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Quizá un día

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Sí quizá sólo estuvimos soñando cómo seria todo, sin pensar en la realidad de los días. Siempre creímos que todo sería sencillo obviando que ser adulto implica mucho más que sólo sentirse libre.

Pero un día, quizá esos sueños puedan hacerse realidad por todo lo que ya sabemos y hemos aprendido desde entonces, por todo lo que nos hemos fortalecido y resistido.

Aún así, recuerda que puedes ser todo lo que tu ames sin importar la dificultad, el desvío y el olvido. Sólo preocúpate por la dirección del viento y todo los demás no tiene importancia. Porque puedes ser todo lo que soñaste si crees en todo lo que te hace fuerte y diferente.

Un día nos encontraremos y hablaremos sobre todo lo que nos preocupaba en ese entonces, y comprenderemos que su importancia no valía nada. Hablaremos de aquellos días en dónde sonreíamos de nuestras ilusiones y fantasías. Y reafirmaremos que siempre seremos parte de cada uno, aunque los años estén pasando.

Podemos ser todo lo que amamos en ese entonces y ahora mismo. Sólo nos preocuparemos del ritmo del viento y dejaremos todo atrás. Podemos ser todo lo que soñamos si aún creemos en todo lo que nos sigue haciendo fuertes.

 

¿No han pensando que pasaría si un día se encontraran con su yo de infancia?

Yo si lo hice en estos días, y creo que me reclamaría mucho por haber dejado atrás todo aquello que amaba y me ilusionaba en la infancia. Y como consuelo y esperanza de seguir, estoy segura que se quedaría conmigo para recordarme eso que me guíaba el camino.

Inspirada y basada en la canción Maybe de Birdy.

 

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Amor

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imagen: lilly rey

imagen: lilly rey

No sé nada del amor, pero para mí la vida se resume en estas cuatro letras:

 

Amigos de corazón

Momentos en familia

Ofrecer sin esperar

Resistir el dolor

 

Amigos de corazón no pasan en número si los contamos con una mano.

Momentos en familia son los que más nos reconfortan.

Ofrecer sin esperar es lo que debería llenarnos el corazón (y los bolsillos también).

Resistir el dolor, porque la vida no es sólo color de rosa.

 

Recurro a ti

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Tú comprendes mi soledad. Puedes ver a través de mí ser. Comprendes mis enojos y desilusiones.
Me das cobijo y aliento para seguir.  Tú me ves tal cual soy, con mis ángeles y demonios. Comprendes mis momentos de distancia, de cercanía, mí búsqueda, mis caminos y mis encuentros. Tú puedes leer cada palabra de mi silencio. Entiendes mi cansancio y mis pequeños esfuerzos para continuar.

Dios una vez más recurro a ti, porque cada búsqueda, cada encuentro, cada desespero, cada desaliento, cada camino, y cada pensamiento que recorro me llevan a ti. Siempre volveré a ti, pero ya no quiero que sean retornos, quiero permanecer allí, para siempre, cada día, descubriendo ese misterio que me vuelve hacia a ti.

Recurro a ti esta vez, la vez pasada y recurriré a ti también las próximas veces porque sólo en ti podré guardar descanso. Esta vez recíbeme una vez más y no permitas que haya otra separación. Libera mis pensamientos de ilusiones, fortalece mi voluntad, aviva mi ser para estar realmente presente, alivia mi enojo, apaga mi furia, cura mi rencor, equilibra mi amor, aumenta mi servicio, difunde mi amabilidad, ilumina mi empatía y llena mis días de razones para ser quien soy.

Siempre habrá palabras que pronuncie en silencio que se dirijan a él esperando una respuesta o una alteración de vocabulario.

Unbreakable

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Daría mi vida por mi madre, porque ella sigue dando su vida por nosotros (sus hijos).

Hoy y siempre quiero que esas ganas de lucha que siempre ha tenido no se vayan ahora, quiero que su corazón permanezca fuerte como siempre lo ha mostrado, quiero que no se sienta sola porque estamos todos reunidos, y hoy quiero que sea inquebrantable y fuerte como nos ha enseñado a ser.

Esta canción me toca el corazón haciéndome pensar en ella.

When you lose your way and the fight is gone,
Your heart starts to break
And you need someone around now.
Just close your eyes while I put my arms above you
And make you unbreakable.

 

Querido Padre (3)

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Madres, ellas siempre están buscando lo mejor para nosotros.

