Si es cuestión de confesar 

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Si es cuestión de confesar soy mas silenciosa de lo que parezco y no tan profunda de lo que me titulan.

Mi nivel de frustración es bajo, he llegado a controlarlo mejor y mi enojo llega a ser interminable, al igual que mi resentimiento.

Recurro a la música clásica para silenciar mis pensamientos y profundizar emociones, ahondar conocimientos y huir del espacio y tiempo.

Necesito de grandes caídas para volverme a levantar. Es necesario dejarme envolver en la tristeza, soledad, desesperanza para comprender mis procesos de sanación.

El amor no está a la orden de mis días y mis ilusiones se caen antes de emprender vuelo. Los sentimientos no son mi fuerte, pero el sentimentalismo se apodera de mi fácilmente.

Los planes nunca me funcionan porque mi camino está lleno de curvas más que de líneas rectas. La vida o el destino o las lecciones se han encargado de llenarme de inesperados y dejar mis planes sólo en borradores.

Los amigos suman en momentos especiales más que en número, y lo extraño – para algunos – es que no me importa si la cifra no va en aumento. 

Soy una tormenta de emociones, que en sus luchas por ver quien guía el rumbo, destruyen lazos afianzados o crean el más bonito escenario. 

La vida propia me conmueve en lo más profundo de mi ser, lamento no poder tomar acciones por ella y de por no estar intentando dejar mi rastro en este mundo. 

Si es cuestión de confesar cada dia me descubro más, cada situación modifica una parte de mi, cada alegría o tristeza me marca en al alma tanto que voy dejando de ser quien solía ser. Y unas cuantas confecciones no bastarán para dejarme al descubierto.

Si es cuestión de confesar ésta lista de confesiones podría no llegar a su termino, ni hoy, ni mañana, ni siempre.

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Ausencia del presente

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Esa extraña sensación en el estomago, la que te va carcomiendo por dentro haciéndote notar que algo está pasando en tu ser. Algo que a primera vista no quieres ver pero que en el fondo conoces perfectamente.

Rabia, dolor, angustia, desesperanza, incomodidad; una mezcla de sensaciones que quisieras botar de un solo tirón. Pero que, a deshacerte de ellas no te atreves porque las consecuencias las desconoces; y eso asusta aunque te sientas valiente.

Una sensación que te hace sentir a flor de piel la incomodidad de habitar en ese cuerpo y en esa rutina.

Los dias ya no cuadran más con el objetivo perdido de seguir exisitiendo. Las esperanzas de encontrar el rumbo se van desvaneciendo. Y el anhelo por trascender no se ha consolidado a tiempo.

La ausencia de vivir presente va carcomiendo por dentro hasta dejarte con ese descontento silencioso.

La educación no estaba en mis planes

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ARVTIC

Imagen:ARVTIC

 

Enseñar no estaba en mis planes, y no es que ya lo esté haciendo. Pero de alguna forma el día a día de mi trabajo se va vinculando poco a poco más a ésta actividad. Y no es que no me esté gustando, sino que me voy sorprendiendo de la complejidad de ella.

La educación nunca se asomó en mi planes, ni en los pronósticos de los orientadores vocacionales. Mis padres deseaban que al menos uno de sus hij@s se inclinara por esta actividad aunque no lo dijeran abiertamente, o aunque siempre nos resaltaron que el pago no era justo, o que era una actividad ingrata.

Y fue así, ni uno de nosotros estudió para ser educador, elegimos carreras convencionales – comunicación, hotelería, derecho y fisioterapia -, pero algunas de nosotras nos hemos visto inclinadas hacía la educación por cosas del destino. Sí, tal cual, por el destino. No lo buscamos, pero hemos llegado a ese camino.

Mi camino fue inesperado, impensado y sorpresivo. Y aunque mi trabajo no sea enseñar está muy ligado a el, lo cual ha hecho que aprenda más de este rubro y me ha llevado a valorar más las habilidades de mi profesión porque de alguna manera, sin saberlo estaba bastante vinculada a ella.

