Archivo de la categoría: Las crónicas de mi vida

Mientras estaba en primer ciclo y segundo de mi carrera, comunicaciones, logré aprender acerca de esta forma de expresarse, y dejenme decirle que es muy interesante… he aqui algunas de mi vida…

A los treinta

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Una nueva etapa ha comenzado aunque parezca que no, porque el mundo sigue girando al mismo ritmo; porque los días siguen grises aunque con un poco más de brillo; porque la corriente sigue igual de rutinaria y porque el despertar sigue siendo igual de pesado.

Hay diez años (y más) para hacer todo lo que no se ha podido hacer en diez años atrás (o quizá más).  Diez años para poner en práctica lecciones que se ha rehusado a aprender. Diez años para pensar en el presente y no en el futuro. Y diez años para intentar hacer más aunque parezca que nada es posible. 

~   –   ~

Hace unos meses cumplí treinta años. Esperaba poder hacer algo súper especial en este blog para dejar plasmado el inicio de esta nueva etapa. Pero los días han pasado, y desde entonces hasta hoy recién puedo hacer “algo”. Este “algo” no es sorprendente porque quiero que sea transparente. Quiero que estas palabras sean libres de poesía o prosa o lo que sea que escribo cuando intento disfrazar mis sentimientos. Quiero que estas lineas contengan mis pensamientos con alma pura y sin filtro alguno.

No esperaba tener algún día treinta, y no porque no tuviera la esperanza de llegar a esta edad; sentía que faltaba mucho. Los años volaron y no recuerdo bien a dónde quería llegar cuando era pequeña. En ese entonces tenía los sueños convencionales,  los cuales pensé que serían fáciles de cumplir; pensaba que la vida no seguía después de ese colorín colorado vivió feliz para siempre.  Para esa edad, que no pasaba de dos cifras, llegar a ese final feliz era el final. 

Cuando llegué a la adolescencia creía aún ese final feliz, rodeada de la familia y de los amigos; por supuesto que el príncipe azul también estaba ahí. Esos años fueron bonitos quizá, sinceramente no los recuerdo del todo pero los momentos que sí vienen a la memoria son los que empezaron hacerme fuerte.

Desprenderme de mi lugar conocido fue más sencillo de lo que se creía, aunque extrañé no estudiar con amigos de la infancia, estar lejos de casa fue lo mejor que mi madre pudo haber hecho. Mis horizontes se extendieron, la libertad me empoderó (a  mi manera pero lo hizo) y los amigos de toda la vida (una parte de ellos) se cruzaron en el camino, aunque en realidad todos lo hicimos, ellos en el mío y quizá yo en el de ellos.

A diferencia de otras personas, no llegué a comprender qué debía extrañar de aquella etapa del secundario. Estuve satisfecha con lo que logré, aunque poco pero suficiente para seguir descubriéndome.

Las dudas por dónde seguir comenzaron justo ahí, porque responder a esa edad qué ser de grande es más complicado que cuando se es aún infante. Muchas ideas se me ocurrieron, las primeras relacionadas a gran parte de las cosas que me gustaban en ese entonces (y hoy todavía). Posterior a ello, intenté buscar apoyo profesional pero ello no resultó para mí (aunque las respuestas eran cuasi científicamente comprobadas). Y desde entonces aún sigo intentando responder esa pregunta aunque el pasado no cambie. Sin embargo, he seguido a pesar de no tener una respuesta clara.

Entonces intenté seguir un plan que creí continuar toda la vida, este plan enlazaba aspectos que me gustaban, aspectos que podrían volverme exitosa, aspectos que de alguna manera me harían vivir una vida tranquila  y aspectos que me llevarían a lugares lejanos para seguir creciendo. Intenté esforzarme. ¡Lo hice realmente! porque el sacrifico de mi madre era el principal soporte y por ella quería ser la mejor.

A esa edad creía tener la razón y estaba muy segura que todo lo planeado estaba perfecto. Pero a esa misma edad es cuando más orientación es necesaria. Estoy segura que muchos debieron habermelo comentado, pero a esa edad creemos que todo será posible con sólo lo que uno conoce porque pensamos que la vida no está llena de dificultades.

