Archivo de la etiqueta: el miedo

Take me home

Estándar

Take me home suena en mis oídos intentando opacar la grabación que anuncia cada estación que se detiene el tren. Las calles ya se me hicieron conocidas al igual que la ruta. Todas aprendidas de memoria por la repetición. Lo extraño es que con el tiempo, lo no familiar se está volviendo familiar. No sé si asustarme o no, aunque sí debería porque en realidad no estoy en casa. No estoy con mis montañas, con el aire fresco de campo, o con las caricias de un sol de valle. Estoy lejos, a miles de kilómetros.

Y mientras sigo imaginando detalles de lo que extraño de mi lugar, el coro de la canción dice will you take me home? como si se lo cantara al tren para que me llevé a casa. Lo raro es que sí lo está haciendo solo que a otro hogar. Un hogar que se está convirtiendo en mi segunda casa. Tengo miedo de que esta costumbre me aleje de mi verdadero hogar.

Pero quien dice dónde está el hogar, dónde está el lugar de cada uno, si el corazón siempre está buscando y encontrando otros  lugares que pueden ser hogares. Porque hogar no es solo el lugar físico, son las personas, son los recuerdos, son las experiencias, el aprendizaje y  también son esos lugares que guardan sueños.

No quiero dudar de donde pueda estar mi hogar, pero cuando las alas se abren lo que más quieren es volar. Espero que mi retorno a casa no tarde más de lo esperado. Porque no hay nada planeado en la vida, solo hay certeza para poder continuar en la incertidumbre.

Imagen: underthebluedoor.wordpress.com

Anuncios

Nuestra luz asusta y libera

Estándar

“Nuestro miedo más profundo no es el de ser inadecuados. Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta.

Nos preguntamos: “¿Quien soy yo para ser brillante, hermoso, talentoso, extraordinario?” La pregunta a formular debería ser: “¿Quién eres tu para no serlo?” Tu pequeñez no le sirve al mundo. No hay nada iluminado en disminuirse para que otra gente no se sienta insegura a tu alrededor. Has nacido para manifestar gloria divina que existe en tu interior. Esa gloria no está solamente en algunos de nosotros, está en cada uno. Y cuando permitimos que nuestra luz brille, inconscientemente le damos permiso a otra gente para hacer lo mismo. Al ser liberados de nuestros miedos, nuestra presencia automáticamente libera a otros.”

Nelson Mandela, Sudáfrica 1994.

Inicia una nueva semana, y como todas tengo la esperanza de que ésta será diferente, traerá sorpresas y regalos, habrá magia en cada día; y sobre todo habrá la constancia de seguir para liberar esa luz interna y brillar. Encontré estas palabras de Mandela que como siempre están llenas de sabiduría, y han hecho que me sienta libre de alguna forma. 🙂

!Buena semana! y que no te de miedo de brillar para hacer brillar a otros. 😉

Incertidumbre

Estándar
imagen: amanda-cass

Inseguridad, inquietud, desasosiego, duda, indecisión, vacilación, recelo, sospecha… o grado de desconocimiento o falta de información, porque existen desacuerdos sobre lo que se sabe o podría saberse.

Me pregunto ¿Qué pasaría si pudiera saber con certeza lo que viene después? ¿Cambiaría algo la situación actual, mi forma de ver los días, mi forma de ser? ¿Cambiaría quién soy ahora? Obviamente la respuesta sería afirmativa. Si se pudiera saber el futuro con certeza, no seríamos nada de lo que somos ahora.

La incertidumbre es la duda constante de no saber nada de lo que se nos viene. A veces es alentador porque nos trae gratas sorpresas, pero a veces simplemente nos tumba porque no estábamos preparados para esas situaciones inesperadas.

