Archivo de la categoría: Las crónicas de mi vida

Mientras estaba en primer ciclo y segundo de mi carrera, comunicaciones, logré aprender acerca de esta forma de expresarse, y dejenme decirle que es muy interesante… he aqui algunas de mi vida…

Incertidumbre 

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En este año tocó aprender de la incertidumbre, a las buenas y también a las malas, hubo resistencia pero también aceptación, se sintió dolor pero también alivio y principalmente llegó la libertad de soltar todo pasado y todo futuro.

No sé que vaya a ocurrir mañana, ni como esté de ánimo pero tengo la libertad de tener miles de opciones. No impotaran si son buenas o malas porque aceptarlas tal cual son permite apreciar su razón de ser y su enseñanza.

No se trata de ir a lo que venga en el día sino de aceptar todas las oportunidades en esa nube temerosa que algunos llaman incertidumbre. Este fin de semana leí un artículo interesante que entre lineas dejaba una mensaje bonito y esperanzador, lo que principalmente resonó en mis pensamientos y corazón fue acerca de todo lo que es posible cuando se acepta la incertidumbre, se los dejo aqui por si les interesa.

“… en el límite entre lo que sabemos y lo que no sabemos hay un lugar lleno de posibilidades”.  (Steven D’Souza y Diana Renner, Not knowing)

Ha costado absorber y aceptarla, las lecciones fueron duras y el aprendizaje ha sido valioso. Un año ha bastado para dejar de tener certeza de que un futuro planeado llegará y más bien han sido cientos de días para comprender que el camino se va formando con el tiempo. “Las situaciones de incertidumbre nos obligan a dar lo máximo de nosotros mismos, potencian nuestra creatividad y nos hacen crecer hasta dónde no sabíamos que podíamos llegar.” (Marta Grañó)

Después de aceptarla toca seguir avanzando. 😉

El artículo que me ayudó a comprender esto se titula Entre cisnes negros de Marta Grañó.

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Cuando sea grande

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Siempre llegará un tiempo en el que hay que dar un paso al costado y seguir sin mirar atrás, porque para continuar hay que vaciar la mochila para cargarla con nuevas experiencias, nuevos conocimientos y nuevos deseos. Dolerá pero el alivio que sentirás será más grande que el dolor. 

Cuando sea grande era un proyecto que surgió del lado adolescente de mi corazón hace unos años, cuando estaba en una etapa de querer encontrar un camino que trascendiera más allá de sólo seguir una rutina diaria.

Estaba en el ultimo año de terminar mi licenciatura de negocios en diseño y comunicación, y para poder culminarlo exitosamente tenía que proponer un proyecto que fuera viable en mi ciudad y/o en otras. Un proyecto en el que pudiera poner en práctica todos los conocimientos nuevos que estaba adquiriendo. Es decir, tenía que ser innovador de alguna forma, estar relacionado con mi carrera base – comunicaciones -, generar ingresos, tener esencia y trascendencia conmigo, y sobre todo tener fundamentos teóricos que hicieran que realmente funcionara.

Me tomó tiempo encontrarlo y aún recuerdo esa noche que surgió la idea. Estuve todo el día pensando qué proyecto podía realizar, todas las ideas que me surgían realmente no tocaban mi corazón y por eso las descartaba rápidamente. Ya en la noche casi dándome por vencida vino a mí una idea de continuar con lo había iniciado hace muchos años sólo que con otro tono, me refería con seguir escribiendo en un blog pero para éste proyecto tenía que ser una temática que se dirigiera a otro público. Y para encontrar ese público pensé en mi misma en una época en la que necesité más apoyo del que no encontraba y el cual – en mi opinión – hubiera sido fundamental para guiar mi camino profesional.