La decepción fue dolorosa, pero lo aprendido nadie me lo quitó, y hasta hora nadie lo ha hecho. Seguí armando más planes según las situaciones que se presentaban, adaptandome a los cambios y con la esperanza de que algún día regresaría al plan inicial. Seguí aprendido nuevos conocimientos y viviendo nuevas experiencias que de alguna forma me ayudaron en la vida profesional que iba formando.

Los años han seguido pasado, desde entonces aún no he podido regresar al plan inicial y ya estoy segura que no lo haré. Porque ya he aprendido la lección:

 

La vida no es una linea recta, no hay un solo plan en la vida, no hay un solo lugar a dónde llegar. La vida está llena de posibilidades infinitas y todas son correctas en alguna medida para aprender una lección que nos falta. 

 

Ya hay la certeza de que me falta mucho más por aprender. Me ha llevado poco más de diez años sólo aprender que los planes rectos no funcionan.

Lo especial de llegar a esta edad ha sido poder comprender esa lección, y aunque paresca que sólo es una, para llegar a ella he tenido que superar muchas otras que hacen quien sea hoy y ello nadie lo cambiará.

Para estos treinta años decidí alejarme porque necesitaba aprender y experiementar situaciones distintas que habían estado ausentes en mi vida, necesiba viajar sola, necesitaba reafirmar que quiero conocer todos los lugares de mi país, necesitaba saber que sí puedo y que sí me atrevo (necesitaba saber que puedo ir haciendo cheks de mi lista de cosas que quiero hacer).

Cumplir treinta ha sido una más de todo lo especial que me ha ocurrido en la vida. 😀

 

obelisco ayacucho

Subida al Obelisco, #Ayacucho – #Perú (18-08-2017)

 

Tengo más de diez años futuros para seguir aprendiendo y para dejar de hacer planes rectos para tomar situaciones presentes (sólo no debo olvidarlo). 😉

 

 

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La educación no estaba en mis planes

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ARVTIC

Imagen:ARVTIC

 

Enseñar no estaba en mis planes, y no es que ya lo esté haciendo. Pero de alguna forma el día a día de mi trabajo se va vinculando poco a poco más a ésta actividad. Y no es que no me esté gustando, sino que me voy sorprendiendo de la complejidad de ella.

La educación nunca se asomó en mi planes, ni en los pronósticos de los orientadores vocacionales. Mis padres deseaban que al menos uno de sus hij@s se inclinara por esta actividad aunque no lo dijeran abiertamente, o aunque siempre nos resaltaron que el pago no era justo, o que era una actividad ingrata.

Y fue así, ni uno de nosotros estudió para ser educador, elegimos carreras convencionales – comunicación, hotelería, derecho y fisioterapia -, pero algunas de nosotras nos hemos visto inclinadas hacía la educación por cosas del destino. Sí, tal cual, por el destino. No lo buscamos, pero hemos llegado a ese camino.

Mi camino fue inesperado, impensado y sorpresivo. Y aunque mi trabajo no sea enseñar está muy ligado a el, lo cual ha hecho que aprenda más de este rubro y me ha llevado a valorar más las habilidades de mi profesión porque de alguna manera, sin saberlo estaba bastante vinculada a ella.

Enseñar no estaba en mis planes, pero aprender de educación me ha ayudado a reconocer el gran trabajo y responsabilidad de todos los educadores. Y hasta me ha dado un poquito de envidia saber cómo sus enseñanzas pueden cambiar a las personas y hasta el mundo. Definitivamente la mejor arma que puede tener una persona para enfrentarse a la vida es la educación ya que con ella se puede transformar realidades.  Y mucho más grandioso es sentir el placer de saber que cada día uno como educador va contribuyendo a esa transformación

Mi camino hacía la educación fue inesperado, impensado y sorpresivo. Pero no rechazo absolutamente nada de lo que he aprendido en transcurso de andar por este sendero. 😀

 

 

Intensiones

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“Tengo la intención de hacer una limpieza total. Hacer espacio me ayudará a no distraerme y a tener energía para atender emociones que hace tiempo me están llamando. No puedo hacerme cargo de nadie más hasta que me haga cargo de mi. Libero el pasado. Lamento que otros esperen de mi lo que siempre daba pero ya no soy la misma, estoy despertando. Necesito reconectar conmigo para sintonizar con mi propósito. No puedo ser una mujer siempre complaciente.” 

