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Gran sorpresa la mía

Confesión #14: No más luchas contra mi enojo.

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El enojo lo llevo por dentro, pero muchas veces se desborda asomándose al exterior para delatar la rabia, malestar e incomodad que la situación me ha provocado.

 

Imagen: Aslan Kapak

Conocerme ha sido la mejor opción que he tenido para controlarlo. Mi familia es el único entorno cercano que realmente conoce mis reacciones cuando el enojo me invade. Y quizá como yo, ellos ya saben que la indiferencia es el mejor remedio para lidiar conmigo en aquellos momentos.

Mi enojo es como esas pequeñas fogatas que se van acrecentando cuando encuentran más leña fresca. Y esas ramas que la alimentan son disgustos, impotencia, coraje de ir contra todo, la hiper-perfección, el desencuentro y las decepciones.

No todo es color de rosa conmigo y mi familia lo sabe. Y ahora lo divulgo en un mundo dónde no todos me conocen, porque es más importante aceptarse tal cual uno es que intentar ser otro. Es importante también, sentir esos momentos de rabia cómo lo hacemos con los momentos de alegría o tristeza.

Si algo que he aprendido de mis enojos ha sido a aceptarlos, porque sólo de esa forma puedo comprender su proceso: su inicio o causa, picos altos y bajos, y sus resoluciones. Aceptarlos me ha ayudado a liberarme de otra forma, porque he comprendido que no siempre se puede estar bien y mal, también se puede estar enojado.

Y por eso desde hace unos meses no hay más lucha contra mis enojos, solo hay aceptación; y lo seguirá habiendo hasta que los pueda domar por completo para guardarlos para siempre.

 

Ps:

¿les dije que soy del signo leo? quizá eso también contribuya en algo, ¿no? 😛

estoy viva

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Un primer año

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Una de esas miradas que quisieras recibir siempre.

Una de esas miradas que quisieras recibir siempre.

Hoy mi tercer sobrino cumple un año de edad, y aunque el cumpleaños sea de él y quien cumpla ese año también es él. Comparto este evento porque sin querer y sin esperarlo yo he estado presente en este primer año de vida de mi pequeño sobrino.

Este 2015 me ha traído muchas experiencias que voy rescatando en estos últimos días. Y al recopilarlas o mencionarlas comprendo que he aprendido mucho de ellas, y esta es una; en la que me toco ser tía por tercera vez desde el día cero hasta este primer año (y los otros que se vengan también).

No es que no haya estado presente con mis otros sobrinos, pero esta vez ha sido diferente. Porque lo he visto crecer cada día de muy cerca desde que nació, he cuidado de él, y siento que he aprendido un poco más de la maternidad.

Y aunque sus primeros días fueron temerosos para mí, verlo ya seguro de caminar, de comer, de sonreír y de jugar. Ya ahora solo siento satisfacción de poder haber estado junto a él todo este primer año. Agradecerle ahora por darme esa experiencia no tendría mucho sentido, porque no me entendería. Pero le agradezco a mi hermana por darme un tercer sobrino, y por enseñarme un poquito o quizá mucho a ser madre y ser tía.

Dicen que siempre hay una primera vez para todo, y esta vez me tocó a mí. 😛

¡Feliz primer cumpleaños Facu! No sabes todo lo que me has enseñado en este corto tiempo.

Florecer

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A dos semanas para que termine este 2015, he encontrado la palabra que descifra mi aprendizaje de este año, obviamente me refiero a FLORECER.

Así es, este año siento que he florecido. No lo digo porque me crea una flor, lo digo porque crecer es como florecer. Hay que pasar por etapas y por determinados tiempos para poder crecer fuertes. También hay que absorber los mejores alimentos de la vida para afrontar esos tiempos de crecimiento. Y sobre todo hay que estar dispuestos a recibir el cuidado de otros, ya que es necesario que alguien nos de agua y abono para poder crecer.

Es exactamente así como me he sentido este año. He intentado florecer lo mejor que he podido y creo que lo he logrado, tal vez un poquito; pero he aprendido a crecer (claro que también en compañía de otros). Y lo que me ha hecho sentir esta sensación ha sido lo que Chaktoura describió en su post como “más que ser feliz, pensemos en la posibilidad de sentirnos satisfechos; de experimentar la maravilla del florecimiento, del renacer y trascender… Florecer, teniendo en claro que hay cuatro estaciones, que hay días de sol, de lluvia, de viento, de grandes temporales, donde corremos el riesgo de perderlo todo.”

Lo que más me queda de este año es saber que disfruté esas estaciones sin importar si fueron de lluvia o de sol; porque aprendí a aceptarlas sabiendo que hay una razón de ser, ya sea para hacernos más fuertes o para dejar una lección.

“Con cada cambio, y luego de cada despedida, algo muy bueno puede surgir. Sólo se trata de renacer y trascender.” ~ Eduardo Chaktoura

¡Egresada!

