Archivo de la categoría: Las crónicas de mi vida

Mientras estaba en primer ciclo y segundo de mi carrera, comunicaciones, logré aprender acerca de esta forma de expresarse, y dejenme decirle que es muy interesante… he aqui algunas de mi vida…

Agosto en palabras

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“Esta vida se va a ir rápido, no pelee con la gente, no critique tanto su cuerpo. No se queje tanto. No pierda el sueño por las cuentas. Busque la pareja que lo haga feliz.Si se equivoca, déjela y siga buscando su felicidad. Nunca deje ser buen padre. No se preocupe tanto en comprar lujos y comodidades para su casa, ni se mate dejándole herencia a su familia. Los bienes y patrimonios deben ser ganados por cada uno, no se dedique a acumular plata. Disfrute. Viaje. Disfrute de sus paseos, conozca nuevos lugares. Dese los gustos que merece. Permita tener a los perros más cerca. No se ponga a guardar las copas. Utilice la nueva vajilla, no economice su perfume favorito, úselo para pasear contigo mismo, gaste sus tenis favoritos, repita sus ropas favoritas ¿y qué? si no está mal, ¿por qué no ahora? ¿Por qué no orar en vez de esperar a orar antes de dormir? ¿Por qué no llamar ahora? ¿Por qué no perdonar ahora? Se espera mucho para la navidad, el viernes, un año más, cuando se tenga dinero, cuando el amor llegue, cuando todo sea perfecto. Mire, no existe el todo perfecto. Los seres humanos no pueden lograr esto porque simplemente no se hizo para completarlo aquí. Aquí es una oportunidad de aprendizaje. Así que tome esta prueba de vida y hágalo ahora. Ame más, perdone más, abrace más, viva más intensamente y deje el resto en las manos de Dios.”

Papa Francisco

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Ayer empezó el mes de mi cumpleaños y confieso que por ahí sentí temor por saber que un año de mi vida ya se está terminando. Mientras reflexionaba cómo había llegado a esta nueva etapa de vida que estoy transitando, no dudé en pensar en todas las complicaciones que se han presentado en mis días desde hace ya muchos años. Estuve a punto de derrumbarme entre mis pensamientos negativos, pero de pronto empecé a recordar que cada experiencia que he tenido en los últimos 10 años de mi vida han sido maravillosas.

He conocido a gente grandiosa e inspiradoras con corazones transparentes y llenos de  sueños. He aprendido de todo, mis conocimientos se han nutrido porque los he trasladado a otros campos profesionales que no había planeado. He estado en lugares mágicos, simples y de camino que han llenado mi alma de recuerdos inolvidables. He aprendido a hacer más de lo que imaginaba y no me atrevía. He vencido muchos temores en los que me había encerrado yo solita. Y he crecido de corazón, de mente y de espíritu.

Estoy en cuenta regresiva para este año nuevo de vida, el enfoque ahora – tras la reflexión de ayer – estoy ganando un nuevo año de vida y no es que este perdiendo uno.

Estas palabras del Papa Francisco – las que guardé hace mucho – me recuerdan – lo que siempre olvido – que desde hoy y desde mucho antes se trata de vivir ahora y no de esperar por un  mejor momento para todo. Hoy no es mañana y mañana no será hoy.  😉

 

¡Bienvenido agosto ya no hay temor por tí!

 

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Pensamiento ocupado

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Hace ocho años escribí Libre… pensamiento ocupado.  Hoy sin saber qué escribir, llegué a ese post. Al leerlo y comprender su contenido, veo que mucho no ha cambiado en mi, solo el tiempo ha pasado. Hay extractos de ese texto que aún mantengo en mí a pesar del tiempo transcurrido, estos son muchos que aún reflejan mi sentir actual.

‘Recuerdo haber escrito mucho sobre terminar de dar el paso, que algún día me propuse. Confieso aun no lo he hecho, pero hace unas semanas me desprendí de algo que ya se había hecho parte de mi vida y mi rutina diaria…’ Hoy no me desprendo de un trabajo, hoy desde inicios de años me desprendí de las expectativas, de lo que podría venir en el futuro. Hoy solo me interese mi presente y lo que estoy haciendo con el. Pero confieso que aún no termino de dar ese paso que me propuse y que ahora desconozco.