Es así como pensé en este proyecto llamado cuando sea grandeel eje fundamental de él sería ser un espacio digital que brindara orientación digital vocacional a los jóvenes que no supieran que camino profesional seguir, ayudaría – de alguna forma – a los adolescentes a comprender la importancia de tener un proyecto de vida para hacer realidad sus sueños y también los mantendría al tanto de las novedades de las exigencias del campo laboral, del  mundo profesional y de las instituciones educativas. De algún modo, éste proyecto se convertía en “eso” que faltó en mi vida adolescente para encontrar mi camino correcto. Éste proyecto se convertía en algo muy cercano a mí y por eso tenía todas las intenciones de realizarlo y tenía todos los deseos de hacerlo llegar muy lejos para el alcance de muchas personas jóvenes. Pero la realidad, las circunstancias y quizá el crecimiento quebraron algo en mí que hicieron que lo abandonara por mucho tiempo y han hecho que tome una de las decisiones más difíciles para quien alguna vez tuvo un sueño con éste proyecto.

Hace unas semanas tomé la decisión de cerrar todas las esperanzas de continuarlo. He decidido que es tiempo de dejarlo sólo en ese escrito que me ayudó a obtener mi licenciatura. Es tiempo de dejarlo atrás como un deseo que tuve de poder hacerlo realidad. Pero que esas mismas situaciones que me llevan a cerrarlo me hacen comprender que todo en esta vida realmente tiene su tiempo y su lugar.

La decisión no fue fácil, pero es necesaria. De nada vale tener un “sueño” o “deseo” abandonado, no se lo merece. En mí quedan todas las intenciones que tuve de poder hacerlo realidad, pero las circunstancias me derrumbaron y aunque resistí todo éste tiempo, no es correcto querer guiar un sueño – relacionado con ayudar, de alguna forma, a otros – si  yo aún no encuentro la forma de guiarme.

El tiempo pasa y cambiamos constantemente y aunque los “sueños” permanecen si realmente son de corazón, a veces la circunstancias no son las adecuadas para realizarlos. Entonces toca decidir si esperamos por el tiempo adecuado – siendo conscientes de que quizá ya pasó – , o continuamos el camino con la esperanza de realizar otros, con la esperanza de que aprendimos la lección y con la esperanza de que estamos haciendo lo correcto.

Sé que muchos pensaran – si leen este post – y dónde está eso de luchar por los sueños. Pues, sólo les diré una frase del budismo o del Dai Lama – no recuerdo de quien es ésta frase – “todo momento es aquí y ahora”, y uno no puede seguir con un “deseo” o un “sueño” que no está aquí y ahora, y que quizá todavía no está o ya no está en sintonía con uno mismo.

Cuando sea grande siempre será parte de mí, y aunque no haya sido posible, queda la intención que tuve de corazón de querer hacer algo trascendental, sólo que en ésta ocasión pesaron más las circunstancias que se presentaron para seguir creciendo; sé en lo profundo de mi ser -aunque a veces no lo quiera escuchar – qué hacía algún lugar me estoy dirigiendo y estoy ansiosa de llegar aunque ello signifique liberar la mochila para seguir avanzando.

Hay que aprender a escuchar al corazón, a las oportunidades y al destino en el momento correcto para hacerlo algo que llegue a ser más que sólo un sueño. No quiero dejar mensajes aquí, sólo quiero despedir algo que surgió de una parte de mi ser y que de alguna manera exponía una parte débil de mí.

 

Adiós Cuando sea grande, acogiste todas mis necesidades, anhelos y esperanzas en el momento correcto para mostrarme que debo seguir descubriéndome.

 

cuando sea grande imagen 2.jpg

Diseño Narimi Yakabe, eternamente agradecida 🙂

 

 

 

 

A los treinta

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Una nueva etapa ha comenzado aunque parezca que no, porque el mundo sigue girando al mismo ritmo; porque los días siguen grises aunque con un poco más de brillo; porque la corriente sigue igual de rutinaria y porque el despertar sigue siendo igual de pesado.