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Hace 5 años atrás un día como hoy escribía y es así como la tristeza llega a mi vida porque en ese entonces había entendido que las actitudes, comportamientos, sentimientos y hasta pensamientos que tuve en esa etapa de mi vida fueron inadecuados para las situaciones que se me presentaron. Y la mejor forma que tenía de expresar mi arrepentimiento de no saber cómo afrontar ese tiempo era decirme que me sentía triste.

Hoy, 5 años más tarde comprendo lo mucho que he crecido y valoro todo lo que le logrado y alcanzado de mí. Pero esos logros no son materiales, porque los mejores logros que tengo son los intangibles, son los que se quedan conmigo para siempre y me acompañan a donde tenga que ir.

Hablo de esos pequeños sueños cumplidos, de pasos andados con firmeza, de conocimientos adquiridos, de momentos compartidos, de recuerdos imborrables, de experiencias ganadas, de anécdotas inesperadas, de sonrisas, de alegrías, de tristeza, de sabiduría, de entendimiento y de todo lo que me hace ser quien soy ahora.

Ayer, 14 de diciembre del 2015 terminé oficialmente la universidad, más conocimientos llegaron a mí durante esta etapa de complementación a lo que ya había estudiado antes. Definitivamente será una fecha que recordaré toda mi vida, porque todo lo que ocurrió detrás de este logro ha sido fundamental para mi crecimiento como persona, como mujer y como profesional.

Un gracias no bastará para mi familia quienes fueron mi principal e incondicional apoyo en este tiempo, por suerte tengo toda mi vida para retribuirles todo lo que hicieron por mí.

Y como todo término marca un nuevo inicio, me toca comenzar de cero, pero con todo. 🙂

La tradición argentina es bañar con todo lo que se tenga al egresado/licenciado, y eso fue lo que me pasó a mí 😛

¡Manos a la obra!

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Hoy he puesto manos a la obra, llevo meses pensando, meditando y dándole más de una vuelta a los principales asuntos que han estado y aún siguen rondando por mi cabeza. Pero hoy, y tras muchas conversaciones conmigo misma tratando de vencer dilemas y temores, he llegado a la conclusión que es ahora o nunca de sacar la valentía y el conocimiento a flote.

imagen: 1.bp.blogspot.com

 

Hoy resonó en mí una frase que leí por ahí y que dice así:

“¡Aterriza tus sueños y conviértelos en algo real para que seas libre! Cuando tenemos sueños y no los manifestamos, somos presos de esos sueños, y no nos damos cuenta pero vivimos presos de los sueños de día, de ¿qué hubiera sido si…?” ~ Mía Pineda

 

Algo que he aprendido de este tiempo de observación es que soñar es fácil pero hacer realidad un sueño es más complicado de lo que parece. Complicado porque pensamos que de pronto puede suceder algo, o aparecer alguien y ¡oh sorpresa el sueño se hizo realidad!. Y sinceramente no es así. No hay momento adecuado para empezar a trabajar por los sueños, lo que si hay y debe haber es entusiasmo, dedicación, organización y valentía.

Y quizá como muchos estuve esperando para empezar a trabajar en esos sueños. ¡Si! yo estuve esperando, no sé qué pero esperaba algo. Todo este tiempo fue confuso, lleno de neblina sin saber por dónde empezar o seguir avanzando. Pero ahora hay una sensación de aire fresco que va aclarando poco a poco el panorama.

Así que por eso y otras razones hoy he puesto manos a la obra, porque la espera desespera. Y todo lugar es aquí y todo momento es ahora”.

Más que nunca estoy optimista y positiva sin saber el por qué, pero no me importa. Es mejor no cuestionar las emociones/sensaciones/sentimientos y si aprovecharlas. 😛

¡Buena semana!

 

Fuertes como bolsitas de té

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Las personas son como bolsitas de té. Toman conciencia de lo fuertes que son cuando le arrojas agua hirviendo encima. ~ Anónimo

 

Deberíamos venir con un manual que nos diga cuales son nuestras fortalezas y debilidades a ciencia cierta y así evitar recién descubrirlas con cada situación. ¡Todo sería más fácil si fuera así! pero la realidad es que hay que descubrir cuan fuertes podemos ser con el paso del tiempo. 

Confesión #11: Adoro las historias sobre Historia

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imagen: alancaceres.wordpress.com/

Historia no fue una de mis materias favoritas, pero hoy confirmé que adoro escuchar historias sobre Historia. Hoy mi profesor de Excel nos contaba acerca de cómo se definió usar ‘@’ para separar el usuario del dominio en los correos electrónicos y mientras lo escuchaba contarnos sobre cómo llegaron a esa tecla, me di cuenta que imaginaba cada detalle que decía. ¡Me encantó!