‘Mi vida ahora y en estos días son un desconcierto total…’ y hoy también lo siguen siendo, aunque a veces me preocupen, prefiero seguir intentando muchas opciones.

‘Pienso en el viaje que quiero hacer, aunque a veces lo veo inalcanzable, quizás porque no sé como reaccione cuando ya este ahí… Temo que aquel lugar me enamore tanto que no quiera regresar sabiendo que aun tengo mucho por hacer aquí.’ Hoy también hay ese deseo y ese temor.

‘Pienso que estoy en la nada o ando perdida aunque realmente ni siquiera sé como estoy, son muchas cosas que se presentan. La familia, los amigos, los problemas, las indecisiones, las situaciones, cosas que quiero hacer, cosas que tengo que hacer, que deben ser lo correcto, animales, tranquilidad, paz, diversión, aprender, camino que seguir, el futuro que espera, mis sueños, mi madre, el pasado, el presente, falta de algo, el rencor, la nostalgia, el temor y mucho más que podría seguir mencionando en clave de lo que tengo en la cabeza.’ Hoy sigue siendo igual pero en otro nivel.

Cuando encontré este post no entendía por qué lo había titulado Libre pensamiento ocupado y hoy con todo lo que tengo en la cabeza calza perfectamente ese título de hace nueve años.

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por ohelle.tumblr.com visto en @blue_shin03 

 

 

 

 

 

¡Arriba Perú!

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Hace cuatro años escribía sobre mi gusto por el fútbol ‘emocionante’, en donde narraba mi inesperada atención y emoción de los partidos que se jugaban en ese mundial. También mencionaba mi tristeza por Perú porque no participaba en esa edición. Y alguna vez debo haberme preguntado ¿cuándo sería ese momento? ¿qué se sentiría alentar a mi selección en un evento tan importante? ¿por qué la hinchada celebra con tanta emoción los goles y por qué tanta tristeza cuando no se logra el objetivo? ¿cómo es posible que un juego genere tanto?

Las respuestas a esas preguntas se estan respondiendo en estos días. Hoy después de cuatro años estoy viviendo esa alegría. Hoy siento esa emoción de alentar a una selección, de alentar a un grupo de personas que representan a una nación. Me estoy vistiendo de rojo y blanco porque siento más orgullo que antes. Y se me escarapela el cuerpo cada vez que se entona la himno nacional a viva voz con la esperanza de lograr una victoria.

No sé nada de fútbol, pero la alegría que se vive gracias a este juego es más reconfortante de lo que había imaginado. Y no solo celebro que haya sido posible participar, esta vez, en el mundial. Sino celebro todo lo que ello ha generado en el país. Me alegra saber que hay peruanos más orgullosos y que los colores de la bandera se visten sin temor.  Me emociona saber que entonamos el himno a toda voz sin vergüenza alguna y que entonamos con el corazón las canciones que nos representan con nuestra tierra. Me impresiona ver que estamos rescatando símbolos nacionales que antes desvaloravamos su significado. Y me conmociona saber que cada día estamos creyendo más en nosotros y que estamos apreciando con orgullo nuestros orígenes. 

Sea cual sea el resultado de los partidos que se den, lo mencionado anteriormente es lo que puedo rescatar de este futbolista peruano. Y espero que con esa misma unión, esperanza y lucha reconozcamos que hay mucho por cambiar, mejorar y crecer en el Perú. Porque estamos de vuelta no solo en la cancha sino también de corazón y porque somos más de 30 millones de peruanos que hemos reencendido nuestro orgullo por un país maravilloso.

 

¡Arriba Perú!

 

 

Tiempos mundialistas que permanecerán así termine este evento 😉 

 

 

 

Temporada de lucha

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Me encuentro, desde hace mucho, en una lucha constante entre lo que debo y quiero hacer, entre luz y oscuridad, entre felicidad y tristeza, entre las ganas de ir por más y en rendirme sin más, entre soñar y quebrar mis ilusiones.