Enseñar no estaba en mis planes, pero aprender de educación me ha ayudado a reconocer el gran trabajo y responsabilidad de todos los educadores. Y hasta me ha dado un poquito de envidia saber cómo sus enseñanzas pueden cambiar a las personas y hasta el mundo. Definitivamente la mejor arma que puede tener una persona para enfrentarse a la vida es la educación ya que con ella se puede transformar realidades.  Y mucho más grandioso es sentir el placer de saber que cada día uno como educador va contribuyendo a esa transformación

Mi camino hacía la educación fue inesperado, impensado y sorpresivo. Pero no rechazo absolutamente nada de lo que he aprendido en transcurso de andar por este sendero. 😀

 

 

No digas no

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No digas no. Aún no hay nada definido. Aunque las palabras no surjan, aunque las ideas aún no se plasmen y aunque los sueños aún no se dibujen.

No digas no. Porque ante lo blanco hay una infinidad de posibilidades, porque aunque no lo creas, aún en el desierto pueden surgir maravillas desconocidas. Y porque sólo en la oscuridad es dónde las estrellas dejan notar su brillo incomparable.

No digas no. Aún no hay nada dicho. Aunque parezca que la esperanza se perdió en el camino, aunque creas que los días se han ido terminando y aunque pienses que hay más noches que días.

No digas no. Porque todo cambia en cada instante, lo que era antes dejara de ser hoy. Porque el futuro que habías visionado en el pasado ya no lo es en el presente. Y porque un no ni un si pueden durar para siempre.

No digas no, porque en esta vida nada es real, nada es esperado y nada es planeado.

 

Por cinco años te tuve en borrador, que habré querido escribir en ese entonces con ese ‘No digas no’.

silencio

Desde: cuandoacabelatormenta.wordpress.com

 

La doble

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El viaje de retorno a casa iba tranquilo como era de esperar, ningún intercambio de palabras y la música de una radio local de fondo; por suerte mi favorita.

Parecia ser un servicio de taxi como cualquiera, pero poco antes de llegar al punto de destino marcado por uber, el conductor me preguntó si había trabajado en una conocida tienda de marca de porcelanatos. Yo me sorprendí por la consulta, me preguntaba si la afirmación de su pregunta decía entre líneas que yo me parecía a esa persona que el señor suponía haber conocido o visto.

Tras unos segundoa interminables, que me dieron para pensar en mi respuesta, le dije que si. No tenía ganas de seguir vagando en mis penamientos, asi que decidí seguirle la corriente. Más aún con el inicio de que él conocía a otra persona bastante parecida a mi.

Él se asombró y con una expresión en su rostro de ¿no me recuerdas? dijo afirmando – estaba seguro de ello, no podría confundirte – . Yo con algo de picardia solo sonreí saboreando el inicio de mi broma o quiza engaño.

Y como yo no decia nada, en segundos afirmó por mi – no me recuerdas ¿verdad? -. Y desviando la mirada por la ventana, solo atiné a decirle que tengo mala memoria.

Soy Eduardo el mensajero de Casinelli trabajé ahi cuando tu eras jefa de los envíos a domicilios – añadió mirándome por el espejo retrovisor -. Yo sólo seguí la corriente y le dije que no lo había reconocido. Él sonrió avergonzado. Quizá había cambiado mucho, quiza había subido de peso o quién sabe como sería antes.

Hiciste mucho por mi, así que dime ¿a dónde vas? ¿a tu casa?, déjame llevarte hasta allá – me dijo de forma muy cortez antes de llegar al destino marcado por la aplicación con que la que había solicitado el servicio de taxi.

Sin saber como reaccionar por lo inesperado en sus últimas palabra, atiné  a decirle que no se preocupara. El insistió, así que mi inquietud por saber hasta dónde iba este engaño y por saber dónde vivía esa persona a la que tanto me parecia, le acepte el viaje hasta mi supuesta casa.

Por suerte el improvisado nuevo destino no estaba lejos, ya que así no tuve que ingeniarmelas tanto para sobrellevar la charla. Una conversación de supuestos compañeros de trabajo, de experiencias con clientes y jefes, y otros aspectos de los que no entendía nada.

Cuando llegamos a mi casa quedé asombrada por lo impresionante que se veia desde afuera. Era de paredes blancas con un porton alto de roble macizo barnizado. Tenía jardineras a lo largo del frente de la casa con una flores amarillas que parecían que florecian todo el año. La combinación de blanco, marrones, verdes y amarilos era agradable. Toda una casa de ensueño, o almenos eso se veía desde fuera.