Hay diez años (y más) para hacer todo lo que no se ha podido hacer en diez años atrás (o quizá más).  Diez años para poner en práctica lecciones que se ha rehusado a aprender. Diez años para pensar en el presente y no en el futuro. Y diez años para intentar hacer más aunque parezca que nada es posible. 

~   –   ~

Hace unos meses cumplí treinta años. Esperaba poder hacer algo súper especial en este blog para dejar plasmado el inicio de esta nueva etapa. Pero los días han pasado, y desde entonces hasta hoy recién puedo hacer “algo”. Este “algo” no es sorprendente porque quiero que sea transparente. Quiero que estas palabras sean libres de poesía o prosa o lo que sea que escribo cuando intento disfrazar mis sentimientos. Quiero que estas lineas contengan mis pensamientos con alma pura y sin filtro alguno.

No esperaba tener algún día treinta, y no porque no tuviera la esperanza de llegar a esta edad; sentía que faltaba mucho. Los años volaron y no recuerdo bien a dónde quería llegar cuando era pequeña. En ese entonces tenía los sueños convencionales,  los cuales pensé que serían fáciles de cumplir; pensaba que la vida no seguía después de ese colorín colorado vivió feliz para siempre.  Para esa edad, que no pasaba de dos cifras, llegar a ese final feliz era el final. 

Cuando llegué a la adolescencia creía aún ese final feliz, rodeada de la familia y de los amigos; por supuesto que el príncipe azul también estaba ahí. Esos años fueron bonitos quizá, sinceramente no los recuerdo del todo pero los momentos que sí vienen a la memoria son los que empezaron hacerme fuerte.

Desprenderme de mi lugar conocido fue más sencillo de lo que se creía, aunque extrañé no estudiar con amigos de la infancia, estar lejos de casa fue lo mejor que mi madre pudo haber hecho. Mis horizontes se extendieron, la libertad me empoderó (a  mi manera pero lo hizo) y los amigos de toda la vida (una parte de ellos) se cruzaron en el camino, aunque en realidad todos lo hicimos, ellos en el mío y quizá yo en el de ellos.

A diferencia de otras personas, no llegué a comprender qué debía extrañar de aquella etapa del secundario. Estuve satisfecha con lo que logré, aunque poco pero suficiente para seguir descubriéndome.

Las dudas por dónde seguir comenzaron justo ahí, porque responder a esa edad qué ser de grande es más complicado que cuando se es aún infante. Muchas ideas se me ocurrieron, las primeras relacionadas a gran parte de las cosas que me gustaban en ese entonces (y hoy todavía). Posterior a ello, intenté buscar apoyo profesional pero ello no resultó para mí (aunque las respuestas eran cuasi científicamente comprobadas). Y desde entonces aún sigo intentando responder esa pregunta aunque el pasado no cambie. Sin embargo, he seguido a pesar de no tener una respuesta clara.

Entonces intenté seguir un plan que creí continuar toda la vida, este plan enlazaba aspectos que me gustaban, aspectos que podrían volverme exitosa, aspectos que de alguna manera me harían vivir una vida tranquila  y aspectos que me llevarían a lugares lejanos para seguir creciendo. Intenté esforzarme. ¡Lo hice realmente! porque el sacrifico de mi madre era el principal soporte y por ella quería ser la mejor.

A esa edad creía tener la razón y estaba muy segura que todo lo planeado estaba perfecto. Pero a esa misma edad es cuando más orientación es necesaria. Estoy segura que muchos debieron habermelo comentado, pero a esa edad creemos que todo será posible con sólo lo que uno conoce porque pensamos que la vida no está llena de dificultades.

La decepción fue dolorosa, pero lo aprendido nadie me lo quitó, y hasta hora nadie lo ha hecho. Seguí armando más planes según las situaciones que se presentaban, adaptandome a los cambios y con la esperanza de que algún día regresaría al plan inicial. Seguí aprendido nuevos conocimientos y viviendo nuevas experiencias que de alguna forma me ayudaron en la vida profesional que iba formando.