Una lucha que inestabiliza mis días diarios, llegando al punto de cuestionarme cada despertar ¿para qué seguir sino hay aliento que me lleve por más?. Una lucha que me derrumba y levanta cada cierta temporada, una lucha que trae a flote mi fragilidad pero también mis fuerzas para resistir. Una lucha que duele pero que fortalece mi respirar. Una lucha que golpea intensamente para realmente despertar.

Un golpe que quizá necesito para afianzar mis pasos, un golpe que quizá es necesario para decirme que esto es la vida, que esto es vivir. Un golpe para recordar que los sueños duelen, que las ilusiones no siempre son verdaderas y que las metas se forjan para no se esperar.

Podría rendirme sin más, podría dejar todo y sólo seguir la rutina de vivir aceptando los golpes sin querer despertar. Pero hay un patrón que me hace creer que puedo hacer más. Un patrón que se refleja en admiración, en humildad, en fortaleza y en confianza.

Podría rendirme sin más, podría dejarlo todo y sólo seguir la corriente. Pero lo aprendido me dice que no deje de intentar, sin importar el tiempo y la velocidad aunque a veces ello pese más.

Pero lo aprendido de estas temporadas de lucha me dice que esto también pasará que sólo hay que resistir. Resistir para seguir intentando.

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A veces es mejor sacar todo lo que se siente para asimilarlo, procesarlo y aceptarlo para responder a ello. Yo solo espero que esta práctica traiga nuevos aires de resistencia. 🙂

 

 

 

(Mis) Principios para el 2018

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Estas letras llegan más tarde que nunca, el 2018 ya ha empezado y yo ni siquiera me despedí del 2017. Y la verdad es que no quería hacerlo, 2016 y 2017 han sido los años más difíciles de mis existencia. Quizá han habido otros años y no los recuerdo, pero a esta edad es cuando queremos encontrarle sentido a todo y si no es así, nos encontramos más perdidos que nunca y eso lastima, eso derrota. Y eso es lo que realmente ha pasado con estos dos últimos años pasados.

Con base a las lecciones aprendidas en los últimos 720 días, me digo firmemente que no tengo ni una sola expectativa en este nuevo año, ni esperanza de que será mejor que antes o que traerá sorpresas que me cambien la vida. Puesto que el trabajo para hacer que la situación sea diferente depende sólo y exclusivamente de nosotros, no de alguien más y mucho menos de un nuevo año. Esto de inicios es sólo un radar que nos recuerda que el tiempo seguirá pasando si no tomamos acción y ponemos manos a la obra.

Por esa razón y muchas otras, decreto que este 2018 será bueno o malo sólo bajo mi propia responsabilidad. Para ello debo ser fiel a las creencias que he ido tomando como principios y guías en mis días rutinarios:

  • Resiste porque eso te fortalecerá para enfrentar los días duros, las pruebas y la rutina de los días mientras encuentras el camino.
  • Sueña pero con los pies firmes en la tierra y sólo extiende las alas cuando hayas escuchado al corazón. 
  • Piensa en ti antes que nada. Viniste sólo y te irás sola. Sólo depende de ti ser feliz, no esperes que algo externo sea la base de tu felicidad.
  • Adáptate al cambio porque los planes rectos no existen (a no ser que tengas la vida comprada). La vida se  encargará de ponerte curvas.
  • Acepta los imprevistos y muéstrale tu mejor sonrisa para recordarle que no te darás por vencido.
  • Reconéctate con tu esencia aunque sea difícil. ¡Tiene que haber una forma!. Encuentra tu sentido.
  • Y no te des por vencido aunque a veces esa sea la salida más fácil y rápida de tomar. Cuando estés a punto de hacerlo piensa que debes seguir resistiendo ( y regresa al primer punto).

 

¡No dejes que 2018 sea como los otros años, marquemos una diferencia! aunque cueste, aunque canse, aunque sólo veamos gris en ocasiones.  😉 

a volar

¡A volar!

 

 

 

Invasión rutinaria

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Escapa, huye y corre todo lo que puedas cuando quieras alejarte de la rutina. Porque ella hará todo lo posible para capturarte, para destruir tus planes y para consumirte por dentro con el objetivo de dejarte sin aliento para ir por más.