Sin embargo, como dice Chaktoura “la duda es lo que motoriza nuestra vida, nuestras conductas, nuestras búsquedas. La duda nos  motiva, promueve la creatividad, la flexibilidad; el amor, el deseo, la necesidad básica y esencial por el conocimiento…”

No podremos saber el futuro, pero podemos aprender de las lecciones que nos dejó la incertidumbre en épocas pasadas. Esa duda del pasado que antes no sabíamos ya lo sabemos ahora. Así que nos toca aprovechar ese conocimiento, para enfrentar nuevas incertidumbres que se nos vengan, ya sea por sabiduría o por adaptación.

“La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar” ~ Mario Vargas Llosa.

 

Este año me ha tocado conocer y comprender mejor esta palabra, quizá antes no lo había notado o no quise aceptarlo, pero realmente la vida está llena de incertidumbre. Cada momento altera otro para bien o para mal para así generar otros resultados mejores que jamás antes habíamos pensado o imaginado. Aún sigo creyendo que todo sucede por algo, solo que para comprenderlo hay que dejar que el tiempo siga su curso.  😉

Si quieres saber más de la incertidumbre te recomiendo el post de Eduardo Chaktoura.

Mira hacía adentro

Estándar

 “Solo se volverá clara tu visión cuando puedas mirar en tu propio corazón. Porque quien mira hacia atrás sueña y quien mira hacia adentro despierta” ~ Carl Jung

No quiero alertar a nadie, pero yo siento que el tiempo está volando y algo me dice que no soy la única que siente o piensa ello. Y con el tiempo escapándose de nuestras manos, solo nos toca, en estos días, mirar hacia dentro para despertar.  Adiós temores, dudas y desesperanza. Y bienvenida claridad, confianza y valentía. 😉

La rutina te captura

Estándar

Confieso que hace muchos, pero muchos meses que no trabajo formalmente para una entidad. Y gracias a ello había olvidado cómo es que la rutina te captura, alejándote de la vida exterior o interior.

Conseguí hace poco un trabajo rutinario en oficina por cinco días. Obviamente apliqué porque necesito trabajar, y también lo que el trabajo te da como retribución por dejar tus horas en él, me refiero al dinero (por si no lo captaron). Voy en el segundo día, y como recién le agarre el ritmo, hoy estuve 100% concentrada en él. Toda, pero toda mi atención estuvo enfocada en lograr el objetivo trazado, o en hacerlo bien y sin errores, o en ser eficiente y rápida, o en intentar devolver un trabajo entendible. (Y todo lo demás que se hace en una oficina o en cualquier trabajo).

He regresado a casa tras seis horas de trabajo, y acabo de darme cuenta de que dejé esas seis horas de mi vida en esa oficina. Lo he notado tras meditar lo que ha ocurrido, y me ha dado mucha pena. Pena porque durante ese tiempo me he olvidado del mundo exterior. No me he percatado si hubo un rayo de sol durante el día, o cuándo es que se inició la lluvia, o de cómo las florerías vendían flores por el inicio de la primavera, o de esas situaciones y detalles que solo se ve en el mundo exterior si estas atento a observar como la vida transcurre.

Me ha dado pena perder esas seis horas de mí vida. Porque me olvidé por ese tiempo de mi mundo interno, de mis pensamientos, de mis imaginaciones creando historias o suposiciones. Olvide por ese tiempo traer a mi mente a las personas que quiero y olvidé recordar situaciones que no quiero dejar en el olvido.

Estuve tan concentrada, pero tan concentrada que aparté todo de mí, y algo me dice que eso no estuvo bien.

Es increíble como la rutina te captura por ese tiempo y por una cantidad de dinero. No digo que dejemos de trabajar porque todos necesitamos hacerlo para vivir en la corriente que la sociedad nos hace seguir. Pero, yo solo levantaría la voz y mis letras para decir que no dejemos que la rutina nos capture, hay que ser conscientes de dónde y para que estamos. Tomemos unos segundos de ese tiempo rutinario para recordarnos que tenemos un mundo externo e interno que espera y quiere que estemos atentos a él. Solo hay que levantar la mirada y ver más allá que solo la oficina.