Mia Pineda

Que gratificante es poder encontrar lo que necesitas decir en las palabras de otra persona. Eso me recuerda que uno no está sólo en lo que siente, piensa y asume día a día. Quizá alguien más no viva tu propia vida, pero las situaciones que se presentan dejan los mismos aprendizajes.

Estaba esperando por una fecha especial para decir “Aquí estoy, esta soy yo, aquí inicia el cambio y el camino que decido tomar”. Pero las circunstancias que se han presentado en los últimos años me han reconfirmado lo que se dice por ahí; nunca habrá un momento perfecto, todo inicio o situación especial es aquí y ahora. Así que no sirve esperar más, sino actuar.

No creo que ya esté del todo actuando pero el pensamiento está cambiando y ese ya es un inicio. Justo ahora no hay ningún momento especial, sólo hay las ganas por tomar acción aunque a veces las incertidumbres pesen más. Pero a pesar de ello valen más: las intensiones por hacer un limpieza total para dar atención a todo lo que he dejado atrás y he estado creyendo que no era para mí. Intenciones por realmente escucharme, prestarle atención a los pedidos de mi corazón y volver a estar en sintonía conmigo misma, para poder despertar de ilusiones y ensueños. E intenciones por complacerme enteramente para darme la felicidad que merezco, pues la única responsable de mi vida soy yo. Ya que al final de mis días nadie más responderá por la vida que me ha tocado vivir.

Quizá los años estén pasando y las acciones estén tardando en llegar, pero quiero pensar que mis intensiones pueden valer más para moverme un poquito más.

 

Aquellos días

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IMG_20160310_175515Los años han pasado tan rápido que en un abrir y cerrar de ojos estoy a meses de tener tres décadas con vida. ¡Vaya! ¿Cómo es que el tiempo puede pasar tan rápido? ¿Cómo? Si fue sólo hace poco que jugaba entre los maizales a ser profesora. Cantaba a todo pulmón en las mañanas soñando que un día sería cantante tal cual mi padre lo pronosticaba en ese entonces. Me juraba que mantendría una amistad por siempre sólo mediante cartas escritas con mi mejor amiga, luego de que me enteraba que se mudaba a otra ciudad. Y en esos años de inocencia estaba segura que toda materia orgánica e inorgánica sobre la tierra tenía vida.

¿Dónde están esos días? en dónde imaginaba mis historias con mis príncipes azules, los cuales cambiaban cada año.  Cuando me prometí escribir mi diario, creyendo que así plasmaría todos mis recuerdos, ilusiones y fantasías. Cuando jugaba sin parar y sin temor por los peligros con mis mascotas que ya no están y que sólo han quedado en la memoria. Aquellos días en dónde la única responsabilidad era cumplir con todas las tareas del cole y del hogar. Días en dónde habían sueños de un día seré o haré esto, días en dónde todo podía ser posible y alcanzable si ya tenías planeado que ser de grande.

El tiempo ha volado tan rápido que sólo hace unos años empecé a ganar mi propio dinero con empleos de fines de semana, empleos que me ayudaron a crecer un poco más. Empleos que ayudaron a cumplir esos sueños infantiles de querer comprar todos los dulces y helados que podía comer. Sólo hace unos años fue que gracias mi primer trabajo formal empezaba a estudiar un carrera profesional, sin pensar que mi elección era la que me había prometido no estudiar, pero que por cosas de la vida había estado destinada a terminarla y a ejercerla en áreas ajenas a su rutina.

Fue sólo hace unos años que conocí amigos de corazón que a pesar de la distancia y tiempo se mantienen como si nada alterara esa amistad. Años en los que comprendí que las personas se encuentran por razones mucho más importantes que sólo compartir tiempo juntos y que son ellas las que se mantienen en el corazón.