Primero sentirás un quiebre en tus días, un quiebre inesperado, una duda de saber por qué te levantas todos los días, por qué sigues el mismo rumbo de ida y vuelta, una duda de saber por qué no puedes hacer más de lo que muchas veces te propones.

Luego vendrá un vacío que teñirá tus dias de grises sin importar que el sol se asome. Un vacío que quiere ser llenado de nuevas ilusiones pero el lugar y tiempo en el que te encuentras no lo permite. Un vacío que ayuda a no marcar rumbo, a no encontrar a quien seguir y que ayuda a sentir que la seguridad rutinaria puede ser más valiosa que teñir los dias de sueños y metas por alcanzar.

Tras ello sentirás las necesidad de escapar. Huir de dónde te encuentras. Querrás ir contra esa corriente que te ha estado arrastrando, que te ha estado engañando con su comodidad difusa. Sentirás la necesidad de abandonar el entorno inestable en el que te estabas sumergiendo.

En ocasiones te engatusará haciéndote creer que la recompensa podrá reemplazar aquello que hace falta en tus días. Intentará hacerte recapacitar de una supuesta mala decisión que podrías tomar. Pero para entonces tendrás que tener la firmeza con la que has detectado esa invasión de rutina que te está matando por dentro.

Para entonces tendrás que ser fuerte para dejarte llevar por el corazón y no por la razón. Sin embargo, nada de esto pasará si estás en el lugar y en el momento correcto haciendo lo que crees que vales y para lo que crees que estas hecho.

La Fonda, Tijuana, México. “Quiero más dias como ese”

Incertidumbre 

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En este año tocó aprender de la incertidumbre, a las buenas y también a las malas, hubo resistencia pero también aceptación, se sintió dolor pero también alivio y principalmente llegó la libertad de soltar todo pasado y todo futuro.

No sé que vaya a ocurrir mañana, ni como esté de ánimo pero tengo la libertad de tener miles de opciones. No impotaran si son buenas o malas porque aceptarlas tal cual son permite apreciar su razón de ser y su enseñanza.

No se trata de ir a lo que venga en el día sino de aceptar todas las oportunidades en esa nube temerosa que algunos llaman incertidumbre. Este fin de semana leí un artículo interesante que entre lineas dejaba una mensaje bonito y esperanzador, lo que principalmente resonó en mis pensamientos y corazón fue acerca de todo lo que es posible cuando se acepta la incertidumbre, se los dejo aqui por si les interesa.

“… en el límite entre lo que sabemos y lo que no sabemos hay un lugar lleno de posibilidades”.  (Steven D’Souza y Diana Renner, Not knowing)

Ha costado absorber y aceptarla, las lecciones fueron duras y el aprendizaje ha sido valioso. Un año ha bastado para dejar de tener certeza de que un futuro planeado llegará y más bien han sido cientos de días para comprender que el camino se va formando con el tiempo. “Las situaciones de incertidumbre nos obligan a dar lo máximo de nosotros mismos, potencian nuestra creatividad y nos hacen crecer hasta dónde no sabíamos que podíamos llegar.” (Marta Grañó)

Después de aceptarla toca seguir avanzando. 😉

El artículo que me ayudó a comprender esto se titula Entre cisnes negros de Marta Grañó.

Cuando sea grande

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Siempre llegará un tiempo en el que hay que dar un paso al costado y seguir sin mirar atrás, porque para continuar hay que vaciar la mochila para cargarla con nuevas experiencias, nuevos conocimientos y nuevos deseos. Dolerá pero el alivio que sentirás será más grande que el dolor. 

Cuando sea grande era un proyecto que surgió del lado adolescente de mi corazón hace unos años, cuando estaba en una etapa de querer encontrar un camino que trascendiera más allá de sólo seguir una rutina diaria.

Estaba en el ultimo año de terminar mi licenciatura de negocios en diseño y comunicación, y para poder culminarlo exitosamente tenía que proponer un proyecto que fuera viable en mi ciudad y/o en otras. Un proyecto en el que pudiera poner en práctica todos los conocimientos nuevos que estaba adquiriendo. Es decir, tenía que ser innovador de alguna forma, estar relacionado con mi carrera base – comunicaciones -, generar ingresos, tener esencia y trascendencia conmigo, y sobre todo tener fundamentos teóricos que hicieran que realmente funcionara.