Los años han seguido pasado, desde entonces aún no he podido regresar al plan inicial y ya estoy segura que no lo haré. Porque ya he aprendido la lección:

 

La vida no es una linea recta, no hay un solo plan en la vida, no hay un solo lugar a dónde llegar. La vida está llena de posibilidades infinitas y todas son correctas en alguna medida para aprender una lección que nos falta. 

 

Ya hay la certeza de que me falta mucho más por aprender. Me ha llevado poco más de diez años sólo aprender que los planes rectos no funcionan.

Lo especial de llegar a esta edad ha sido poder comprender esa lección, y aunque paresca que sólo es una, para llegar a ella he tenido que superar muchas otras que hacen quien sea hoy y ello nadie lo cambiará.

Para estos treinta años decidí alejarme porque necesitaba aprender y experiementar situaciones distintas que habían estado ausentes en mi vida, necesiba viajar sola, necesitaba reafirmar que quiero conocer todos los lugares de mi país, necesitaba saber que sí puedo y que sí me atrevo (necesitaba saber que puedo ir haciendo cheks de mi lista de cosas que quiero hacer).

Cumplir treinta ha sido una más de todo lo especial que me ha ocurrido en la vida. 😀

 

obelisco ayacucho

Subida al Obelisco, #Ayacucho – #Perú (18-08-2017)

 

Tengo más de diez años futuros para seguir aprendiendo y para dejar de hacer planes rectos para tomar situaciones presentes (sólo no debo olvidarlo). 😉

 

 

La educación no estaba en mis planes

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ARVTIC

Imagen:ARVTIC

 

Enseñar no estaba en mis planes, y no es que ya lo esté haciendo. Pero de alguna forma el día a día de mi trabajo se va vinculando poco a poco más a ésta actividad. Y no es que no me esté gustando, sino que me voy sorprendiendo de la complejidad de ella.

La educación nunca se asomó en mi planes, ni en los pronósticos de los orientadores vocacionales. Mis padres deseaban que al menos uno de sus hij@s se inclinara por esta actividad aunque no lo dijeran abiertamente, o aunque siempre nos resaltaron que el pago no era justo, o que era una actividad ingrata.

Y fue así, ni uno de nosotros estudió para ser educador, elegimos carreras convencionales – comunicación, hotelería, derecho y fisioterapia -, pero algunas de nosotras nos hemos visto inclinadas hacía la educación por cosas del destino. Sí, tal cual, por el destino. No lo buscamos, pero hemos llegado a ese camino.

Mi camino fue inesperado, impensado y sorpresivo. Y aunque mi trabajo no sea enseñar está muy ligado a el, lo cual ha hecho que aprenda más de este rubro y me ha llevado a valorar más las habilidades de mi profesión porque de alguna manera, sin saberlo estaba bastante vinculada a ella.

Enseñar no estaba en mis planes, pero aprender de educación me ha ayudado a reconocer el gran trabajo y responsabilidad de todos los educadores. Y hasta me ha dado un poquito de envidia saber cómo sus enseñanzas pueden cambiar a las personas y hasta el mundo. Definitivamente la mejor arma que puede tener una persona para enfrentarse a la vida es la educación ya que con ella se puede transformar realidades.  Y mucho más grandioso es sentir el placer de saber que cada día uno como educador va contribuyendo a esa transformación

Mi camino hacía la educación fue inesperado, impensado y sorpresivo. Pero no rechazo absolutamente nada de lo que he aprendido en transcurso de andar por este sendero. 😀

 

 

Intensiones

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“Tengo la intención de hacer una limpieza total. Hacer espacio me ayudará a no distraerme y a tener energía para atender emociones que hace tiempo me están llamando. No puedo hacerme cargo de nadie más hasta que me haga cargo de mi. Libero el pasado. Lamento que otros esperen de mi lo que siempre daba pero ya no soy la misma, estoy despertando. Necesito reconectar conmigo para sintonizar con mi propósito. No puedo ser una mujer siempre complaciente.” 