Cada once minutos

Estándar

Se me está haciendo difícil estar en el aquí y en el ahora. El tiempo libre a veces agobia y después de un trance de estar ocupada, preocupada y estresada; es como si no pudiera disfrutar del tiempo libre sin estar rodeada de esas emociones ¿raro no?. Pero que mal que es no saber valorar el tiempo que se vive en el ahora, no valorar el instante, no valorar el presente. 

Encontré esta reflexión de cómo nos estamos olvidando de desacelerar en este mundo de competencia constante, y que me ha llegado acorde en estos días. Pero, no porque sea interrumpida cada once minutos, sino porque estoy olvidando de sentir el sabor de cada instante de este tiempo que me toca vivir. 

A ver cómo les va a ustedes que quizá si son interrumpidos cada once minutos 🙂

“Cada once minutos, demuestra la experta informática Gloria Mark, somos interrumpidos por teléfono, correo, información o colegas. Estas interrupciones se convierten en un estímulo al que nos volvemos adictos. Acabamos dependiendo de estos chutes de información que activan la adrenalina. Cada vez más nuestras fases de atención y concentración disminuyen y nos es difícil tener pensamientos profundos, creativos y que aporten soluciones a las situaciones complejas en las que nos vemos involucrados.

Dosifiquemos conectarnos por las redes para estar presentes donde estamos, con quienes estamos, y sentir el sabor del instante sin tener que hacer nada ni responder a ningún aliciente que irrumpa en nuestra intimidad. En el tiempo de ocio, creemos estrategias de desaceleración. Una situación que acabará siendo altamente productiva si la aplicamos bien porque nos brindará mayor bienestar y nos permitirá desarrollar concentración, estar más atentos y tener pensamientos más profundos.” ~ Miriam Subirana

Vía: Cuando nos agobia el tiempo libre.

Instantes

Estándar

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas son seriedad. Sería menos higiénico, correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres,subiría más montañas, nadaría más ríos, iría a más lugares donde no he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momento de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida. Yo era de esos que nunca iba a ninguna parte sin termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas. Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños, si tuviera otra vida por delante.”

Jorge Luis Borges ~ Instantes

Para eso días que se piensa que se está perdiendo la vida en cosas significantes cuando en realidad son insignificantes. La vida esta hecha de instantes, capturemoslos para no desear “si pudiera vivir nuevamente…”

Buenos Aires, temporada de aprendizaje.

Estándar
Foto: CA

Foto: CA

La primera vez que llegue a esta ciudad quería regresar cuanto antes a Lima. Fue raro porque solo habían pasado unos días y yo ya estaba deseando estar en casa, quería estar en mi habitación, en mi rutina y en mi ciudad. Ahora comprendo lo que me pasaba. El cambio, el impacto de ver otro tipo de sociedad completamente distinta a la mía me estaba afectando. Quizá porque no me hacía a la idea de que hay otras realidades en otros lugares, quizá porque no quería despojarme de mi zona de confort, o quizá porque tenía mucho miedo de explorar algo nuevo.

Luego de unos meses, y ya casi más de un año lejos de casa, de mi ciudad y de mi país comprendo lo mucho que me ha servido este cambio. He aprendido de otras personas, de la sociedad, de las experiencias, de las costumbres, de sus rutinas, de su organización, de la forma de verse sin críticas, y del cómo son libres (eso sin detallar lo mucho que he aprendido cómo persona).  Entonces, miro atrás y no me arrepiento de nada de lo que me pasó durante los últimos 10 años, porque sin nada de ello no estaría ahora acá.

Comprendo más que nunca que no se trata de adónde vamos o de dónde estamos, sino lo que realmente importa es de lo que estamos aprendiendo de esas experiencias o situaciones que nos toca vivir. En mi caso, ahora, estoy aprendiendo a ser valiente, y estoy segura que esta valentía me servirá en cualquier momento, lugar y situación.