Era hace poco que aun guardaba la esperanza por seguir haciendo más cosas, porque las responsabilidades no pesaban tanto como ahora. ¿Cómo es que esos tiempos han pasado tan rápido? Que ya sólo de los recuerdos pasados sólo quedan los que marcaron el camino en el que ando ahora, un camino que no pronostiqué, no planeé, no deseé y esperé recorrerlo.

La vida, mi vida está llena de cambios inesperados que guiarse por un plan lastima y en dónde dejarse llevar alivia. Y así los mejores días serán los inesperados.

Quizá un día

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Sí quizá sólo estuvimos soñando cómo seria todo, sin pensar en la realidad de los días. Siempre creímos que todo sería sencillo obviando que ser adulto implica mucho más que sólo sentirse libre.

Pero un día, quizá esos sueños puedan hacerse realidad por todo lo que ya sabemos y hemos aprendido desde entonces, por todo lo que nos hemos fortalecido y resistido.

Aún así, recuerda que puedes ser todo lo que tu ames sin importar la dificultad, el desvío y el olvido. Sólo preocúpate por la dirección del viento y todo los demás no tiene importancia. Porque puedes ser todo lo que soñaste si crees en todo lo que te hace fuerte y diferente.

Un día nos encontraremos y hablaremos sobre todo lo que nos preocupaba en ese entonces, y comprenderemos que su importancia no valía nada. Hablaremos de aquellos días en dónde sonreíamos de nuestras ilusiones y fantasías. Y reafirmaremos que siempre seremos parte de cada uno, aunque los años estén pasando.

Podemos ser todo lo que amamos en ese entonces y ahora mismo. Sólo nos preocuparemos del ritmo del viento y dejaremos todo atrás. Podemos ser todo lo que soñamos si aún creemos en todo lo que nos sigue haciendo fuertes.

 

¿No han pensando que pasaría si un día se encontraran con su yo de infancia?

Yo si lo hice en estos días, y creo que me reclamaría mucho por haber dejado atrás todo aquello que amaba y me ilusionaba en la infancia. Y como consuelo y esperanza de seguir, estoy segura que se quedaría conmigo para recordarme eso que me guíaba el camino.

Inspirada y basada en la canción Maybe de Birdy.

 

Diciembre mes de los regalos en el 2016

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Y continuando con la tradición de los últimos años (2013, 2014, 2015) aquí mi escrito del mes de diciembre – algo retrasado -…

imagen from: blurredgrammar.tumblr.com

Diciembre, el mes de los regalos, ya comenzó. Y conforme han ido pasando los años en mi vida, mis expectativas de los regalos han ido bajando, tanto que diría que van quedando nulas. Si me preguntan el por qué, quizá respondería por la adultéz, pero no creo que sea una respuesta válida, imagino que hay muchos adultos que esperan muchos regalos a igual que los niños, quizá no son lo mismos pero son igual de significativos. Pero en mi caso, no pasa nada. No me enojaré si no recibo regalos, o si recibo alguno que no esperaba.

Mis expectativas de esperar algo – en diciembre – están cada vez más nulas que antes. Quizá deje de soñar, quizá deje de tener metas, quizá ya deje mi mundo de ilusiones y fantasías, quizá me estoy convirtiendo en una adulta aburrida – aunque creo que ya lo soy – , quizá perdí mi niña interior, quizá me enojé tanto con la vida que ya no quiero nada, quizá deseo todo y si no tengo nada ya no quiero nada, quizá olvidé qué quería realmente, quizá ya no quiero regalos o quizá mi concepto de regalos ahora es más complejo que no cabe en esa denominación.

Están pasando muchas cosas internas que exteriorizarlas tomaría mucho tiempo, así que de ahora en adelante intentaré sacarlas en pedacitos para que ya no pesen en mi interior.