No sé si tenga que ver por la forma en cómo lo cuentan o sobre qué cuentan, pero me encanta escuchar sobre Historia, me da la sensación que suena mucho más interesante cuando me lo cuentan que cuando lo leo (a no ser que haya sido escrito de una forma especial) o cuando tengo que investigar algo. Eso suena a que soy floja averiguando sobre la historia, pero nada se compararía a escuchar a alguien que sabe mucho más que yo y que lo puede contar con confianza y emoción. 😉

Creo que podría pasar horas escuchando historias sobre Historia, para mí lo interesante es aprender detalles que antes no tenía ni idea y mejor si vienen de alguien que sabe de eso. Pero eso sí, yo no soy nada buena contando historias, por eso adoro escucharlas. 😛

 

Nuevos ojos

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nuevos ojos

 

Me encontré con esta imagen en facebook y no dudé ni un segundo en guardarla para mí, y en compartirla por acá 😉 Nuevos ojos es lo que necesitamos para descubrir una nueva vida, nuevas oportunidades, nuevas pruebas, nuevas personas, nuevas situaciones, y todo lo nuevo a lo que no estamos abiertos a ver ni a recibir. 😀

Incertidumbre

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imagen: amanda-cass

Inseguridad, inquietud, desasosiego, duda, indecisión, vacilación, recelo, sospecha… o grado de desconocimiento o falta de información, porque existen desacuerdos sobre lo que se sabe o podría saberse.

Me pregunto ¿Qué pasaría si pudiera saber con certeza lo que viene después? ¿Cambiaría algo la situación actual, mi forma de ver los días, mi forma de ser? ¿Cambiaría quién soy ahora? Obviamente la respuesta sería afirmativa. Si se pudiera saber el futuro con certeza, no seríamos nada de lo que somos ahora.

La incertidumbre es la duda constante de no saber nada de lo que se nos viene. A veces es alentador porque nos trae gratas sorpresas, pero a veces simplemente nos tumba porque no estábamos preparados para esas situaciones inesperadas.

Sin embargo, como dice Chaktoura “la duda es lo que motoriza nuestra vida, nuestras conductas, nuestras búsquedas. La duda nos  motiva, promueve la creatividad, la flexibilidad; el amor, el deseo, la necesidad básica y esencial por el conocimiento…”

No podremos saber el futuro, pero podemos aprender de las lecciones que nos dejó la incertidumbre en épocas pasadas. Esa duda del pasado que antes no sabíamos ya lo sabemos ahora. Así que nos toca aprovechar ese conocimiento, para enfrentar nuevas incertidumbres que se nos vengan, ya sea por sabiduría o por adaptación.

“La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar” ~ Mario Vargas Llosa.

 

Este año me ha tocado conocer y comprender mejor esta palabra, quizá antes no lo había notado o no quise aceptarlo, pero realmente la vida está llena de incertidumbre. Cada momento altera otro para bien o para mal para así generar otros resultados mejores que jamás antes habíamos pensado o imaginado. Aún sigo creyendo que todo sucede por algo, solo que para comprenderlo hay que dejar que el tiempo siga su curso.  😉

Si quieres saber más de la incertidumbre te recomiendo el post de Eduardo Chaktoura.

La rutina te captura

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Confieso que hace muchos, pero muchos meses que no trabajo formalmente para una entidad. Y gracias a ello había olvidado cómo es que la rutina te captura, alejándote de la vida exterior o interior.

Conseguí hace poco un trabajo rutinario en oficina por cinco días. Obviamente apliqué porque necesito trabajar, y también lo que el trabajo te da como retribución por dejar tus horas en él, me refiero al dinero (por si no lo captaron). Voy en el segundo día, y como recién le agarre el ritmo, hoy estuve 100% concentrada en él. Toda, pero toda mi atención estuvo enfocada en lograr el objetivo trazado, o en hacerlo bien y sin errores, o en ser eficiente y rápida, o en intentar devolver un trabajo entendible. (Y todo lo demás que se hace en una oficina o en cualquier trabajo).

He regresado a casa tras seis horas de trabajo, y acabo de darme cuenta de que dejé esas seis horas de mi vida en esa oficina. Lo he notado tras meditar lo que ha ocurrido, y me ha dado mucha pena. Pena porque durante ese tiempo me he olvidado del mundo exterior. No me he percatado si hubo un rayo de sol durante el día, o cuándo es que se inició la lluvia, o de cómo las florerías vendían flores por el inicio de la primavera, o de esas situaciones y detalles que solo se ve en el mundo exterior si estas atento a observar como la vida transcurre.

Me ha dado pena perder esas seis horas de mí vida. Porque me olvidé por ese tiempo de mi mundo interno, de mis pensamientos, de mis imaginaciones creando historias o suposiciones. Olvide por ese tiempo traer a mi mente a las personas que quiero y olvidé recordar situaciones que no quiero dejar en el olvido.

Estuve tan concentrada, pero tan concentrada que aparté todo de mí, y algo me dice que eso no estuvo bien.

Es increíble como la rutina te captura por ese tiempo y por una cantidad de dinero. No digo que dejemos de trabajar porque todos necesitamos hacerlo para vivir en la corriente que la sociedad nos hace seguir. Pero, yo solo levantaría la voz y mis letras para decir que no dejemos que la rutina nos capture, hay que ser conscientes de dónde y para que estamos. Tomemos unos segundos de ese tiempo rutinario para recordarnos que tenemos un mundo externo e interno que espera y quiere que estemos atentos a él. Solo hay que levantar la mirada y ver más allá que solo la oficina.