Mia Pineda

Que gratificante es poder encontrar lo que necesitas decir en las palabras de otra persona. Eso me recuerda que uno no está sólo en lo que siente, piensa y asume día a día. Quizá alguien más no viva tu propia vida, pero las situaciones que se presentan dejan los mismos aprendizajes.

Estaba esperando por una fecha especial para decir “Aquí estoy, esta soy yo, aquí inicia el cambio y el camino que decido tomar”. Pero las circunstancias que se han presentado en los últimos años me han reconfirmado lo que se dice por ahí; nunca habrá un momento perfecto, todo inicio o situación especial es aquí y ahora. Así que no sirve esperar más, sino actuar.

No creo que ya esté del todo actuando pero el pensamiento está cambiando y ese ya es un inicio. Justo ahora no hay ningún momento especial, sólo hay las ganas por tomar acción aunque a veces las incertidumbres pesen más. Pero a pesar de ello valen más: las intensiones por hacer un limpieza total para dar atención a todo lo que he dejado atrás y he estado creyendo que no era para mí. Intenciones por realmente escucharme, prestarle atención a los pedidos de mi corazón y volver a estar en sintonía conmigo misma, para poder despertar de ilusiones y ensueños. E intenciones por complacerme enteramente para darme la felicidad que merezco, pues la única responsable de mi vida soy yo. Ya que al final de mis días nadie más responderá por la vida que me ha tocado vivir.

Quizá los años estén pasando y las acciones estén tardando en llegar, pero quiero pensar que mis intensiones pueden valer más para moverme un poquito más.

 

Aquellos días

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IMG_20160310_175515Los años han pasado tan rápido que en un abrir y cerrar de ojos estoy a meses de tener tres décadas con vida. ¡Vaya! ¿Cómo es que el tiempo puede pasar tan rápido? ¿Cómo? Si fue sólo hace poco que jugaba entre los maizales a ser profesora. Cantaba a todo pulmón en las mañanas soñando que un día sería cantante tal cual mi padre lo pronosticaba en ese entonces. Me juraba que mantendría una amistad por siempre sólo mediante cartas escritas con mi mejor amiga, luego de que me enteraba que se mudaba a otra ciudad. Y en esos años de inocencia estaba segura que toda materia orgánica e inorgánica sobre la tierra tenía vida.

¿Dónde están esos días? en dónde imaginaba mis historias con mis príncipes azules, los cuales cambiaban cada año.  Cuando me prometí escribir mi diario, creyendo que así plasmaría todos mis recuerdos, ilusiones y fantasías. Cuando jugaba sin parar y sin temor por los peligros con mis mascotas que ya no están y que sólo han quedado en la memoria. Aquellos días en dónde la única responsabilidad era cumplir con todas las tareas del cole y del hogar. Días en dónde habían sueños de un día seré o haré esto, días en dónde todo podía ser posible y alcanzable si ya tenías planeado que ser de grande.

El tiempo ha volado tan rápido que sólo hace unos años empecé a ganar mi propio dinero con empleos de fines de semana, empleos que me ayudaron a crecer un poco más. Empleos que ayudaron a cumplir esos sueños infantiles de querer comprar todos los dulces y helados que podía comer. Sólo hace unos años fue que gracias mi primer trabajo formal empezaba a estudiar un carrera profesional, sin pensar que mi elección era la que me había prometido no estudiar, pero que por cosas de la vida había estado destinada a terminarla y a ejercerla en áreas ajenas a su rutina.

Fue sólo hace unos años que conocí amigos de corazón que a pesar de la distancia y tiempo se mantienen como si nada alterara esa amistad. Años en los que comprendí que las personas se encuentran por razones mucho más importantes que sólo compartir tiempo juntos y que son ellas las que se mantienen en el corazón.