Diciembre ya comenzó, no quiero ningún regalo porque no sé que pedir, pero ello no hará que me olvide de dar regalos a mi familia para no acabar con la ilusión de este mes. A igual que el año anterior diciembre no me encontró con los mejores ánimos pero lucharé para no dejar de participar de las tradiciones familiares.

Estos días necesito más que nunca recordar que diciembre significa ante todo agradecimiento sin importar qué tanto o nada se recibe. Y como dije el año pasado diciembre es para…

ver lo bueno en lo malo

levantar la mirada y ver más allá de lo que queremos ver

transformar las penas en alegrías

aceptar los cambios y las lecciones

valorar las experiencias vividas y momentos compartidos

sonreír a las oportunidades y dificultades

sentir el amor en los detalles y  

entregar lo que más necesitamos

Las fiestas podrán ablandar hasta un corazón que se ha ido endureciendo/resguardando con el tiempo. Las fiestas lo ablandarán para encontrar que regalo recibir… 😉

Agradecete a tí

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Estoy en días cambiantes (casi siempre)… en esos días que uno no sabe como sentirse, si bien o mal, frustrado o entusiasmado, perezoso o energético. Estoy en el limbo sin saber a dónde dirigirme o sin saber que camino marcar. No quiero tristeza porque eso no me lleva a ningún lado y no quiero una súper alegría porque no es bueno vivir sólo con expectativas.

Es por ello, que estoy optando por estar sólo presente en el momento rescatando los picos altos y dejando pasar los picos bajos. Lo mejor de recibir un nuevo año de vida es aceptar, agradecer y recibir lo bueno y malo que trae cada día. No distinguiría alegría si no hubiera tristezas, ni tranquilidad si no hubiera preocupación o problemas. No se trata de vivir por vivir, se trata de aceptar las pruebas, los esfuerzos, las caídas y los levantes que hacemos en cada situación que toca vivir.

Ayer recibí un año más de vida, y aunque de alguna manera me preocupa que esté pasando el tiempo, he preferido pensar en todo lo logrado hasta el día de hoy, o mañana o en los días que vayan a venir. Esta vez, en este cumpleaños, quiero agradecer a las personas que están cerca de mí y también quiero agradecerme a mí por mis luchas de intentar ser una mejor persona. Encontré este escrito y quiero recordarlo siempre porque muchas veces mis quejas vuelan y mis agradecimientos se quedan en silencio.

“La idea de tomarnos un momentos para agradecer todas las bendiciones que nos rodean es una oportunidad que no podemos desperdiciar. Vamos a aceptar y reconocer nuestro esfuerzo,  nuestro progreso y la evolución de nuestra alma.No somos los mismos de ayer, hemos cambiado, hemos crecido. Aprovecha que estás aquí para darte el reconocimiento que te mereces. Agradécete por todo tu esfuerzo, por toda la energía que has invertido y por lo lejos que has llegado en tu viaje personal.”   @royale_bohemian

Este cumpleaños he querido agradecerme a mí, porque hacerlo significa agradecer mis esfuerzos y fortaleza aprendidos de mi madre, mi constancia y esperanza aprendidas de mis herman@s, mi libertad y sonrisas dibujadas, regaladas de mis sobrin@s; mis dones con la escritura heredados de mi padre, y las sensaciones de compresión recibida de amistades.

cumple

Rolling like a stone

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Los días van los días vienen. Cada mañana es idéntica a la otra, mismo escenario, mismos personajes. Sólo, si se le antoja al día, el tiempo puede cambiar. Puede haber lluvia, puede haber sol, puede estar gris o azul.

Las horas pasan, los minutos vuelan y el sol cae sin avisar. Mis pensamientos responden a necesidades ajenas. Si hay suerte hay soplos de ensueño y esperanza de nuevos caminos, de nuevos conocimientos.

El final llega avisando que se ha consumido un día más de vida. Sólo queda el aliento de saber que siempre habrá un regreso a la morada. Un regreso que se aclama con silencio potente durante cada día, hora y minuto que se pierde fuera de ella.

Los días van los días vienen, y aunque quiera o no sigo rodando como una piedra.