Madres, ellas siempre están buscando lo mejor para nosotros.

Llevo tiempo sin escribirte, pero no sin dirigirme a ti. Sin embargo, hoy quiero hacerte llegar estas palabras escritas hasta dónde sea que estés, aquí o allá. No importa hacía dónde se dirijan, ni cómo lleguen hacía ti; solo quiero que comprendas mi intensión en lo profundo de estas palabras.

Querido Padre hoy y siempre quiero pedirte

que me llenes de amor para compartirlo con mi madre

que me hagas fuerte para fortalecerla

que pueda ver tu esperanza para mostrarle la luz del final del camino

que ilumines mis días para hacer brillar los días de ella.

Querido Padre hoy y siempre quiero pedirte

que hagas de mí una mejor hija para acompañarla cada día que está por venir, sin importar que sean días de alegría o tristeza

que me hagas más valiente para protegerla de aquellos que quieran opacar su luz.

Querido Padre hoy y siempre quiero pedirte por ella. Hoy te pido por mí para hacerle llegar mi amor; porque lo más valioso que siempre he tenido y tengo es ella. Y quiero ser yo, también, quien pueda fortalecerla, darle esperanza, iluminarla, acompañarla y protegerla.

Querido Padre hoy y siempre te agradeceré por hacer que ella sea mi madre; gracias por darle un año más de vida y gracias por los otros que están por venir. Tu sabes que aún hay mucho por compartir juntas.

Este 17 de enero fue el cumpleaños de mi mamá. No pude darle un “gran” regalo, y tenía mucho tiempo sin dedicarle unas palabras. Así que hoy me nacieron estas que muestran que nunca olvidaré que todo lo que haga/pida/desee siempre será por ella.

No es la primera vez que le escribo a él.

Querido Padre (1)

Querido Padre (2)

¡Buenos Aires, llegó la hora de decirte adiós!

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Plaza de Mayo

Plaza de Mayo

Las sensaciones que las despedidas generan son soportables cuando aceptas que los cambios se producen siempre para bien. Hoy me toca decir adiós una vez más en este 2015. Este adiós significa mucho para mí porque se lo digo a una ciudad que trascendió mucho en mi crecimiento en todo sentido.

Ha llegado la hora de decir adiós a Buenos Aires. Es raro porque cuando llegué dolió aceptar que estaría lejos de casa, pero la fortaleza de saber que este era un viaje de aprendizaje me tranquilizaba y llenaba de coraje, porque al fin y al cabo realmente no estaba tan lejos de casa.

El tiempo pasó, casi dos años; y Buenos Aires abrió sus puertas y  me mostró todo lo que tenía que descubrir, aprender y experimentar. Si antes quería irme cuanto antes, ahora siento que voy a extrañar estar aquí. Y aunque no pueda decir que regresaré para quedarme para siempre, esta ciudad será como un segundo hogar, por las oportunidades y crecimiento que me ha dado.

Te digo adiós Buenos Aires, pero te prometo que regresaré para visitarte.

Gracias por abrirme las alas para darme la valentía y coraje para emprender vuelo.

Gracias por ampliar mis horizontes terrenales y de pensamientos.

Gracias por hacer que me encontrara una vez más, sin temor y con aceptación.

Gracias por florecer mis intenciones con certeza y adaptabilidad.

Gracias por las experiencias, por los momentos, por los encuentros, por los descubrimientos, por las ilusiones, por el conocimiento y por los nuevos sueños.

Gracias por hacerme comprender que “vaya a donde vaya lo más importante es lo que llevaré conmigo. Y que para llegar a algún lado no debo olvidar jamás de dónde vengo y porqué.” (Adaptación de Diego Russi).

volando sobre nubes

Adiós Buenos Aires me toca seguir volando y quedarme en otro puerto. 😉

Un primer año

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Una de esas miradas que quisieras recibir siempre.

Una de esas miradas que quisieras recibir siempre.

Hoy mi tercer sobrino cumple un año de edad, y aunque el cumpleaños sea de él y quien cumpla ese año también es él. Comparto este evento porque sin querer y sin esperarlo yo he estado presente en este primer año de vida de mi pequeño sobrino.

Este 2015 me ha traído muchas experiencias que voy rescatando en estos últimos días. Y al recopilarlas o mencionarlas comprendo que he aprendido mucho de ellas, y esta es una; en la que me toco ser tía por tercera vez desde el día cero hasta este primer año (y los otros que se vengan también).

