Un caballo en mi corazón

Me gustan los animales en general, pero si me dicen que debo pensar en mis favoritos, hay tres que vienen inmediatamente a mi mente: gatos, caballos y conejos. Tengo muchas historias sobre mis gatos, una cuantas anecdotas con un caballo especial y solo recuerdos de conejos que hubieron en casa.

No he escrito todas las experiencias que tuve con Umakun, pero aún estan en el recuerdo y con proyección a ser plasmadas en historias. Para los que no saben quien es, Umakun fue el primer y unico caballo que tuve como mascota en casa, hace más de diez años; y hace nueve que ya no lo tengo, lo devolví al dueño que lo vendió para que estuviera junto a otros caballos. Aunque los primeros años de separación fueron nostálgicos, las veces que he vuelto a verlo, me aseguran que está mejor junto a otros caballos pues en casa hubiera estado en soledad.

La última vez que estuve cerca él fue hace cinco años, la rutina del trabajo y los estudios paralelos, me lo complicaban. Sin embargo, siempre que pasaba por el lugar en donde suelen estar los caballos, los fines de semana, tenía la esperanza de verlo, pero eso no era posible. Él, ahora, dueño del Umakun suele tenerlo en otra zona, no visible a la ruta de viaje que yo sigo. Pero, hoy sucedió algo inesperado, lo ví a la distancia y corrí hacia el.

Este domingo, decidimos dar una caminata, junto a mi madre y hermana. Hubo un momento en que tuvimos una vista cercana y panoráminca del rio que hay en el distrito donde vivo. La zona es la entrada a varios restaurantes campestres, así que vista es privilegiada. Mientras mi madre conversaba con una amistad, pude ver cómo un grupo de caballos se acercaban al rio a tomar agua. Llamó mucho la atención ver uno del color del Umakun, nunca olvidaría su peculiar pelaje, así que sin dudarlo fui corriendo a corroborarlo. Mientras me acercaba sabía que era el. Le pasé la voz al chico que los cuidaba y le pregunté si era, me miró y me dijo que sí, mientras recordaba quien era yo.

Umakun y yoAbracé a Umakun y lo acaricié todo lo que no pude por muchos años. Le hablé repitiendole su nombre y pedí que me tomaran una foto con él para seguir guardando recuerdos. Me alegró y tranquilizó mucho saber que está bien, a pesar que han pasado muchos años, le sigue haciendo frente a las dificultades que tiene en sus patas. Siento satisfacción por ver que tiene una vida junto a otros caballos y que la cercanía que tuvimos aún se mantiene a pesar de la distancia y tiempo. Tenerlo cerca fue comprobar, una vez más, eso que dicen: los caballos nunca olvidan a sus dueños.

No olvidaré su mirada, su pelaje, sus orejas, su crin y la personalidad que proyecta. Umakun será siempre el único caballo en mi corazón, hay historias que estaran en el recuerdo y este encuentro será una granito más para otras más.

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Algo más sobre el amor

Hace tiempo que no escribo sobre el amor, claramente, porque es un sector en el que no me estoy desenvolviendo. No porque no quiera, no porque no me interese y no porque esté en duelo. Sino porque mi atención está centrada en mi crecimiento, y eso no es nada malo ni raro, quizá solo es preocupación|atención por quien soy y quiero ser.

Recuerdo que cuando era más joven andaba pendiente de conocer al ‘príncipe azul’, hasta que supe que no llegaría. Saber ello fue lo mejor, porque las ilusiones de historias encantadas y llenas de romanticismos terminaron para mí; eso fue un alivio, dejé de intentar calzar en un papel de princesa. Mi vida no era ni es tal cual a las historias de romance con castillos y personajes encantados.