Era hace poco que aun guardaba la esperanza por seguir haciendo más cosas, porque las responsabilidades no pesaban tanto como ahora. ¿Cómo es que esos tiempos han pasado tan rápido? Que ya sólo de los recuerdos pasados sólo quedan los que marcaron el camino en el que ando ahora, un camino que no pronostiqué, no planeé, no deseé y esperé recorrerlo.

La vida, mi vida está llena de cambios inesperados que guiarse por un plan lastima y en dónde dejarse llevar alivia. Y así los mejores días serán los inesperados.

Quizá un día

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Sí quizá sólo estuvimos soñando cómo seria todo, sin pensar en la realidad de los días. Siempre creímos que todo sería sencillo obviando que ser adulto implica mucho más que sólo sentirse libre.

Pero un día, quizá esos sueños puedan hacerse realidad por todo lo que ya sabemos y hemos aprendido desde entonces, por todo lo que nos hemos fortalecido y resistido.

Aún así, recuerda que puedes ser todo lo que tu ames sin importar la dificultad, el desvío y el olvido. Sólo preocúpate por la dirección del viento y todo los demás no tiene importancia. Porque puedes ser todo lo que soñaste si crees en todo lo que te hace fuerte y diferente.

Un día nos encontraremos y hablaremos sobre todo lo que nos preocupaba en ese entonces, y comprenderemos que su importancia no valía nada. Hablaremos de aquellos días en dónde sonreíamos de nuestras ilusiones y fantasías. Y reafirmaremos que siempre seremos parte de cada uno, aunque los años estén pasando.

Podemos ser todo lo que amamos en ese entonces y ahora mismo. Sólo nos preocuparemos del ritmo del viento y dejaremos todo atrás. Podemos ser todo lo que soñamos si aún creemos en todo lo que nos sigue haciendo fuertes.

 

¿No han pensando que pasaría si un día se encontraran con su yo de infancia?

Yo si lo hice en estos días, y creo que me reclamaría mucho por haber dejado atrás todo aquello que amaba y me ilusionaba en la infancia. Y como consuelo y esperanza de seguir, estoy segura que se quedaría conmigo para recordarme eso que me guíaba el camino.

Inspirada y basada en la canción Maybe de Birdy.

 

Diciembre mes de los regalos en el 2016

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Y continuando con la tradición de los últimos años (2013, 2014, 2015) aquí mi escrito del mes de diciembre – algo retrasado -…

imagen from: blurredgrammar.tumblr.com

Diciembre, el mes de los regalos, ya comenzó. Y conforme han ido pasando los años en mi vida, mis expectativas de los regalos han ido bajando, tanto que diría que van quedando nulas. Si me preguntan el por qué, quizá respondería por la adultéz, pero no creo que sea una respuesta válida, imagino que hay muchos adultos que esperan muchos regalos a igual que los niños, quizá no son lo mismos pero son igual de significativos. Pero en mi caso, no pasa nada. No me enojaré si no recibo regalos, o si recibo alguno que no esperaba.

Mis expectativas de esperar algo – en diciembre – están cada vez más nulas que antes. Quizá deje de soñar, quizá deje de tener metas, quizá ya deje mi mundo de ilusiones y fantasías, quizá me estoy convirtiendo en una adulta aburrida – aunque creo que ya lo soy – , quizá perdí mi niña interior, quizá me enojé tanto con la vida que ya no quiero nada, quizá deseo todo y si no tengo nada ya no quiero nada, quizá olvidé qué quería realmente, quizá ya no quiero regalos o quizá mi concepto de regalos ahora es más complejo que no cabe en esa denominación.

Están pasando muchas cosas internas que exteriorizarlas tomaría mucho tiempo, así que de ahora en adelante intentaré sacarlas en pedacitos para que ya no pesen en mi interior.

Diciembre ya comenzó, no quiero ningún regalo porque no sé que pedir, pero ello no hará que me olvide de dar regalos a mi familia para no acabar con la ilusión de este mes. A igual que el año anterior diciembre no me encontró con los mejores ánimos pero lucharé para no dejar de participar de las tradiciones familiares.