No es que no haya estado presente con mis otros sobrinos, pero esta vez ha sido diferente. Porque lo he visto crecer cada día de muy cerca desde que nació, he cuidado de él, y siento que he aprendido un poco más de la maternidad.

Y aunque sus primeros días fueron temerosos para mí, verlo ya seguro de caminar, de comer, de sonreír y de jugar. Ya ahora solo siento satisfacción de poder haber estado junto a él todo este primer año. Agradecerle ahora por darme esa experiencia no tendría mucho sentido, porque no me entendería. Pero le agradezco a mi hermana por darme un tercer sobrino, y por enseñarme un poquito o quizá mucho a ser madre y ser tía.

Dicen que siempre hay una primera vez para todo, y esta vez me tocó a mí. 😛

¡Feliz primer cumpleaños Facu! No sabes todo lo que me has enseñado en este corto tiempo.

Confesión #12: ¡Diez años de ser tía!

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Ayer cumplí oficialmente 10 años de ser tía. Es fácil de calcular porque mi primera sobrina cumplió 10 años ayer, así que yo también y junto a mis hermanos cumplimos ese tiempo de ser tíos. Ahora comprendo que debimos celebrar doble, pero se me pasó este detalle. Ya será para la próxima. 😛

Ser tía no es nada fácil. Muchas veces he querido hacerme de la vista gorda con ese gran detalle, pero es imposible teniendo tres sobrinos que te dicen todo el tiempo “tía” (aunque uno aún no aprende a hablar). Lo que intento decir es que no se puede no ser tía, los sobrinos siempre están ahí, y prácticamente es como si uno tuviera hijos.

En estos 10 años de ser tía he aprendido mucho de ellos, y espero que ellos de mí también. Aunque confieso que soy una tía bastante dura y estricta. A pesar de mi seriedad ellos han logrado sacarme carcajadas en momentos que no pensaba, y también han hecho que me ponga sensible y calma con sus momentos tiernos.

Ser tía es una etapa que nunca terminará y lo bueno de eso es que siempre habrá lecciones de los sobrinos en todas sus etapas de crecimiento. Yo ahora aprendo mucho ellos que aún son niños porque mis sobrinos… son niños recordándome ser niña de nuevo. Ellos me recuerdan que la vida es simple porque trata de juegos, de dulces y de sueños. Me recuerdan que cada día tengo que vivirlo intensamente. Y aunque me dé miedo tengo que intentar y decir lo que quiero. Me recuerdan que la confianza no se rompe tan fácilmente. Me recuerdan que las amarguras y las tristezas se pueden olvidar fácil si se aprecian otras cosas. Me recuerdan que los padres son seres excepcionales y no hay personas que se comparen a ellos. Y que los bonitos recuerdos de momentos compartidos siempre estarán presente y no se olvidan fácilmente…

Mis sobrinos me recuerdan muchas cosas con cada detalle de sus acciones, y detallarlas sería interminable porque ya son 10 años de ser tía, ¡es bastante tiempo y eso que aún faltan más años! A pesar que el tiempo haya volado, quedan los momentos que me han tocado vivir con ellos y lo afortunada que he sido de ser tía sin pensarlo.

¡Ah! Por si no quedó claro, cumplí 10 años de ser tía de 3 sobrinos 🙂

Ser tía se lo debo a los tres y a mi hermana 😉

Un ángel de despedida

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No recuerda exactamente qué día de la semana ni qué fecha fue. Pero, si recuerda que era de noche y que esa significaba, para ella, la última vez que quizá podría volver a verlo. No sabía si se encontraría con él de nuevo, o no sabía cuánto tiempo pasaría para que volviera a tener las largas conversaciones que solo solía tener junto a él.

Esa noche coordinó con su hermana para  encontrarse y regresar juntas a casa. La espera tardó un par horas pero no le importó, porque solo rondaba por su cabeza la despedida que no había tenido con él. El tiempo no importaba, le importaba saber que esa noche quizá era la última de él en el país, y ella no había hecho nada para decir adiós adecuadamente.

Se encontró con su hermana, y mientras esperaban que la luz del semáforo cambiara, le preguntó si ya sabía cuándo él se iba y si le había dicho adiós.  Ella le respondió que solo sabía que partía al día siguiente pero que no había hecho ni comprado nada especial para entregarle. Y que además, aunque le diera pena, era mejor no despedirse, porque sabía que no aguantaría llorar delante él.