Fue así como no llegaron príncipes azules, sino personas reales y valiosas a sus estilos, con las cuales aprendí a experimentar situaciones nuevas, aprendí a conocerlas, a dejarme conocer y las acepté tal cual eran. También, aprendí a decirles adiós, despedidas que en su mayoría llegaron desde mi parte y no desde ellos. Esos finales no fueron porque nuestras historias no funcionaran (en poco tiempo no habíamos llegado a más), sino porque acepté el desencuentro que existía en la etapa que vivíamos; la diferencias eran internas (mías), luchas que solo yo apreciaba y reconocía. Fueron decisiones para continuar.

corazon de nubeEsos desapegos, esas despedidas y esos encuentros, me ayudaron a comprender, a mi propio y humilde parecer, que no es mejor buscar sino encontrar, e importante, también, aceptar que queremos encontrar a alguien completo y no perfecto. Alguien que se ha aceptado tal cual, que abraza sus defectos y aprende de sus errores y lecciones propias de su rutina.

Escribir, ahora, sobre el amor es para dejar un rastro de lo poco que sigo creciendo y un rastro de lo poco que sé de este sentimiento.

Este escrito es un rastro similar a los otros pocos que siguen esta línea romántica sobre el amor, los dejo por aquí con sus razones – entre líneas – por los que fueron escritas.

  • Primero, hace siete años decía Amor, no gracias, había razones llenas de sueños y esperanza para escribir sobre ello, si ahora lo hiciera serían razones aceptadas y bajo una decisión acertada.
  • También, hace tres años encontré una frase sobre el amor que me mostró el camino mientras buscaba su definición. Un concepto con el cual estoy totalmente de acuerdo y espero seguir profesándolo.
  • Luego, poquito después, hace dos años y medio resumí en dos párrafos lo que significa para mí la palabra amor, una definición que está relacionada con la familia, los amigos, con la aceptación y la entrega. Este escrito sigue teniendo valides para mi, el tiempo y el crecimiento me mostró ese significado.
  • Además, hace dos años intenté plasmar en unas pocas palabras esa sensación de amor incondicional y que mejor manera que entenderlo a través del amor de madre. La mejor forma de saber qué es el amor, es ver el que recibimos de ellas.
  • Finalmente, este escrito el que estas leyendo justo ahora y el que está por terminar, es, como ya lo dije, un rastro para dejar de evidencia de lo poco que sigo aprendido sobre este complicado sentimiento. Un escrito que será incluido al igual que los otros, quizá, en otra lista similar a esta.

 

Esto fue, algo más, a mi estilo, sobre el amor.

 

 

Mi mejor amiga… (2)

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Imagen: http://www.lislovestruth.com

Antes que se termine este mes, quiero recordar una de las despedidas más emocionantes, nostálgicas y alegres que tuve hace nueve años. En un día de marzo como estos, le dije adiós o hasta pronto a una de las personas con las que más conexión he tenido y creo todavía tenerlo aunque la distancia nos separe.

Conocernos fue cosa del destino y separarnos por planes ya visionados.

Nos conocimos gracias a un amigo en común que nos presentó, la excusa era la música, para ellos y el canto, para mí. Nos reunimos con la convicción de poner un banda (o al menos eso es lo que recuerdo), ellos tocarían los instrumentos y yo cantaría. Desde el primer día supimos que no lo lograríamos juntos, no por culpa de ellos sino más por la mía, porque acepté, aquel día, que no cantaba nada. Me había construido ideas de saber cantar, solo por el hecho de haber sido parte de un coro. Así que acepté, que no sería la cantante de su grupo. Y aunque eso no se logró, empezamos a frecuentarnos y nos dimos cuenta que teníamos mucho en común, desde entonces nos hicimos amigas inseparables, amigas de charlas profundas, de intentos de amanecida y de sueños compartidos. Un tiempo que recuerdo con una sonrisa y que lamento no haberlo aprovechado al máximo.

Nos separamos hace nueve años, en marzo, sabíamos que ese momento llegaría. Me enteré entre aquellas charlas de amanecida y sueños a futuro; desde entonces sabía que habrían días en los que ya no contaría con su compañía. Y como todo plan, pensé que sería en un futuro lejano. Pero, el tiempo voló y ese día llegó. Un día que se caracterizó por la ausencia de lágrimas y por la nostalgia retrasada que arribó días posteriores. Nostalgia que plasmé en un escrito similar a este ‘Mi mejor amiga...’ y que hoy quiero tomar fragmentos en los que resalté lo especial de aquella amistad.