Me tomó tiempo encontrarlo y aún recuerdo esa noche que surgió la idea. Estuve todo el día pensando qué proyecto podía realizar, todas las ideas que me surgían realmente no tocaban mi corazón y por eso las descartaba rápidamente. Ya en la noche casi dándome por vencida vino a mí una idea de continuar con lo había iniciado hace muchos años sólo que con otro tono, me refería con seguir escribiendo en un blog pero para éste proyecto tenía que ser una temática que se dirigiera a otro público. Y para encontrar ese público pensé en mi misma en una época en la que necesité más apoyo del que no encontraba y el cual – en mi opinión – hubiera sido fundamental para guiar mi camino profesional.

Es así como pensé en este proyecto llamado cuando sea grandeel eje fundamental de él sería ser un espacio digital que brindara orientación digital vocacional a los jóvenes que no supieran que camino profesional seguir, ayudaría – de alguna forma – a los adolescentes a comprender la importancia de tener un proyecto de vida para hacer realidad sus sueños y también los mantendría al tanto de las novedades de las exigencias del campo laboral, del  mundo profesional y de las instituciones educativas. De algún modo, éste proyecto se convertía en “eso” que faltó en mi vida adolescente para encontrar mi camino correcto. Éste proyecto se convertía en algo muy cercano a mí y por eso tenía todas las intenciones de realizarlo y tenía todos los deseos de hacerlo llegar muy lejos para el alcance de muchas personas jóvenes. Pero la realidad, las circunstancias y quizá el crecimiento quebraron algo en mí que hicieron que lo abandonara por mucho tiempo y han hecho que tome una de las decisiones más difíciles para quien alguna vez tuvo un sueño con éste proyecto.

Hace unas semanas tomé la decisión de cerrar todas las esperanzas de continuarlo. He decidido que es tiempo de dejarlo sólo en ese escrito que me ayudó a obtener mi licenciatura. Es tiempo de dejarlo atrás como un deseo que tuve de poder hacerlo realidad. Pero que esas mismas situaciones que me llevan a cerrarlo me hacen comprender que todo en esta vida realmente tiene su tiempo y su lugar.

La decisión no fue fácil, pero es necesaria. De nada vale tener un “sueño” o “deseo” abandonado, no se lo merece. En mí quedan todas las intenciones que tuve de poder hacerlo realidad, pero las circunstancias me derrumbaron y aunque resistí todo éste tiempo, no es correcto querer guiar un sueño – relacionado con ayudar, de alguna forma, a otros – si  yo aún no encuentro la forma de guiarme.

El tiempo pasa y cambiamos constantemente y aunque los “sueños” permanecen si realmente son de corazón, a veces la circunstancias no son las adecuadas para realizarlos. Entonces toca decidir si esperamos por el tiempo adecuado – siendo conscientes de que quizá ya pasó – , o continuamos el camino con la esperanza de realizar otros, con la esperanza de que aprendimos la lección y con la esperanza de que estamos haciendo lo correcto.

Sé que muchos pensaran – si leen este post – y dónde está eso de luchar por los sueños. Pues, sólo les diré una frase del budismo o del Dai Lama – no recuerdo de quien es ésta frase – “todo momento es aquí y ahora”, y uno no puede seguir con un “deseo” o un “sueño” que no está aquí y ahora, y que quizá todavía no está o ya no está en sintonía con uno mismo.

Cuando sea grande siempre será parte de mí, y aunque no haya sido posible, queda la intención que tuve de corazón de querer hacer algo trascendental, sólo que en ésta ocasión pesaron más las circunstancias que se presentaron para seguir creciendo; sé en lo profundo de mi ser -aunque a veces no lo quiera escuchar – qué hacía algún lugar me estoy dirigiendo y estoy ansiosa de llegar aunque ello signifique liberar la mochila para seguir avanzando.

