ser tía, los sobrinos siempre están ahí, y prácticamente es como si uno tuviera hijos.

En estos 10 años de ser tía he aprendido mucho de ellos, y espero que ellos de mí también. Aunque confieso que soy una tía bastante dura y estricta. A pesar de mi seriedad ellos han logrado sacarme carcajadas en momentos que no pensaba, y también han hecho que me ponga sensible y calma con sus momentos tiernos.

Ser tía es una etapa que nunca terminará y lo bueno de eso es que siempre habrá lecciones de los sobrinos en todas sus etapas de crecimiento. Yo ahora aprendo mucho ellos que aún son niños porque mis sobrinos… son niños recordándome ser niña de nuevo. Ellos me recuerdan que la vida es simple porque trata de juegos, de dulces y de sueños. Me recuerdan que cada día tengo que vivirlo intensamente. Y aunque me dé miedo tengo que intentar y decir lo que quiero. Me recuerdan que la confianza no se rompe tan fácilmente. Me recuerdan que las amarguras y las tristezas se pueden olvidar fácil si se aprecian otras cosas. Me recuerdan que los padres son seres excepcionales y no hay personas que se comparen a ellos. Y que los bonitos recuerdos de momentos compartidos siempre estarán presente y no se olvidan fácilmente…

Mis sobrinos me recuerdan muchas cosas con cada detalle de sus acciones, y detallarlas sería interminable porque ya son 10 años de ser tía, ¡es bastante tiempo y eso que aún faltan más años! A pesar que el tiempo haya volado, quedan los momentos que me han tocado vivir con ellos y lo afortunada que he sido de ser tía sin pensarlo.

¡Ah! Por si no quedó claro, cumplí 10 años de ser tía de 3 sobrinos 🙂

Ser tía se lo debo a los tres y a mi hermana 😉

Confesión #11: Adoro las historias sobre Historia

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imagen: alancaceres.wordpress.com/

Historia no fue una de mis materias favoritas, pero hoy confirmé que adoro escuchar historias sobre Historia. Hoy mi profesor de Excel nos contaba acerca de cómo se definió usar ‘@’ para separar el usuario del dominio en los correos electrónicos y mientras lo escuchaba contarnos sobre cómo llegaron a esa tecla, me di cuenta que imaginaba cada detalle que decía. ¡Me encantó!

No sé si tenga que ver por la forma en cómo lo cuentan o sobre qué cuentan, pero me encanta escuchar sobre Historia, me da la sensación que suena mucho más interesante cuando me lo cuentan que cuando lo leo (a no ser que haya sido escrito de una forma especial) o cuando tengo que investigar algo. Eso suena a que soy floja averiguando sobre la historia, pero nada se compararía a escuchar a alguien que sabe mucho más que yo y que lo puede contar con confianza y emoción. 😉

Creo que podría pasar horas escuchando historias sobre Historia, para mí lo interesante es aprender detalles que antes no tenía ni idea y mejor si vienen de alguien que sabe de eso. Pero eso sí, yo no soy nada buena contando historias, por eso adoro escucharlas. 😛