 

“… dentro de nosotras sabemos que nos volveremos a ver en algún otro tiempo y en algún otro lugar del mundo.”

“… recordaré cada momento que compartimos juntas a lo largo de todos los años que nos hemos conocido por algún motivo del destino”

“No sé si hemos estado cuando realmente lo necesitábamos, pero… Nos hemos escuchado una a la otra. Nos hemos aconsejado. Hemos pensado y meditado juntas sobre la existencia de Dios. Hemos charlado sobre  la persona especial para nuestras vidas. Hemos hablado de otras amistades. Hemos renegado sobre asuntos que nos llegan altamente. Me has dicho que soy rara  y no lo niego porque yo también pienso lo mismo (…) Hemos dicho que tenemos algo de feminismo y nos sentimos orgullosas de ello. Nos hemos trasnochamos juntas para mis trabajos del instituto, aunque en realidad eras tu siempre la de las buenas ideas. Hemos hecho grupo juntas, a pesar que no estudiáramos en el mismo lugar. Hemos pensado en proyectos que hasta ahora no se han concretado, lo sé ha sido por mi flojera, pero se que haremos algo. Nos hemos amanecido juntas aunque yo fuera la primera en quedarme dormida. Hemos soñado en algún día alquilar un auto e irnos lejos, muy lejos y disfrutar de la buena música que por cierto compartimos. Siempre me has mostrado y encontrado para mi el estilo de música que me encanta. Hemos caminado juntas, sin importar el gran calor de verano. Me has ayudado a relajarme en mis momentos de estrés. Hemos vistos  películas juntas. Quizás lloramos juntas pero no lo dijimos, la noche nos ayudaba a ocultar nuestras lágrimas. Nos hemos imaginado de aquí a algunos años. Hemos soñado juntas. Nos hemos propuestos metas (…) Me he alegrado y sorprendido al saber que somos nuestras madres en versión joven… me pregunto si eso hace que nos llevemos bien aunque las realidades con ellas sean diferente.”

 

Puedes ver el original aquí.

En mis 30’s: los comienzos

Los treintas llegaron sin esperarlos, cómo la mayoría de situaciones que se me presentan. Y como ya estoy viviendo el segundo año de esta etapa primaveral de la adultez (por así decirlo), quiero plasmar en varios escritos la experiencia de transitar por estos años, porque he notado que tienen un particularidad especial y porque definen como queremos o vamos a vivir nuestro futuro (al menos en mi caso). He decidido llamarla etapa primaveral de la adultez, porque hay libertad con madurez, hay diversión con responsabilidad y hay sueños con planes organizados.

¿Por qué los treintas y no los veintes? He podido confirmar la conciencia plena que uno tiene a esta edad (por experiencia personal), quizá hay mucho más por aprender pero lo valioso de este tiempo es la capacidad de poder ser conscientes de lo que estamos viviendo, de lo que hemos pasado y lo que podría venir en el futuro; algo que en los veinte no es posible.

¿Cómo empezó? Esto de escribir sobre los 30’s rondaba mi cabeza cuando tenía 29. Había planeado empezar a realizar cosas importantes o especiales en mi vida, entonces me dije ¿por que no escribirlas? era una gran idea, además me ayudaría a mantener la rutina de escribir. Pero ¡oh sorpresa!, nada de ello ocurrió. Se presentaron situaciones que oscurecen las ilusiones, esas que ayudan a hacernos conscientes de la realidad.  Así que todo quedo en el aire y se fue en poco tiempo. Nada de lo que tenía planeado para mis treinta lo hice con exactitud, pero noté que cada cierto tiempo analizaba mi accionar frente a las distintas situaciones que se me presentaban (mi rutina, el trabajo, mis cambios, mis planes, mis enojos y más), entonces noté que ya no pensaba en ilusiones sin pies y cabeza, sino que estudiaba las posibilidades para poder lograrlo. Estaba haciendo que mi lado adulto y mi lado infantil se pusieran de acuerdo.