Hay que aprender a escuchar al corazón, a las oportunidades y al destino en el momento correcto para hacerlo algo que llegue a ser más que sólo un sueño. No quiero dejar mensajes aquí, sólo quiero despedir algo que surgió de una parte de mi ser y que de alguna manera exponía una parte débil de mí.

 

Adiós Cuando sea grande, acogiste todas mis necesidades, anhelos y esperanzas en el momento correcto para mostrarme que debo seguir descubriéndome.

 

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Diseño Narimi Yakabe, eternamente agradecida 🙂

 

 

 

 

A los treinta

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Una nueva etapa ha comenzado aunque parezca que no, porque el mundo sigue girando al mismo ritmo; porque los días siguen grises aunque con un poco más de brillo; porque la corriente sigue igual de rutinaria y porque el despertar sigue siendo igual de pesado.

Hay diez años (y más) para hacer todo lo que no se ha podido hacer en diez años atrás (o quizá más).  Diez años para poner en práctica lecciones que se ha rehusado a aprender. Diez años para pensar en el presente y no en el futuro. Y diez años para intentar hacer más aunque parezca que nada es posible. 

~   –   ~

Hace unos meses cumplí treinta años. Esperaba poder hacer algo súper especial en este blog para dejar plasmado el inicio de esta nueva etapa. Pero los días han pasado, y desde entonces hasta hoy recién puedo hacer “algo”. Este “algo” no es sorprendente porque quiero que sea transparente. Quiero que estas palabras sean libres de poesía o prosa o lo que sea que escribo cuando intento disfrazar mis sentimientos. Quiero que estas lineas contengan mis pensamientos con alma pura y sin filtro alguno.

No esperaba tener algún día treinta, y no porque no tuviera la esperanza de llegar a esta edad; sentía que faltaba mucho. Los años volaron y no recuerdo bien a dónde quería llegar cuando era pequeña. En ese entonces tenía los sueños convencionales,  los cuales pensé que serían fáciles de cumplir; pensaba que la vida no seguía después de ese colorín colorado vivió feliz para siempre.  Para esa edad, que no pasaba de dos cifras, llegar a ese final feliz era el final. 

Cuando llegué a la adolescencia creía aún ese final feliz, rodeada de la familia y de los amigos; por supuesto que el príncipe azul también estaba ahí. Esos años fueron bonitos quizá, sinceramente no los recuerdo del todo pero los momentos que sí vienen a la memoria son los que empezaron hacerme fuerte.

Desprenderme de mi lugar conocido fue más sencillo de lo que se creía, aunque extrañé no estudiar con amigos de la infancia, estar lejos de casa fue lo mejor que mi madre pudo haber hecho. Mis horizontes se extendieron, la libertad me empoderó (a  mi manera pero lo hizo) y los amigos de toda la vida (una parte de ellos) se cruzaron en el camino, aunque en realidad todos lo hicimos, ellos en el mío y quizá yo en el de ellos.

A diferencia de otras personas, no llegué a comprender qué debía extrañar de aquella etapa del secundario. Estuve satisfecha con lo que logré, aunque poco pero suficiente para seguir descubriéndome.

Las dudas por dónde seguir comenzaron justo ahí, porque responder a esa edad qué ser de grande es más complicado que cuando se es aún infante. Muchas ideas se me ocurrieron, las primeras relacionadas a gran parte de las cosas que me gustaban en ese entonces (y hoy todavía). Posterior a ello, intenté buscar apoyo profesional pero ello no resultó para mí (aunque las respuestas eran cuasi científicamente comprobadas). Y desde entonces aún sigo intentando responder esa pregunta aunque el pasado no cambie. Sin embargo, he seguido a pesar de no tener una respuesta clara.

Entonces intenté seguir un plan que creí continuar toda la vida, este plan enlazaba aspectos que me gustaban, aspectos que podrían volverme exitosa, aspectos que de alguna manera me harían vivir una vida tranquila  y aspectos que me llevarían a lugares lejanos para seguir creciendo. Intenté esforzarme. ¡Lo hice realmente! porque el sacrifico de mi madre era el principal soporte y por ella quería ser la mejor.