Estos días necesito más que nunca recordar que diciembre significa ante todo agradecimiento sin importar qué tanto o nada se recibe. Y como dije el año pasado diciembre es para…

ver lo bueno en lo malo

levantar la mirada y ver más allá de lo que queremos ver

transformar las penas en alegrías

aceptar los cambios y las lecciones

valorar las experiencias vividas y momentos compartidos

sonreír a las oportunidades y dificultades

sentir el amor en los detalles y  

entregar lo que más necesitamos

Las fiestas podrán ablandar hasta un corazón que se ha ido endureciendo/resguardando con el tiempo. Las fiestas lo ablandarán para encontrar que regalo recibir… 😉

Agradecete a tí

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Estoy en días cambiantes (casi siempre)… en esos días que uno no sabe como sentirse, si bien o mal, frustrado o entusiasmado, perezoso o energético. Estoy en el limbo sin saber a dónde dirigirme o sin saber que camino marcar. No quiero tristeza porque eso no me lleva a ningún lado y no quiero una súper alegría porque no es bueno vivir sólo con expectativas.

Es por ello, que estoy optando por estar sólo presente en el momento rescatando los picos altos y dejando pasar los picos bajos. Lo mejor de recibir un nuevo año de vida es aceptar, agradecer y recibir lo bueno y malo que trae cada día. No distinguiría alegría si no hubiera tristezas, ni tranquilidad si no hubiera preocupación o problemas. No se trata de vivir por vivir, se trata de aceptar las pruebas, los esfuerzos, las caídas y los levantes que hacemos en cada situación que toca vivir.

Ayer recibí un año más de vida, y aunque de alguna manera me preocupa que esté pasando el tiempo, he preferido pensar en todo lo logrado hasta el día de hoy, o mañana o en los días que vayan a venir. Esta vez, en este cumpleaños, quiero agradecer a las personas que están cerca de mí y también quiero agradecerme a mí por mis luchas de intentar ser una mejor persona. Encontré este escrito y quiero recordarlo siempre porque muchas veces mis quejas vuelan y mis agradecimientos se quedan en silencio.

“La idea de tomarnos un momentos para agradecer todas las bendiciones que nos rodean es una oportunidad que no podemos desperdiciar. Vamos a aceptar y reconocer nuestro esfuerzo,  nuestro progreso y la evolución de nuestra alma.No somos los mismos de ayer, hemos cambiado, hemos crecido. Aprovecha que estás aquí para darte el reconocimiento que te mereces. Agradécete por todo tu esfuerzo, por toda la energía que has invertido y por lo lejos que has llegado en tu viaje personal.”   @royale_bohemian

Este cumpleaños he querido agradecerme a mí, porque hacerlo significa agradecer mis esfuerzos y fortaleza aprendidos de mi madre, mi constancia y esperanza aprendidas de mis herman@s, mi libertad y sonrisas dibujadas, regaladas de mis sobrin@s; mis dones con la escritura heredados de mi padre, y las sensaciones de compresión recibida de amistades.

cumple

Rolling like a stone

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Los días van los días vienen. Cada mañana es idéntica a la otra, mismo escenario, mismos personajes. Sólo, si se le antoja al día, el tiempo puede cambiar. Puede haber lluvia, puede haber sol, puede estar gris o azul.

Las horas pasan, los minutos vuelan y el sol cae sin avisar. Mis pensamientos responden a necesidades ajenas. Si hay suerte hay soplos de ensueño y esperanza de nuevos caminos, de nuevos conocimientos.

El final llega avisando que se ha consumido un día más de vida. Sólo queda el aliento de saber que siempre habrá un regreso a la morada. Un regreso que se aclama con silencio potente durante cada día, hora y minuto que se pierde fuera de ella.

Los días van los días vienen, y aunque quiera o no sigo rodando como una piedra.

Es más fácil guardar sentimientos, sensaciones y emociones con analogías 🙂