Hemos llegado – acentó, trayendome de vuelta a la acción para continuar el engaño. Es cierto – respondí – gracias por el viaje – le dije y también aproveché para preguntarle por el costo del servicio. Amablemente dijo que no le debía nada, y que al contrario el estaba en deuda conmigo. Me sorprendió su respuesta y me dejó con la intriga de  qué tanto esa mujer doble mía habia hecho por ese hombre.

Bajé del auto y me acerqué a la ventada del asiento delantero y cuando él bajo la luna, le agradecí inmensamente por su cortesía. El sólo respondió pidiéndome que no vuelva a desaparecer. Arrancó el auto y se alejó de la calle de la casa que el dijo ser mía.

Cuando vi que el auto desapareció, me paré frente a la puerta, realmente deseando que esa fuera mi casa. Sonreí suponiendo que las cámaras de seguirdad debian estar grabandome así que dí un paso hacía delante y toqué el timbre.

Cuando el timbre dejó de sonar y una voz de mujer joven respondio via el intercomunicador, desperté de lo que habia hecho. Reaccioné y me dije  para mis adentros ¿que diablos he hecho?. ¡Hola! ¿quién llama a la puerta, a quién busca? – preguntó la vos del intercomunicador. No alcancé a pensar en más y solo dije que era necesario hablar con la dueña de la casa porque traía un encargo del trabajo. Y ante mi sorpresa la persona con la que hablaba respondió – ya bajo, un momento por favor.

No estaba segura de lo que estaba haciendo, pero algo en mi sólo quería saber y conocer a esa persona que podía ser mi doble. Quizá no me importaba saber quién realmente era, sólo quería verme en otro cuerpo y sentir eso de tener a tu otro yo delante de ti. De pronto, mis pensamientos se vieron interrumpidos cuando el seguro sonó, se abrió la puerta y delante de mi apareció ella. Mi corazón se detuvo cuando la vi y confirmé que había mucho de mi en ella.


A veces las historias surgen entre tantos detalles del día a día. 

Angels

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“Angels please just keep on figthing, angels don’t give up on me today. Cause the demons they are there, they just keep on fighting. Cause inner demons just won’t go away.

So angels, please, please stay here. Take the pain, take the fear…”

~ Julia Brennan

 

 

 

 

Intensiones

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“Tengo la intención de hacer una limpieza total. Hacer espacio me ayudará a no distraerme y a tener energía para atender emociones que hace tiempo me están llamando. No puedo hacerme cargo de nadie más hasta que me haga cargo de mi. Libero el pasado. Lamento que otros esperen de mi lo que siempre daba pero ya no soy la misma, estoy despertando. Necesito reconectar conmigo para sintonizar con mi propósito. No puedo ser una mujer siempre complaciente.” 

Mia Pineda

Que gratificante es poder encontrar lo que necesitas decir en las palabras de otra persona. Eso me recuerda que uno no está sólo en lo que siente, piensa y asume día a día. Quizá alguien más no viva tu propia vida, pero las situaciones que se presentan dejan los mismos aprendizajes.

Estaba esperando por una fecha especial para decir “Aquí estoy, esta soy yo, aquí inicia el cambio y el camino que decido tomar”. Pero las circunstancias que se han presentado en los últimos años me han reconfirmado lo que se dice por ahí; nunca habrá un momento perfecto, todo inicio o situación especial es aquí y ahora. Así que no sirve esperar más, sino actuar.

No creo que ya esté del todo actuando pero el pensamiento está cambiando y ese ya es un inicio. Justo ahora no hay ningún momento especial, sólo hay las ganas por tomar acción aunque a veces las incertidumbres pesen más. Pero a pesar de ello valen más: las intensiones por hacer un limpieza total para dar atención a todo lo que he dejado atrás y he estado creyendo que no era para mí. Intenciones por realmente escucharme, prestarle atención a los pedidos de mi corazón y volver a estar en sintonía conmigo misma, para poder despertar de ilusiones y ensueños. E intenciones por complacerme enteramente para darme la felicidad que merezco, pues la única responsable de mi vida soy yo. Ya que al final de mis días nadie más responderá por la vida que me ha tocado vivir.

Quizá los años estén pasando y las acciones estén tardando en llegar, pero quiero pensar que mis intensiones pueden valer más para moverme un poquito más.