Es así es como en mi cumpleaños número treinta decidí hacer mi primer viaje sola (está bien, hay gente que viaja sola desde hace mucho, pero cada situación es diferente, el hecho de ser mujer lo complica más, aunque queramos ponernos fuertes; el temor, de lo que le pueda suceder a una chica sola andando por ahí, es siempre mayor en comparación a un hombre), aquel viaje significó salir de mi zona de confort, significó que puedo seguir haciendo más y que mi vida no se acababa al cumplir treinta (digo esto, porque siempre tuve la idea de que llegar a ese número significaba estar más cerca de los cuarenta, los cincuenta y así sucesivamente, lo sé muy mal de mi parte, pero era así como pensaba). Regresando al punto, resumiendo mi experiencia y en conclusión: comprendí que la vida empieza realmente en esa etapa, todo lo anterior es para experimentar y aprender.

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Ayacucho, primer viaje sola

En estos dos años que llevo transitandola, veo los cambios de paradigmas que solía tener, la compresión plena de temas que antes me agobiaban,  el crecimiento que logro con cada esfuerzo propio y el aprendizaje de decisiones que solo han dependido de mi; todos asimilados con la madurez de estar en los treintas. Por eso, de aquí en adelante esta nueva categoría se empezará alimentar de escritos en donde reflexiono sobre algunos temas que me están tocando vivir y de los cuales solo tenía una idea vaga de ellos; porque sabemos que la realidad es distinta a los cuentos que nos decían. Espero lograr este cometido. 😉

 

 

Adiós Rómulo

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Rómulo era un gato agradecido por la segunda oportunidad que se le dió, engreído porque era el líder del grupo y juguetón porque siempre conservó su lado cachorro.

En un atardecer lo encontré junto a su hermano en un caja de zapatos, estaba atada y sin nigún agujero para respirar, claramente la intención era que no ingresara aire. Yo regresaba a casa junto a mi padre, cuando aun se veían los últimos rayos de sol y las luces del alumbrado público iban a encender.  Recuerdo que no tomé atención a la caja cuando pasé cerca de ella, pensé que era basura, pero de pronto se movió y me asusté. Mi padre dijo que no me acercara porque podría ser una culebra, la zona en donde vivimos es bastante rural así que no sería nada extraño encontrarse con algún animal de esa especie. Tenía alguna intuición de que no se trataba de una serpiente, así que tome un palo y moví la caja. Me llamó mucho la atención que estuviera atada, eso me dió más curiosidad por saber que había adentro. Cuando estuve segura que no era nada peligroso, me acerqué y la tome, la moví un poco y cuando intenté abrirla escuche los maullidos, al sentirlos desaté con mas prisa la tira que la ataba. Entonces, al abrirla con confianza, los encontré: dos gatitos pequeños, muy anaranjados, me miraron y maullaron como si pidieran ayuda y estuvieran asustados. Miré a mi padre como quien pide permiso para llevarlos a casa y el asentó a mi pedido.

Y fue así como Rómulo llegó a la casa, eso fue en el 2011 si no me equivoco, estuvo toda su infancia y adultez conmigo. Pero estuvo solo hasta hace unas semanas porque él ya partió al cielo. Ahora está con su hermano y con todos los integrantes que han conformado la familia gatuna.

Rómulo era especial, tanto y mucho como todos los gatos que tengo y he tenido. El anaranjado de su pelaje siempre fue fascinante. Su mirada tierna y con personalidad de un gran felino te invitaba a deleitarlo. Aunque a veces era rudo con otros, tenía su lado infantil con nosotros. Parecía que siempre estaba pensando en algo, no era despreocupado como otros. Y sus ojos reflejaban claramente el agradecimiento por haberlo rescatado.

Gracias mi querido Rómulo, yo soy la que debe agradecerte por tu amor incondicional, por tu presencia todos los días en casa, por tu mirada profunda, por tus ronroneos y por tu hermoso color anaranjado de atardecer.