Su hermana sorprendida por las palabras de ella y conociendo lo mucho que ella valoraba la forma de su encuentro y lo poco que compartieron, le dijo que se dejara de tonterías y que más bien pensara que era posible que nunca más lo volvería a ver. Además le recordó que en el futuro se podría arrepentir de no haberse atrevido hacer algo especial para decir adiós.

Tras escuchar esas palabras de su hermana se armó de valor  y le dijo que sí se atrevería a despedirse de él. El timón del auto giro mientras su hermana le preguntaba dónde era la casa de él. Ella le indicó que estaban a unas cuadras y mientras regresaban rumbo a su casa le dijo que no tenía nada especial para darle. Entonces llevo su mano a su cuello y le dijo que solo tenía el ángel que ella le había regalado, pero sabía que no era buena idea. Su hermana la miró y le dijo con confianza que se lo entregará a él si realmente era especial para ella. Que no se sintiera mal porque siempre habría ocasión de que le pudiera dar otro ángel. Pero no habría otra ocasión para despedirse adecuadamente de él.

Cuando llegaron a la casa de él, bajó del auto, se quitó el ángel que colgaba de su cuello, se acercó a la puerta y tocó el timbre. Su corazón latía intensamente mientras esperaba que alguien le atendiera. Estaba muy aterrorizada por hacer eso, por en el fondo algo le decía que era lo correcto y que no se arrepentiría de haberlo hecho.

La puerta se abrió y salió una mujer joven, ella la saludo y preguntó por él. Por cosas de la vida, él no estaba en casa. Quizá la tristeza se le posó en el rostro porque aquella mujer joven le dijo que aguardara y entró a la casa. Tras unos minutos regreso con un celular en la mano y se lo entrego diciéndole que hablara, en línea estaba él para escuchar su despedida.

Las palabras fueron rápidas pero ella dijo adiós y le deseó felicidad en su vida. Había logrado decir adiós, aunque solo fuera por teléfono. Cuando terminó de hablar le agradeció a la mujer joven y le dijo que tenía algo para él, le entregó el ángel diciéndole que él ya sabía de qué trataba.

No derramo lágrimas frente a él, ni frente a la casa de él; pero cuando entró al auto de su hermana se echó a llorar. Lloraba por una despedida que no fue, lloraba porque sabía que no lo volvería a ver y lloraba por sentía que algo de ella se perdía para siempre. Y quizá entre esas tristezas solo le quedaba el alivio de saber que él tendría algo de ella y que esperaba que lo valorara tanto como ella lo hizo con él.

Pasaron más de cinco años y aún no volvió a verlo, pero recibió un detalle de esperanza de un futuro encuentro aún sin fecha ni lugar. Pues sabe que él aún conserva ese ángel que marco su despedida.

imagen: VG

imagen: VG

Lazos para toda la vida

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Hace unas semanas comprendí que las personas estamos solas en el mundo. Si tal como lo leen, estamos solas en el mundo aunque a veces no lo queramos aceptar.

Recapitulemos nuestra vida en cinco palabras, nacimos solos y morimos solos, así de simple. No se alarmen, que esto no tiene nada de malo. Lo bueno de estar solos en la vida y en el mundo, es que esa soledad nos hace buscar a otras personas que también lo están, y es ahí cuando ocurre la magia de la vida.

Y al encontrarnos con esas personas empezamos a crear nuestros lazos, unos serán por un tiempo y otros serán para toda la vida. Por suerte los lazos familiares duran toda la vida, los lazos de amistad un tiempo pero también hay los de toda la vida, al igual que los lazos de amor.

Lo bueno de comprender/aceptar que estamos solos, es que sabemos que un día encontraremos o seremos encontrados para dejar de sentir esa soledad. No importa cómo eso ocurra, pero algo me dice que siempre habrá una forma para que dos o más personas se encuentren por alguna razón en especial, ya sea para crear un nuevo lazo, sin importar cuanto dure o para aprender algo sobre ello.

Una vez más me llené de nostalgia porque sigo comprendiendo que todas las personas que quiero y que son importantes para mí están lejos. Pero luego entendí, que quizá cuando me separé de ellas creí que era el final, pero el tiempo me ha demostrado que el lazo que tengo con esas personas es para toda la vida, no importa la distancia ni el tiempo que nos aparte, el lazo aún perdura. 

No hay alarma con mi soledad, porque como ya lo confesé antes   Soledad, tan solitaria y consigo misma 😉