Es más fácil guardar sentimientos, sensaciones y emociones con analogías 🙂

Crecer

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crecer desafios

“Si tienes miedo, estás de enhorabuena, es una ocasión de crecer. Si tu vida es demasiado cómoda, probablemente estás estancado. Para crecer hay que estar dispuesto a estar incómodos.” F. Alcaide.

Cada vez que creo que estoy en un momento cómodo de mí vida, caigo en cuenta que en realidad no lo estoy. Quizá sea porque las circunstancias son confusas o engañosas, y hay que estar muy despiertos para darse cuenta que uno está creciendo y no estancando.

Estoy a punto de comenzar una nueva etapa en mi vida, y hay una confusión dentro de mí. Hay temor, hay alegría, hay estrés, hay compromiso, hay replanteos y hay entusiasmo. Pero sobre todo hay una sensación de crecimiento. Y a pesar que ello involucre otro tipo de sensaciones: algunas positivas y otras desafiantes, por alguna razón presiento que estoy yendo por el camino que debe ser.

Aún no sé si confiar en el destino, pero si miro hacia atrás cada pequeña situación encaja perfectamente como pieza de rompecabeza para armar lo que justo ahora está sucediendo. Es en momentos como estos que recuerdo que se debe confiar en las pruebas/sorpresas de la vida; siempre o casi siempre son por una razón mucho más importante. Y es por eso, que comenzaré esta nueva etapa con la confianza de saber que forma parte de una de las tantas sorpresas de la vida.

Llevaba tiempo buscando empleo, y lo buscaba desde mucho antes de regresar a casa. Y a pesar de estar presente en casi todos los buscadores de empleo de aquí y de allá, no recibía respuesta alguna. Todo quedaba en visto, y una que otra entrevista. Confieso que hubo días de desaliento y frustración, y hasta llegué a creer que el problema era yo.

Sin embargo, la verdad era que parece que el destino me estaba preparando o reservando para algo genial, solo que yo aún no lo notaba. Pasaron muchos días; amigos me apoyaron en la búsqueda, pero eso tampoco funcionó. Y sin pensarlo, ni esperarlo, la oportunidad se presentó a un clic desde mi laptop, obviamente no la dejé pasar y días posteriores se dió lo que había esperado con ansias.

Lo bueno de alejarse de algo, es darse cuenta que cuando regresas lo valoras más, y eso me está ocurriendo. Estuve alejada del mundo laboral por dos años, y ahora que he vuelto al ruedo siento que tengo mucho por hacer, por aportar y por poner en práctica tras todo lo aprendido.

Se vienen días de aprendizajes y de trabajo duro. Confieso que hay nerviosismo, pero me alivia saber que esto es una ocasión para seguir creciendo. 😉

Con la mirada en alto

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mirar altoHoy caminé con la mirada en alto, enfrentando la rutina. Me dí cuenta que cosas bonitas suceden y que posiblemente siempre estuvieron ahí. Sólo que no las había notado a pesar de tener varios días pasando por el mismo lugar.

Así que esa vez que alcé la mirada pude ver árboles floreciendo, se pintaban una vez más de verde por primavera. Vi el sol luchar para brillar. Rescaté detalles de edificios que antes no había notado, y me parecieron asombrosos. Me crucé con miradas curiosas y con aquellas que huyeron de ser vistas. Entonces comprendí que absorbidos por la rutina me estaba perdiendo de lo que sucedía alrededor, en ese día y en ese tiempo.” (Buenos Aires, 05/10/2015)

Un día leí que “todo momento es aquí y ahora”. Estar en el presente también trata de apreciar y sentir los detalles del momento: una mirada, una flor, un soplo de viento, un sonido, algunos colores y tantas cosas que se pueden rescatar.

Han pasado como tres meses desde que guardé esta observación entre mis notas. Pero creo que lo retomo en un tiempo adecuado, en dónde debo aprender a rescatar lo bueno del momento que vivo. Nada ocurre como uno quiere y de eso trata la vida; de apreciar en detalle todo momento inesperado sin importar el tiempo ni lugar. Y sobre todo, siempre con la mirada en alto para no perderse de nada. 😉