 

Tres preguntas para escribir de nuevo

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Write! — Rebecca Green illustration

No quiero perder este blog, el no escribir, está haciendo que lo deje de lado. Hace ya 3 años, no puedo mantener la constancia con los escritos. Intento recordar, qué hacía antes para escribir más, caigo en cuenta que la rutina del trabajo me está matando y la lejanía a casa me está consumiendo.  Por eso y otras más, respondo estas tres preguntas que estoy evadiendo hace tiempo, para ver si logro enfocarme de nuevo.

A veces es bueno sacarlo para materializarlo 😉

¿Dónde quedo la ilusión por la letras?

Llevo muchas noches pensando en eso. Antes, escribir, para mí, era libertad de pensamiento. Antes, tenía menos años y más ilusiones en la vida. Pero hoy, con unos años de más, esas ilusiones se han vuelto realidades que afrontar, algunas siguen pero hay otras prioridades. Parte de culpa tiene: la madurez, que se va adquiriendo al crecer y, otra la desilusión, que generan las pruebas que se nos presentan.

No hay justificación para alejarse de los intereses personales, mucho menos de aquellos que nacen con el corazón. Pero, seamos realistas, la vida cambia, uno cambia y muchas veces de forma inesperada. Muchas situaciones nos van transformando, haciendo que pensemos en solo continuar.

¿Qué estoy haciendo para regresar a mi rutina de escritura?

Como para algunas cosas de interés, en especial las más valoradas, no nos damos por vencidos. Este año, me he propuesto vaciar mis pensamientos, aunque a veces cuesten, siempre hay algo que contar, algo que debe perdurar; o para el recuerdo o para lecciones futuras.

También, con el temor de intentar algo nuevo, he concentrado mis esfuerzo para alimentar mis conocimientos en el mundo de la edición de textos. ¡Es fascinante! Me ha dado aliento para intentar insertarme en este mundo de letras y publicaciones.

Finalmente, la lectura me esta ayudando a volver a las letras. Es mágico entrar a un universo nuevo a través de las palabras de otras personas. Porque las que resuenan con uno, ayudan a crear más.

¿Que quiero para los próximos años?

Esta es difícil de responder. Desde que aprendí que la vida cambia y todo puede pasar en cualquier momento, me cuesta pensar en el futuro. A lo mucho puedo proyectarme a 2 años, pero sabiendo que esos planes podrían ser cambiados inesperadamente.

Quiero en los próximos años trabajar en una editorial o en algún centro de generación y edición de contenidos. Espero poder leer más y agregar lecturas en otros idiomas. Quiero escribir un libro, mío o de alguien más; podría ser, también, algún cuento. Definitivamente, quiero seguir escribiendo aquí; quizá sea tiempo de editar escritos del pasado. Y quiero no alejarme de este camino de la edición de textos y escritura con el que me he reencontrado.

 

Definitivamente es mejor escribir las respuestas de las preguntas que evadimos, para valorar y materializar el trabajo que nos toca hacer o ya estamos haciendo.

 

Agosto en palabras

“Esta vida se va a ir rápido, no pelee con la gente, no critique tanto su cuerpo. No se queje tanto. No pierda el sueño por las cuentas. Busque la pareja que lo haga feliz.Si se equivoca, déjela y siga buscando su felicidad. Nunca deje ser buen padre. No se preocupe tanto en comprar lujos y comodidades para su casa, ni se mate dejándole herencia a su familia. Los bienes y patrimonios deben ser ganados por cada uno, no se dedique a acumular plata. Disfrute. Viaje. Disfrute de sus paseos, conozca nuevos lugares. Dese los gustos que merece. Permita tener a los perros más cerca. No se ponga a guardar las copas. Utilice la nueva vajilla, no economice su perfume favorito, úselo para pasear contigo mismo, gaste sus tenis favoritos, repita sus ropas favoritas ¿y qué? si no está mal, ¿por qué no ahora? ¿Por qué no orar en vez de esperar a orar antes de dormir? ¿Por qué no llamar ahora? ¿Por qué no perdonar ahora? Se espera mucho para la navidad, el viernes, un año más, cuando se tenga dinero, cuando el amor llegue, cuando todo sea perfecto. Mire, no existe el todo perfecto. Los seres humanos no pueden lograr esto porque simplemente no se hizo para completarlo aquí. Aquí es una oportunidad de aprendizaje. Así que tome esta prueba de vida y hágalo ahora. Ame más, perdone más, abrace más, viva más intensamente y deje el resto en las manos de Dios.”