Buenos Aires ha sido amable conmigo, me ha enseñado mucho y también me ha hecho vivir experiencias variadas. Aún me falta mucho por aprender aquí, así que la próxima vez que me pregunten si es que me voy o me quedo, pues solo diré que Buenos Aires me está enamorando y tentando. Pero al fin y al cabo, solo el tiempo, las oportunidades y los planes sabrán a donde quieren llevarme.

‘Recuerda que morirás’

Estándar
Foto: Yun-Fei Tou

Foto: Yun-Fei Tou

Amo la fotografía, amo a los animales y me interesa la comunicación. Hace unos días estas tres variables se mezclaron para llegar a mí como una noticia, una noticia que me tocó el corazón y que no puedo dejar de compartirla.

Se trata del trabajo del fotógrafo taiwanés Yun-Fei Tou, quien durante los últimos cinco años estuvo documentando a través de su cámara los últimos momentos de vida de perros refugiados a quienes se les practicaría la eutanasia.

Las fotografías de Tou capturan el alma de estos animales que ya no están en vida, sinceramente es inevitable no sentirse conmovido por ellos, sus expresiones y sus miradas lo dicen todo. Estoy convencida que el artista logró su cometido de mostrar la dulzura de estos animales para que las personas mediten y no abandonen a sus perros y estén más dispuesto a adoptar en vez de comprar.

Paradójicamente, el portfolio del Tou se llama “Memento Mori”, una frase latina que significa ‘recuerda que morirás’ en el sentido que se debe recordar la mortalidad como ser humano. Y ciertamente es cómo si esos perros nos dijeran a través de sus miradas que lo tengamos siempre presente.

Gracias a esta acción de Yun-Fei Tou, sigo más convencida de que si se puede hacer algo para educar a las personas con relación al cuidado de los animales (y del planeta en sí), y estoy mucho más segura de que en algún momento de mi vida pondré un refugio para animales porque ellos merecen tener una vida digna como cualquier ser viviente y no que alguien más decida cómo y hasta cuando tienen que vivir.

Conoce más del trabajo de este artista aquí.

No tan lejos

Estándar

Volar lejos-by Danshumon

Una vez más me tocó decir adiós. Creí que las anteriores separaciones de corto plazo me habían  preparado para un adiós más largo, pero una vez más derramé lágrimas. Me cuesta tanto apartarme de mi madre, de mi lugar, de la familia, de mis mascotas, de amistades, de la tranquilidad de estar en casa y de aquellas cosas/lugares o sentimientos que me atan a mi país.

Aunque la pena me haya invadido una vez más en este adiós, hay una fortaleza y valentía que me empuja a buscar algo más. Quizá en primer plano ese ‘más’ signifique (para futuro) una mejora en el aspecto económico, pero realmente en un plano más profundo de todo lo que busco en este viaje es seguir encontrándome, seguir aprendiendo, experimentando, seguir conociendo más lugares y  personas; busco abrir mi mente a nuevos pensamientos y lecciones; que quizá aún desconozco.

Los primeros días o meses serán difíciles como  cuando hay un cambio algo brusco, pero siento que teniendo presente los objetivos por alcanzar tendré un motorcito que me impulse a seguir y no dar marcha atrás… ese motorcito es y será mi madre y mi familia.

Siento, ahora más que nunca que ya es tiempo de empezar hacer esas cosas que siempre me digo que quiero hacer. A ir por ello!!! Y pensándolo bien no estoy tan pero tan lejos de Perú 😉

Encontré una canción (algo cursi) pero desde que la escuché supe que era mi canción de despedida. Aquí las líneas con las que me identifico:

 

“Momma I promise I’ll be alright
I’ll call to say I love you every night
I’m just trying to write the story of my life
You know all about this dream I gotta chase
I get a little closer everyday
California (BA) is not that far away
I’m not that far away

We’re miles apart
But you’re in my heart
I keep you with me everywhere I go”

(Jennette McCurdy ~ Not that far away)