A esa edad creía tener la razón y estaba muy segura que todo lo planeado estaba perfecto. Pero a esa misma edad es cuando más orientación es necesaria. Estoy segura que muchos debieron habermelo comentado, pero a esa edad creemos que todo será posible con sólo lo que uno conoce porque pensamos que la vida no está llena de dificultades.

La decepción fue dolorosa, pero lo aprendido nadie me lo quitó, y hasta hora nadie lo ha hecho. Seguí armando más planes según las situaciones que se presentaban, adaptandome a los cambios y con la esperanza de que algún día regresaría al plan inicial. Seguí aprendido nuevos conocimientos y viviendo nuevas experiencias que de alguna forma me ayudaron en la vida profesional que iba formando.

Los años han seguido pasado, desde entonces aún no he podido regresar al plan inicial y ya estoy segura que no lo haré. Porque ya he aprendido la lección:

 

La vida no es una linea recta, no hay un solo plan en la vida, no hay un solo lugar a dónde llegar. La vida está llena de posibilidades infinitas y todas son correctas en alguna medida para aprender una lección que nos falta. 

 

Ya hay la certeza de que me falta mucho más por aprender. Me ha llevado poco más de diez años sólo aprender que los planes rectos no funcionan.

Lo especial de llegar a esta edad ha sido poder comprender esa lección, y aunque paresca que sólo es una, para llegar a ella he tenido que superar muchas otras que hacen quien sea hoy y ello nadie lo cambiará.

Para estos treinta años decidí alejarme porque necesitaba aprender y experiementar situaciones distintas que habían estado ausentes en mi vida, necesiba viajar sola, necesitaba reafirmar que quiero conocer todos los lugares de mi país, necesitaba saber que sí puedo y que sí me atrevo (necesitaba saber que puedo ir haciendo cheks de mi lista de cosas que quiero hacer).

Cumplir treinta ha sido una más de todo lo especial que me ha ocurrido en la vida. 😀

 

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Subida al Obelisco, #Ayacucho – #Perú (18-08-2017)

 

Tengo más de diez años futuros para seguir aprendiendo y para dejar de hacer planes rectos para tomar situaciones presentes (sólo no debo olvidarlo). 😉

 

 

La educación no estaba en mis planes

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Imagen:ARVTIC

 

Enseñar no estaba en mis planes, y no es que ya lo esté haciendo. Pero de alguna forma el día a día de mi trabajo se va vinculando poco a poco más a ésta actividad. Y no es que no me esté gustando, sino que me voy sorprendiendo de la complejidad de ella.

La educación nunca se asomó en mi planes, ni en los pronósticos de los orientadores vocacionales. Mis padres deseaban que al menos uno de sus hij@s se inclinara por esta actividad aunque no lo dijeran abiertamente, o aunque siempre nos resaltaron que el pago no era justo, o que era una actividad ingrata.

Y fue así, ni uno de nosotros estudió para ser educador, elegimos carreras convencionales – comunicación, hotelería, derecho y fisioterapia -, pero algunas de nosotras nos hemos visto inclinadas hacía la educación por cosas del destino. Sí, tal cual, por el destino. No lo buscamos, pero hemos llegado a ese camino.

Mi camino fue inesperado, impensado y sorpresivo. Y aunque mi trabajo no sea enseñar está muy ligado a el, lo cual ha hecho que aprenda más de este rubro y me ha llevado a valorar más las habilidades de mi profesión porque de alguna manera, sin saberlo estaba bastante vinculada a ella.

Enseñar no estaba en mis planes, pero aprender de educación me ha ayudado a reconocer el gran trabajo y responsabilidad de todos los educadores. Y hasta me ha dado un poquito de envidia saber cómo sus enseñanzas pueden cambiar a las personas y hasta el mundo. Definitivamente la mejor arma que puede tener una persona para enfrentarse a la vida es la educación ya que con ella se puede transformar realidades.  Y mucho más grandioso es sentir el placer de saber que cada día uno como educador va contribuyendo a esa transformación

Mi camino hacía la educación fue inesperado, impensado y sorpresivo. Pero no rechazo absolutamente nada de lo que he aprendido en transcurso de andar por este sendero. 😀