Papa Francisco

~

Ayer empezó el mes de mi cumpleaños y confieso que por ahí sentí temor por saber que un año de mi vida ya se está terminando. Mientras reflexionaba cómo había llegado a esta nueva etapa de vida que estoy transitando, no dudé en pensar en todas las complicaciones que se han presentado en mis días desde hace ya muchos años. Estuve a punto de derrumbarme entre mis pensamientos negativos, pero de pronto empecé a recordar que cada experiencia que he tenido en los últimos 10 años de mi vida han sido maravillosas.

He conocido a gente grandiosa e inspiradoras con corazones transparentes y llenos de  sueños. He aprendido de todo, mis conocimientos se han nutrido porque los he trasladado a otros campos profesionales que no había planeado. He estado en lugares mágicos, simples y de camino que han llenado mi alma de recuerdos inolvidables. He aprendido a hacer más de lo que imaginaba y no me atrevía. He vencido muchos temores en los que me había encerrado yo solita. Y he crecido de corazón, de mente y de espíritu.

Estoy en cuenta regresiva para este año nuevo de vida, el enfoque ahora – tras la reflexión de ayer – estoy ganando un nuevo año de vida y no es que este perdiendo uno.

Estas palabras del Papa Francisco – las que guardé hace mucho – me recuerdan – lo que siempre olvido – que desde hoy y desde mucho antes se trata de vivir ahora y no de esperar por un  mejor momento para todo. Hoy no es mañana y mañana no será hoy.  😉

 

¡Bienvenido agosto ya no hay temor por tí!

 

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imagen de Frutillo

 

Pensamiento ocupado

Hace ocho años escribí Libre… pensamiento ocupado.  Hoy sin saber qué escribir, llegué a ese post. Al leerlo y comprender su contenido, veo que mucho no ha cambiado en mi, solo el tiempo ha pasado. Hay extractos de ese texto que aún mantengo en mí a pesar del tiempo transcurrido, estos son muchos que aún reflejan mi sentir actual.

‘Recuerdo haber escrito mucho sobre terminar de dar el paso, que algún día me propuse. Confieso aun no lo he hecho, pero hace unas semanas me desprendí de algo que ya se había hecho parte de mi vida y mi rutina diaria…’ Hoy no me desprendo de un trabajo, hoy desde inicios de años me desprendí de las expectativas, de lo que podría venir en el futuro. Hoy solo me interese mi presente y lo que estoy haciendo con el. Pero confieso que aún no termino de dar ese paso que me propuse y que ahora desconozco.

‘Mi vida ahora y en estos días son un desconcierto total…’ y hoy también lo siguen siendo, aunque a veces me preocupen, prefiero seguir intentando muchas opciones.

‘Pienso en el viaje que quiero hacer, aunque a veces lo veo inalcanzable, quizás porque no sé como reaccione cuando ya este ahí… Temo que aquel lugar me enamore tanto que no quiera regresar sabiendo que aun tengo mucho por hacer aquí.’ Hoy también hay ese deseo y ese temor.

‘Pienso que estoy en la nada o ando perdida aunque realmente ni siquiera sé como estoy, son muchas cosas que se presentan. La familia, los amigos, los problemas, las indecisiones, las situaciones, cosas que quiero hacer, cosas que tengo que hacer, que deben ser lo correcto, animales, tranquilidad, paz, diversión, aprender, camino que seguir, el futuro que espera, mis sueños, mi madre, el pasado, el presente, falta de algo, el rencor, la nostalgia, el temor y mucho más que podría seguir mencionando en clave de lo que tengo en la cabeza.’ Hoy sigue siendo igual pero en otro nivel.

Cuando encontré este post no entendía por qué lo había titulado Libre pensamiento ocupado y hoy con todo lo que tengo en la cabeza calza perfectamente ese título de hace nueve años.

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por ohelle.tumblr.com visto en @blue_shin03 

 

 

 

 

 

¡Arriba Perú!

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Hace cuatro años escribía sobre mi gusto por el fútbol ‘emocionante’, en donde narraba mi inesperada atención y emoción de los partidos que se jugaban en ese mundial. También mencionaba mi tristeza por Perú porque no participaba en esa edición. Y alguna vez debo haberme preguntado ¿cuándo sería ese momento? ¿qué se sentiría alentar a mi selección en un evento tan importante? ¿por qué la hinchada celebra con tanta emoción los goles y por qué tanta tristeza cuando no se logra el objetivo? ¿cómo es posible que un juego genere tanto?

Las respuestas a esas preguntas se estan respondiendo en estos días. Hoy después de cuatro años estoy viviendo esa alegría. Hoy siento esa emoción de alentar a una selección, de alentar a un grupo de personas que representan a una nación. Me estoy vistiendo de rojo y blanco porque siento más orgullo que antes. Y se me escarapela el cuerpo cada vez que se entona la himno nacional a viva voz con la esperanza de lograr una victoria.

No sé nada de fútbol, pero la alegría que se vive gracias a este juego es más reconfortante de lo que había imaginado. Y no solo celebro que haya sido posible participar, esta vez, en el mundial. Sino celebro todo lo que ello ha generado en el país. Me alegra saber que hay peruanos más orgullosos y que los colores de la bandera se visten sin temor.  Me emociona saber que entonamos el himno a toda voz sin vergüenza alguna y que entonamos con el corazón las canciones que nos representan con nuestra tierra. Me impresiona ver que estamos rescatando símbolos nacionales que antes desvaloravamos su significado. Y me conmociona saber que cada día estamos creyendo más en nosotros y que estamos apreciando con orgullo nuestros orígenes. 

Sea cual sea el resultado de los partidos que se den, lo mencionado anteriormente es lo que puedo rescatar de este futbolista peruano. Y espero que con esa misma unión, esperanza y lucha reconozcamos que hay mucho por cambiar, mejorar y crecer en el Perú. Porque estamos de vuelta no solo en la cancha sino también de corazón y porque somos más de 30 millones de peruanos que hemos reencendido nuestro orgullo por un país maravilloso.

 

¡Arriba Perú!

 

 

Tiempos mundialistas que permanecerán así termine este evento 😉 

 

 

 

Temporada de lucha

Me encuentro, desde hace mucho, en una lucha constante entre lo que debo y quiero hacer, entre luz y oscuridad, entre felicidad y tristeza, entre las ganas de ir por más y en rendirme sin más, entre soñar y quebrar mis ilusiones.

Una lucha que inestabiliza mis días diarios, llegando al punto de cuestionarme cada despertar ¿para qué seguir sino hay aliento que me lleve por más?. Una lucha que me derrumba y levanta cada cierta temporada, una lucha que trae a flote mi fragilidad pero también mis fuerzas para resistir. Una lucha que duele pero que fortalece mi respirar. Una lucha que golpea intensamente para realmente despertar.

Un golpe que quizá necesito para afianzar mis pasos, un golpe que quizá es necesario para decirme que esto es la vida, que esto es vivir. Un golpe para recordar que los sueños duelen, que las ilusiones no siempre son verdaderas y que las metas se forjan para no se esperar.

Podría rendirme sin más, podría dejar todo y sólo seguir la rutina de vivir aceptando los golpes sin querer despertar. Pero hay un patrón que me hace creer que puedo hacer más. Un patrón que se refleja en admiración, en humildad, en fortaleza y en confianza.

Podría rendirme sin más, podría dejarlo todo y sólo seguir la corriente. Pero lo aprendido me dice que no deje de intentar, sin importar el tiempo y la velocidad aunque a veces ello pese más.

Pero lo aprendido de estas temporadas de lucha me dice que esto también pasará que sólo hay que resistir. Resistir para seguir intentando.

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A veces es mejor sacar todo lo que se siente para asimilarlo, procesarlo y aceptarlo para responder a ello. Yo solo espero que esta práctica traiga nuevos aires de resistencia. 🙂